Un sueño raro

Normalmente no me gusta discutir lo que sueño. A decir verdad, difícilmente recuerdo lo que soñé la noche anterior. Pero en ocasiones los sueños llegan de una manera tan fuerte (el típico “se sintió bien real”), que dependiendo del material que hayamos soñado, nos levantamos más felicies, más tristes, o más sacados de onda que de costumbre.

Anoche tuve uno de esos sueños que me dejó sacado de onda, quizá porque sí se sintió “real”. Esto es lo que recuerdo:

Estaba en el estacionamiento de mi trabajo. Llegó mi novia, y por alguna razón traía un aparato GPS. Empezaba a hacer mucho aire, y el aire empujaba los carros contra los demás. Hubo un muerto. Nos metían a la planta y nos informaban que había habido un muerto. Salíamos otra vez al estacionamiento, y un compañero estaba lavando su camioneta. La novia dejaba el GPS en el tablero de ese compañero, y nos íbamos. En eso, me acordaba del GPS y me regresaba por él. La novia se iba. Yo me metía a la camioneta y platicaba (en español, aunque se supone que estábamos en Canadá) con el compañero. En eso se nos cerraba un camión, y mi compañero exclamaba “otra vez estos gueyes”. Se bajaban como 5 personas, todas cargando comida – pan, arroz, y un guiso que se veía muy rico.
Mi compañero me explicaba que desde que le dio apendicitis, todos los días llegaban estas personas a darle comida. Y él regalaba esa comida a una comunidad.

Okeeey!

Ah, y una de las personas del camión era una joven como de 20 años, de apariencia hindú. Pero me gustaba.

Después de eso, me llamaba mi jefe. Me explicaba que a él y a mi nos había tocado organizar un evento infantil. No sé porqué, puesto que tanto en la vida real como en el sueño trabajo en una fábrica de piezas metálicas, no en el departamento de relaciones públicas de una organización de desarrollo social, pero en fin.
Para efectos del evento infantil, yo era el jefe. Me entregaban las llaves del salón, del baño, y del bar (?).
En eso empezaban a llegar los niños, y todos me rodeaban como si yo fuera su ídolo. Me asomaba, y veía que el bar estaba vacío. Esto representaba un problema, quien sabe porqué, si era una función para niños… pero en el sueño me estresaba. Tenía que ir a recoger a unas personas. Me iba en el transporte público. Las recogía, y regresábamos en transporte público. Una de estas personas venía gritando en el camión, y la conductora lo quería bajar. Teníamos rato ahi parados, porque este guey no se bajaba, y la conductora se rehusaba a continuar hasta que eso sucediera. Terminé por bajarme yo. Caminé hasta el evento, que ya había comenzado. Mi jefe se había ido – me había dejado todo el paquete a mi.
Nunca vi qué era el evento en sí, pero al final todos los niños continuaban tratándome como si fuera algún superhéroe, o algún personaje de la tele. Los papás me felicitaban porque había sido el mejor evento de su tipo.

Y en eso me desperté.

Como no creo en la interpretación de sueños, no se qué pensar. Es la segunda vez en 3 noches que sueño con niños – la otra noche soñé que iba con un grupo de niños en una expedición por descubrir la receta de la Coca-Cola. Y al igual que este sueño, todo lo que hacía y decía le fascinaba a los niños.

Ja. Será que es hora de renunciar a la fábrica e irme de payasito?

The Iceberg.

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