Caifancitos!

Corría el año de 1994 cuando empecé a trabajar en una tienda de discos. “La Mina” se llamaba. Dicha tienda se distinguía de las demás por ser una tienda (supuestamente) especializada en CDs y cassettes de rock. El “supuestamente” tiene lugar en mi narración porque de vez en cuando habían discos “colados” de gente como Rodrigo Vidal. Cómo llegaron ahí, aun no me lo explico.
Anécdotas de esa tienda tengo muchas. La niña que lloró porque se nos había agotado el “Dookie” de Green Day y que posteriormente fue mi noviecilla durante un mes; el famoso incidente del CD de Rata Blanca; el día que estúpidamente me desvié el tabique nasal (cosa que hasta la fecha afecta mi forma de respirar, especialmente a la hora de acostarme); la vez que ordenamos comida de todos los lugares que se nos ocurrió para que la entregaran en la estética de los jotos de enfrente… En fin, fue una buena época.

Dicen que mucha gente me tenía miedo. No nadamás por mi “look”, sino por mi “atención al cliente”. Eso del famoso incidente del CD de Rata Blanca es un ejemplo. Una ocasión llegó un pedido de CDs, y a mi parecer (como si yo tuviera decisión en el asunto…) había demasiado “Rata Blanca” y muy poco “Megadeth”, por lo que hice mi berrinche, y uno de los CDs de Rata Blanca fue y se estrelló en la pared del otro lado del local. Naturalmente, fue la última copia en venderse. Pero cuando llegó un cliente buscando llenar sus oídos con semejante basura, le entregué el CD. Mientras esperaba a que me entregara el dinero, el sujeto (en todo su derecho) comentó que la cajita de plástico estaba un poco maltratada. “Hecha añicos” hubiera sido una descripción más realista. Lo único que evitaba que los añicos cayeran al piso era el celofán. Yo lo volteé a ver fijamente, y le pregunté “LO QUIERES, O NO?”. Le di su cambio, y se fue, casi corriendo. Era bien mamón.

Fue en ese tiempo cuando acuñé el término de “Caifancitos”. Lo utilicé para describir a uno de los segmentos de la población que acudía a la tienda. Por extensión, el término también describía a los que no acudían, pero no tenía trato con ellos.

caifancitos

CAIFANCITO
Dícese del sujeto que disfruta de la escena rock latinoamericana, cuyos principales exponentes en aquella época eran los Caifanes. El “caifancito”, por lo general, tiene un intento de pelo largo (aunque un tanto descuidado), viste playeras negras (éstas pueden ser completamente negras, o representativas de grupos de rock), puede ser visto frecuentemente con pulseritas de piel, y cree que los máximos exponentes de la música rock son los Caifanes, El Tri y Cafe Tacvba. Consideran a La Maldita Vecindad y a Botellita de Jerez como rock clásico. Sus conocimientos acerca del rock en inglés se limitan a Metallica, Guns N’ Roses y Pantera. A pesar de esto, son respetados dentro de sus respectivas comunidades como “roqueros”. Llegan a tiendas de discos preguntando por CDs de Rata Blanca, ignorando el inventario de Ministry, Kreator, o demás agrupaciones extranjeras que cantan en inglés. Y cuando van a “tocadas”, les encanta manifestar su afición por el rock haciendo una muy mala versión de lo que se conoce como slam.

Quizá en el DF se les conozca como chavos banda. Yo los conozco como caifancitos.

The Iceberg.

PD
El término caifancito no aplica a aquellos que en verdad disfrutan y conocen el buen rock.

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