Capacitación!

El lunes llegué al trabajo, y antes de empezar con mi rutina, mi jefe me interceptó con la peor de las noticias. No, no se trataba de mi despido, ni el anuncio de la muerte de algún compañero – era algo peor. El martes tenía un curso de capacitación.

Se nota que me cagan los cursos de capacitación? La razón de ello es que difícilmente se trata de cosas que me sirven, hablan de cosas que nadie – ni ellos mismos – hace, y solo las tenemos que tomar porque a alguien se le ocurrió que TODO EL MUNDO debería tomar las mismas capacitaciones.
Si fuera algo relacionado directamente con mi trabajo, o si fuera algo de interés para mi, con gusto tomaría la capacitación. Pero cuando ví la hoja que me entragaron, y que se trataba de un curso de dos horas de 5S y Six Sigma, se me revolvió el estómago.
A decir verdad, no es la peor de las capacitaciones que he recibido… yo pensé que me consideraban tarado nadamás a mí, pero al parecer todos tenemos que tomar cursos de media hora (CADA UNO!) para operar cosas de uso común como extinguidores, y en el más idiota de los ejemplos, ESCALERAS. ¿Qué sigue? Un curso para operar un lápiz o una pluma? En fin…

Llegué, puntual, el martes a las 2:00 al salón. Iba un tanto preocupado, porque iba a ser de los últimos, y vaya que la lista de “invitados” era algo grande. Me preocupaba quedarme sin silla, pero más que eso me preocupaba hacer el “oso”.
Entré al salón, y solo habían 6 personas, entre ellas los dos instructores. Para cuando terminó el curso, solo habían llegado tres personas más. Qué sorpresa.

La primera parte del curso trataba sobre el concepto (que de por sí me ha cagado siempre) de las 5S. No les voy a dar un tratado sobre dicho concepto, pero basta con decirles que las empresas hacen tanto énfasis en él, que en él se va la mayor parte del tiempo, en lugar de otras actividades, como por ejemplo producción. 5S Es una serie de 5 pasos para obtener limpieza y orden en el trabajo. Eso es todo. Sin menospreciar la limpieza y el órden, creo que los administradores de hoy se clavan de más con este concepto.

Me pagaron dos horas de sueldo por pensar en mariscos y limpiarme las uñas... de que me quejo?

Me pagaron dos horas de sueldo por pensar en mariscos y limpiarme las uñas... de que me quejo?

Esta parte del curso la dio un jóven canadiense que, vayan ustedes a saber porqué razón, se siente comediante. Y oh sorpresa, no dija nada nuevo. Nada que no hayamos escuchado en cada una de las juntas de departamento, juntas generales, o las 5 o 6 veces que he ido a tomar esa misma capacitación.
Era incómodo, sin embargo, cuando trataba de hacer sus “chascarrillos” y nadie se reía. Se le veía la agonía en el rostro. Yo mientras pensaba en otras pendejadas. Se me antojaba comer mariscos, y prácticamente me estaba saboreando un caldo de pescado. No es que sufra de déficit de atención – son cosas que ya me se de memoria. De hecho, yo podría dar la siguiente capacitación.

Y si pensaba que la primera parte del curso había estado del nabo, JA! faltaba la segunda.

Siempre me he quejado de la gente que no sabe hablar bien inglés y aún así viene a países de habla inglesa. No digo que todos sean bilingües y dejen su acento en su país de origen, no soy ningún racista, y tampoco espero que desarrollen un acento británico perfecto. No soy mamón. Lo único que pido es que hablen lo suficientemente bien como para que la demás gente les entienda. Especialmente si piensan dedicarse a una actividad que implique hablar públicamente.

La capacitación de Six Sigma la impartió un señor de Vietnam al que no se le entendía nada. Vaya, ni nosotros le entendíamos, ni él entendía las preguntas que se le hacían. Y eso me cagó, porque en sí, a juzgar por los 4 minutos en total que le hice caso a las diapositivas de la pantalla, el tema se veía un poco más interesante que el anterior.
No exagero, no se le entendía NADA al pobre guey. Cómo llegó a una posición administrativa? Quién sabe.

Vi que se me había olvidado cortarme las uñas, y que además tenían algo de mugrita. ¿Cómo llegó ahí la mugrita? Ah, los misterios de la ciencia. Corté una esquinita de una hoja de papel, y procedí a darme un “manicure” improvisado, mientras este guey hablaba y hablaba quién sabe qué.
Me di cuenta que él se entendía solo, pero nadie más comprendía las sílabas que le salían de la jeta. En un par de ocasiones según él debe haber dicho algo sumamente chistoso, porque de la nada se empezó a reir a carcajadas. Le ganaba la risa de una manera que no alcanzo a describir, mientras todos los demás permaneciamos sentados, inmóviles, aburridos y serios.

Finalmente terminó la sesión, y por alguna razón nos dieron una cinta amarilla de karate. Asi que cuidado cuando me vean en la calle! Soy cinta amarilla! Ja.

Konichiwa, putos!

The Iceberg.

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