Quiero una Coca!

Desde que llegué a Canadá, en septiembre del 2005, renuncié, entre otros productos – según yo en busca de una vida mas sana – a la Coca, y a la mayor parte de las bebidas efervescentes (sin incluir el “refresco de cebada”). Dejé de tomar refrescos, y en su lugar tomo agua. Dejé de mezclar mis bebidas alcohólicas con refresco, sustituyendo éste por, en un principio jugo de naranja, después jugo de arándano, y finalmente por jugo de fresa/plátano.

En cuanto a las bebidas alcohólicas, ya hasta dejé de comprar pomo. No he tomado nada de una botella, mas que cerveza desde que regresé de mis vacaciones de Diciembre. No es que jamás lo vaya a volver a hacer, de hecho se me antoja en este momento, pero por X o Y razón no lo he hecho.

No quiero decir que he renunciado por completo al refresco. Simplemente, no lo tomo cuando lo puedo evitar. Por ejemplo, si voy al supermercado, ni siquiera paso por el pasillo ese. Pero si voy a McDonald’s, pues bueno, el combo no incluye agua. Y no es que vaya tan seguido al McDonald’s, tampoco.
En un par de ocasiones me he comprado una coca cuando me he sentido agotado en el trabajo. Pero lo que sí es cierto es que en los últimos 3 años y medio no he tomado más de 10 litros en total de refresco. Hace unos días fui a ver Watchmen, y en realidad no tenía contemplado comprar nada de alimento/bebida, si no tenía parafernalia de Watchmen. Pero, por azares, no había comido en todo el día. Llegué al cine aún con la intención de no comprar nada, pero la tripita me pedía algo. En lugar de irme por las palomitas, aproveché la existencia del “New York Fries” y vi que por solo 2 dolares más podia comprar un hotdog y un refresco. Lo hice, mas que nada, por el hot dog… Pero sí, salí con un vaso gigante de Root Beer. Hey, la película dura casi 3 horas!

Ahora que he estado sin trabajo por dos semanas, he participado de más de la cerveza. No, no en cantidades industriales, simplemente he “expandido temporalmente” mi política de tomar solo los fines de semana. Tampoco es como si me sobrara el dinero y me lo pudiera gastar todo en beber. Pero acabo de comer, y no se, entre la música que estaba escuchando, y el sabor de mi comida, en cierta forma me transporté mentalmente a cuando vivía en Ciudad Victoria, cuando bebía Ron Antillano con Coca.
De pronto, me vi saboreando la burbujeante dulzura de una Coca-Cola.

Pero la voluntad de beber jarabe negro es ligeramente inferior a mi voluntad de caminar un kilometro a la tienda mas cercana (esto no es Mexico, aqui no hay OXXOs en cada esquina), así que me quedaré con el antojo. Y pensar, ayer que sí salí a la chevería, pasé por al menos 4 establecimientos donde hubiera podido comprar una coca. Si se me hubiera antojado entonces.

The Iceberg

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: