Amigos Así… #1: El del Gato

Desde hace 4 años que regresé a las Canadás, como he mencionado anteriormente, no se me ha dado lo de tener amigos. En un par de ocasiones ha habido la mejor intención, pero las cosas no siempre resultan. Esta es una de esas historias.

Hace dos años, mientras me tomé el día de mi cumpleaños para irme a festejar con mi hermana, mi cuñado y mi prima a un bar en vez de ir a trabajar, entró un compañero nuevo al trabajo. Fue un viernes. Yo lo conocí hasta el lunes.
De repente nos salíamos a fumar, o en el descanso nos poníamos a echar desmadre. Teníamos algunos intereses en común – la musica, el alcohol, la crítica a lo mundano. De hecho, fue él quien me habló maravillas de una película que no me había interesado ver cuando salió originalmente. Gracias a él, vi Batman Begins.

Al igual que yo, este guey estaba lejos de su familia. Decía que no tenía amigos, aunque 5 minutos después hablaba de que conocía a medio mundo. Él tuvo la “suerte” que yo jamás he tenido: logró entrar al círculo de amisatdes dentro del trabajo. Yo le sigo cagando a todos, y la verdad no es algo que me importe. A mi tambien me cagan.

Un dia me presumió que se había acostado con una compañera del trabajo, lo cual requiere un esfuerzo menor al de sacar una coca de la máquina. La vieja es putísima, pero quien so yo para juzgar. Total, pasó el tiempo.

En una ocasión, este guey vino a la casa. Él con su botella de vodka,y yo con la mía de ron. A las 5 de la mañana se quedó jetón, y le tuve que ayudar con su vodka porque yo ya no tenía ron. Esto es importante, hasta cierto punto, porque la gente de Newfoundland tiene fama de borracha. Fue un hecho sin precedentes que yo haya tumbado a alguien de ahí.

La amistad siguió hasta un infortunado día en el que fui initado a un bar después del trabajo. Llegué a la casa a arreglarme, y después de unos malos intentos por acomodarme el pelo (en ese tiempo apenas empezaba a crecer) terminé peor de lo que hubiera deseado.
Llegué a dicho bar, y me encontré a la vieja esta. Silencios incómodos, porque hasta donde sé le cago a la vieja, y el sentimiento es mutuo… pero insistía cada 5 minutos en que le hablara a este guey. Cada 5 minutos, le hablaba. “Eh, ya vente, aqui estamos”. “Sí, ya voy, nadamas me estoy fumando un churro”. Mantente así, amigo, mantente así.

Por fin apareció, y entramos todos al bar. Ahí nos topamos a un par de compañeros del trabajo, y hasta ahí se acabó la convivencia. Todos ellos platicaban, y yo mientras parado viéndolos. Ellos ya tenían su círculo. Yo era el extra, y se encargaron de hacerlo notar.
Se acerca un par de viejas con este guey. No se que tanto hablan, pero no es capaz siquiera de presentarlas. Vaya, no me importó, porque yo tengo vieja, pero son detallitos, porque estoy parado a menos de un metro. Las viejas se van, y este guey me pasa por un lado, sin tirarme un pedo. Ya me siento incómodo. Pero bueno, este guey me dijo que cerrando el bar nos íbamos a su casa, y que tenía pomos y demás. Yo, feliz.
Cierran el bar, salimos todos, los demás compañeros se van, y este guey, abrazando a la vieja, me dice “bueno, ahi nos vemos”.
En el largo camino a casa, le menté la madre como 700 veces.

Dicen que el hombre es el único animal que tropieza dos veces sobre la misma piedra.

En otra ocasión surgió el plan de ir a un bar saliendo del trabajo. “Meh”, pensaba. Pero finalmente, nunca salgo, y este guey describía este bar como un paraíso.
Llegamos, y pedimos una jarra cada quien. En eso había un concurso de trivia (de esas mamadas que hacen los bares…). Para la cuarta pregunta, ya nos habíamos acabado las jarras. Era hora de pedir otra ronda. Llega un guey del bar, y me corre, sin mas ni mas.
“Ya es hora de que te vayas”, dijo.
“Porque?”, pregunté.
“Porque sí, ya es hora de que te vayas, o llamamos a la policía”.
Qué momento tan rock n’roll, la verdad. Ser corrido de un bar. Hay otros bares, pensé. Mi amigo y yo podemos agarrar la jarra en cualquier otro bar.
Qué bonito es soñar. Mi amigo decidió no solo quedarse en dicho bar, sino además pedirme 10 dólares prestados para continuar su parranda. Tomé un taxi, y regresé a mi casa con una nueva anécdota.
Resultó que supuestamente el guey del bar me había confundido con otra persona. Pero el caso es el mismo, salí del bar solo.

Cuando se estrenó “The Dark Knight”, yo le compré un boleto. Él por su parte me había comprado uno a mi, para la funcion de media noche. Yo fui a las dos.

El mote de “el del gato” surgió una vez que el guey faltó a trabajar. Cuando regresó al día siguiente, llegó todo arañado. Resulta que un amigo le había pedido que cuidara un gato mientras salía de la ciudad, y hubo un par de eventos desafortunados con el gato, lo cual lo llevaron a acudir al hospital. Cuando le conté a mi vieja, se quedó la referencia a “el del gato”.

Después lo corrieron del trabajo. Se hizo novio de la tipita esa. Platicamos un par de veces, y quedamos en juntarnos, pero nunca se hizo nada. Hace dos meses le dejé un mensaje en facebook diciendo que se reportara. Sigo (y seguiré) esperando.

The Iceberg.

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