¿Gajes del Oficio?

No acostumbro hablar de mi trabajo en mis blogs. Digamos que no quiero meterme en pedos. Pero si a chingaderas vamos, al menos tengo algo para postear.

El martes fue un dia “interesante” en lo que concierne a cuestiones personales, por decirlo de alguna manera. Tuve que dejarme perder una batalla, para no perder una guerra. Tuve que despedirme de seres queridos, sin saber que sería por tiempo indefinido. Pero una cosa sí era segura: mi horario de trabajo.
Si uno se fija en su horario del dia siguiente (en mi ámbito, este varía dia con dia), puede planear de acuerdo a ello. El lunes veo que mi horario consistía de lo siguiente:

8-9AM: Clase.
9.30-10.30: Traslado.
10.30-12.30: Clase
12.30-1.30: Traslado
*
1.30-2.30: Clase.
6.30-8:Clase.
8-9:Clase
*texto en azul no tiene nada que ver con la fuente de empleo que menciono.

De 3 a 6 de la tarde, tenía mi tiempo libre. Para preparar mis clases de la tarde, para echarme una jetita, para hacerme de comer, que se yo. De pronto, a las 4 suena el teléfono.

“Iceberg? Oye, te vamos a mandar a la chingada tu horario. Vas a dar clase de 5.30 a 7.30, y de 7.30 a 9. Te parece?”
“Claro!” dije. Finalmente, una hora más de clase, no cae mal. Ahora, inventemos números redondos para definir ganancias.
Supongamos que por cada hora recibo $100. Bueno fuera, pero para efectos prácticos, asi será en este post. Mi horario original me ofrecía por la tarde 2 horas y media, o $250. Me cambian la jugada, independientemente de que ya pasé una hora preparando dos clases, y me ofrecen 3 horas y media, o $350. Atractivo, no? $100 mas?
Me caga, porque ahora, con todo y la desmañanada de la clase matutina no me puedo echar una jetita… pero al fin y al cabo, no me voy a pelear con $100 mas. Como puedo, me armo de ganas y salgo de aqui a las 5.

La clase que me cambiaron empezaría a las 5.30, con duración de 2 horas. A las 6.30, mi alumno no llega. Oficialmente, me tienen que pagar la clase. A esa hora, sale el director y me informa que, oh sorpresa, el alumno había cancelado en la mañana. Que lo sienten mucho.
Si ya mi presion arterial estaba por los cielos, se incrementó con la “empatía” con la que me dijeron eso… Como si me acabaran de informar que un pariente acababa de fallecer. Eso lo entendí como que no me pensaban pagar esas dos horas.
5 minutos después, heme ahi con la recepcionista (la creadora del plan de cambiarme las horas, porque alguien mas no podia ir a trabajar). “Sí me van a pagar estas dos horas, verdad? Porque muy bien hubiera aprovechado ese tiempo”. (No hacía falta darle explicaciones de que hubiera disfrutado una siestecita, o que mi abogado me estaba hablando por teléfono para resolver asuntos más importantes). “Claro que si”, me respondió.

Bien, pues ayer que firmé mi horario, vi que habían tachado esa clase, y que habían hecho una anotación. En lugar de pagarme las dos horas que perdí, iban a tener la amabilidad de pagarme un traslado (de 80 pesos). No la clase completa.
Chequemos la matemática:

Originalmente, daría 2 horas y media: $250
ELLOS me cambiaron la jugada, y yo terminaría con $350.
Salen con sus mamadas, y por ese dia, obtengo $230 ($150 de la clase de hora y media, y $80 de su trasladito) – menos de lo que hubiera recibido si les hubiera dicho que no, que ya tenía mis clases preparadas, y que por nada del mundo me iba a perder la oportunidad de dar las dos clases que tenía planeadas – que si otra gente no puede llegar a trabajar, no es mi problema – pero ahi voy yo de buena onda pendejo a decir que si.

Ahora, que harían ustedes la próxima vez que me digan “oye, te vamos a cambiar el horario”? Yo, los mando al cuerno. Bien dice el refrán, “más vale pájaro en mano, que cientos volando”.

Ayer me pasó otra. Iba a mi clase de 1.30 a 2.30. Ya había preparado todo, ya había gastado en transporte – incluso, rompí una inspiración para hacer otra cosa porque se atravezó esa clase – cuando sonó el teléfono. Entre los sonidos de reggaeton del idiota chofer del camión, escuché que mi clase había sido cancelada. CUANDO YA IBA EN CAMINO. Todavía pregunté “bueno, llego a que me firmen la hojita o me regreso a mi casa?”. Su respuesta: “Regrésate a tu casa”.

Perder tiempo y dinero por tener el “privilegio” de trabajar, no tiene precio. O dicho de otra manera, lo barato sale caro.

The Iceberg.

Una respuesta a ¿Gajes del Oficio?

  1. Number Six dice:

    aaaaaaaah que simputiquitos se estan poniendo..

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