Un encuentro cercano con mi “mascotita”

Ni siquiera sé si se trata del mismo animal, o si son varios los que rondan por aquí. Pero desde hace dos veranos me he, digamos, encariñado con un animalillo que ronda por estos lares.

Se trata de una mofeta, o zorrillo como se les conoce en México.

mofeta

La primera vez que la ví fue, como decía, hace dos años. Yo estaba afuera de mi casa, sentado en mi “escalón”, fumándome un cigarro cuando vi que algo se movía en el patio de atrás. “Ha de ser algún gato”, pensé, hasta que ví que no caminaba como gato. Los gatos son más ágiles, y más rápidos, vaya.
Como era de noche, y no estaba tan familiarizado con este tipo de animal, al menos no en un contexto personal, no fua sino hasta que ví que se acercaba hacia donde yo estaba, que noté las características franjas blancas. Me asusté, naturalmente. Me dije a mi mismo “si lo asusto, me va a rociar y voy a apestar a madres durante un buen rato”. Se supone que eso hacen los zorrillos, no?
El zorrillo avanzó, yo permanecía inmóvil, y aparentemente no me notó. Siguió su camino entre mi casa y la del vecino, con dirección hacia la calle. En cuanto agarré valor, me metí corriendo y le platiqué a mi prima, que en ese tiempo aqui vivía.

El verano pasado tuve un par de encuentros con él (mi mente sigue con la idea de que es el mismo). Igual, una noche salí a fumar, y vi que por ahí andaba, buscando comida seguramente, en el patio de atrás. Lejos. No hubo alarma por parte de ninguno de los dos, cada quien en su pedo.
La segunda ocasión, igual. Era de noche, me salí a fumar, y como a veces es costumbre, en lugar de sentarme en el “escalón” camino hasta la banqueta, pendejeando. Cuando quise regresar, vi que mi amiguito estaba justamente al lado de mi puerta, y no se iba. Si me acercaba, seguramente lo asustaría, y me rociaría. Y nadie quiere eso.
Por fortuna, me había salido con mi entonces nuevo iPhone, y pude marcarle a la casa a mi vieja. Le dije algo así como “no abras la puerta, pero por favor prende la luz del pasillo, ahi anda la mofeta”. Prendió la luz, y como a los 3 minutos por fin se alejó el zorrillito.

Para estas alturas, ya me estaba “encariñando” con el animalito. No miento cuando digo que todo el invierno me la pasé preocupado por el zorrillo. Vaya, no con el cristo en la boca, como se dice, pero a veces me venía la idea a la mente.

A poco no están bonitos?
A poco no están bonitos?

Este año, lo vi un dia que (oh sorpresa) salí a fumar. Como era domingo, aproveché y saqué la basura. Todos los vecinos habían hecho lo mismo (yo lo hice hasta como las 2 AM), y vi que como a 4 casas había un zorrillo rondando entre las bolsas de basura de quien sabe quien. Me sonreí a mi mismo.

Ayer en la noche también salí a fumar. Sería como la una de la mañana, había puro silencio. Pero nunca falta el guey que se siente Vin Diesel en “Rápido y Furioso”, y pasa por la calle hecho la madre. Yo estaba muy en mi asunto, y no me asustó el auto. Pero de repente vi que, ya a tres metros de mi, venía un animal corriendo.
En los siguientes tres segundos pasaron tantas cosas por mi mente, todas relacionadas con pánico. Solo alcancé a exclamar un “Holy Fuck!” de sorpresa. Era la mofetita, que venía asustada por el auto que había pasado. Y ahora conmigo, iba a ser un doble susto. Seguramente ahora sí me rociaría. Al escuchar mi exclamación de sorpresa, se detuvo. Estaba ya a 30 centímetros de mi pierna. Volteó hacia arriba, me vio a los ojos y salió corriendo hacia el jardín de flores de la vecina.
Por lo pronto, me deshice de mi cigarro y me metí. No es que me guste desperdiciar cigarros, apagándolos solo despues de tres fumadas, pero no quise quedarme a  averiguar si iba a rociar su secreción. Sí sentí gratitud hacia mi mascotita porque me evitó todo el ritual de apestar a madres y tener que bañarme una semana seguida con jugo de tomate.

Resulta que los zorrillos solo rocían como última opción – me imagino que ya cuando un coyote los trae colgando en el hocico. Son animales tímidos, y prefieren huir del peligro. Y si uno los lleva al veterinario a que les operen la glándula con la que expiden su olor, pueden ser buenas mascotas. Yo quiero uno, pero se me hace cruel pasar por ese proceso de, prácticamente, amputar a un animalito.
Como último dato, el olor que despiden los zorrillos no tiene nada que ver con excreciones. Vaya, no es pipí ni caca. Si bien la glándula se encuentra cerca de su ano, lo que despiden es un químico que sólo sirve como defensa.

Sí, quisiera tener una mofeta como mascota. Y un caimán. Y un dragón de Komodo. Y un perrito.

The Iceberg

2 respuestas a Un encuentro cercano con mi “mascotita”

  1. Jose dice:

    un zorrillo?

  2. The Iceberg dice:

    si, cómo adivinaste? (jajaja Ba-Zing!)

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