Navidad, parte 1

(No se ni porque puse “parte 1” en el titulo… todos sabemos como soy a la  hora de escribir continuaciones)

No les caga que nadamas llega la temporada navideña, y todo se llena de verde y rojo, villancicos y espíritu navideño? A mi tambien. Irónicamente, hoy me dieron ganas de hablar de navidad.

Si bien la vida con mis papás y mis hermanas no estaba llena de abundancia, afortunadamente nunca nos faltó nada. Si hubieron momentos difíciles, pero finalmente nunca pasamos hambre, nunca nos hizo falta un techo, y ya mas grande, cuando yo me podía financiar mis propias cosas, me daba mis lujitos.
Y esque las decisiones financieras de mi papá no eran exactamente las más populares, al menos conmigo (como que nunca se le dio eso de “consentir” a los hijos). Mi papá es de esas personas que diariamente se gastan entre $50 y $100 pesos en Vips, y estando ahi se quejan de que el dinero no les alcanza…duh!

Pero en navidad, siempre hubieron muy buenos momentos. Bueno, para un niño siempre los hay.
La navidad de 1981 fue una de mis favoritas. Vivíamos en Canadá, pero ese año nos fuimos a la Ciudad de México a pasarla con la familia. Siendo que las dos partes de mi familia tienen raices anglo-sajonas, acostumbramos celebrar la Navidad el 25 de diciembre, a diferencia de las costumbres hispanas, en donde es mas comun festejar la Nochebuena. Esto siempre me ha “convenido”, porque me toca doble festejo. Las Nochebuenas en el DF siempre las pasabamos en casa de unos tios de mi papa, por parte de mi abuelo que era mexicano. Esa familia siempre nos recibio muy bien, y mi tia abuela siempre nos recibia con algun regalo, y por supuesto, un banquete digno de la realeza. A mi siempre me regalaba una caja de lapices de colores Prismacolor, y yo era feliz. Generalmente, mis hermanas y yo (los unicos niños presentes) nos quedabamos dormidos mientras los adultos se echaban sus pomos. Esa navidad no fue la excepcion.
A la mañana siguiente, ya habia llegado Santa Claus. Mis hermanas y yo teniamos una competencia/acuerdo. En equipos de dos (los mayores contra las menores), jugabamos a ver quien ganaba a levantarse temprano. Una vez que habia un equipo ganador, ese equipo iba a despertar al otro. Creo que en esa ocasion perdimos, pero eso que importaba.
Mis papas no nos dejaban abrir los regalos hasta que ellos se despertaran (y con cuatro niños ansiosos chingue y chingue, eso no tardaba mucho), pero nos aplacaban con la tradicion anglo-sajona del “Christmas Stocking”, un calcetin lleno de cositas (dulces, algun juguetito, de repente algun billetito).
Bajar a ver el arbol de navidad en casa de mi abuela esa mañana fue algo magico. De por si mi abuela siempre se esmera mucho por hacer de su arbolito una obra de arte, pero esa mañana, a los ojos de un niño, era una imagen perfecta: regalos por todos lados. Mas de 100 regalos, unos grandes, unos pequeños, unos envueltos, unos solo con moño…
Finalmente se levantaron los adultos, la mayoría de ellos crudos (años despues me tocaría experimentarlo en carne propia), y comenzó la reparticion de regalos. Habían regalos para todos, de Santa Claus, de mis papás, de mis tíos, de mis abuelos…
Por cierto, en esa Navidad fue la unica ocasión en que conocí a mi bisabuela. Tuve otra oportunidad años despues, pero preferí quedarme en Ciudad Victoria – a esa edad era mas emocionante quedarme solo en casa.
Despues de un buen desayuno y un rato de jugar con nuestros regalos nuevos, nos fuimos a casa de mis abuelos maternos. Ahi vería a mis primos, y podría jugar con ellos. Mi tia y mi abuela siempre preparaban comida deliciosa. Y lo mejor de todo, para una mente infantil: 6 tíos, 2 abuelos, y un par de amigos de la familia = otro chingazo de regalos. La pasamos muy bien. Como adulto, ahora entiendo lo que debe haber pasado por la mente de mi papa: como fregados le íbamos a hacer para cargar con tanto regalo hasta Canadá.

Unos dias despues, mi papá se tuvo que regresar por cuestiones de trabajo. Los demás nos quedamos unos dias mas en México, y cuando finalmente regresamos a casa, mis hermanas y yo nos llevamos una sorpresa: Santa Claus había ido a nuestra casa de Canadá también!

Creo que esa fue la ultima Navidad en la que logré convencer a mis papas de que todavía creía en Santa Claus. Acababa de descubrir que Santa Claus eran los papás, pero ante el temor de quedarme sin regalos, fingí creer en él. Curiosamente, aún ya como adulto, mi mamá siempre tuvo el detalle, llegada la Navidad, de darnos algo a mis hermanas y a mi, “de parte de Santa Claus”.

The Iceberg.

9 respuestas a Navidad, parte 1

  1. number six dice:

    estaria demas decirte que a mi me paso algo exactamente igual.. y senti que leia sobre mis navidades..pero bueno.. eso se puede skypear jejeje.
    ILYSF!
    ILRYB!

  2. zanah dice:

    Pues que casualidad que al seis todo de la pasa jaja creo que ni ella se lo cree o lo hara solo por quedar bien? porque en todo coincide es la unica que lee esto ¿serà que esta de poca?- debe mejor hacer su propio blog, ya completa uno con tantas pendejadas igual que tù

  3. number six dice:

    wooorale Isabela con una ele es camaleonica! jajaja.. t digo.. pobre la gente que no pasa por estas cosas.. y pues lo del blog esta pendiente no? jajaja
    ILYSFM!

  4. JM dice:

    Jajajaja ¿qué pedo con los comentarios que te dejan, wey? Es un ejemplo bien claro de la cultura virtual que de toda la gente que comenta en tu blog, la única persona que no conoces en persona es la que nada más opina para publicar críticas y malas vibras.

  5. number six dice:

    jajaja naaah es el ejemplo claro de que hay chingos de raza amargada ultimamente, y que en su afan de no poder joder a nadie mas en persona entra a los blogs a tirar cagada jajaja.

  6. The Iceberg dice:

    Lo mas entretenido de todo es que todos coinciden en una falta absoluta de respeto por el idioma que se supone que hablan, y lo mas curioso: nunca aparece un link a su propio blog, que a juzgar por lo que ellos determinan falto de calidad (o pendejadas – aunque se toman el tiempo de manifestar su opinion), debe ser toda una chingonada!
    Finalmente me divierten, me dan de repente motivos para crear un post, y lo mejor de todo es que les gusta presumirles a sus amiguitos que escribieron en un blog! Ese dia subi de 6 a 38 visitas!
    TROLLS: Un mal necesario. Pobres diablos, la verdad.

  7. JM dice:

    Bueno, a juzgar por tus hits, supongo que sí es cierto que no existe tal cosa como una “mala publicidad.” Jajaja. Neta que la red es bien chistosa, le saca lo sociópata a casi todo mundo.

  8. number six dice:

    deja tu! luego de ahi la gente se enamora !! JAJAJAJA

  9. MZ dice:

    Me encanto este post, me hiciste vivir de nuevo esa navidad tan linda! Gracias, Atte: Tu hermana.

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