Viaje de Diciembre 2006 Parte 1- Recorridos

Vaya periodo vacacional que me aventé! Hubo de todo, cosas buenas, cosas malas, detalles interesantes, anécdotas, momentos muy buenos, ratos muy desagradables, en fin, todo lo que constituye unas vacaciones interesantes (y muy merecidas, por cierto). Ya en su momento iré platicando los detalles que hicieron de mi viaje algo interesante, pero por el momento quiero contarles lo que fué en sí, tanto de ida como de regreso, el viaje. El traslado, vaya, de mi casa a mi destino, y de mi destino a mi casa. Que mejor forma de narrar unas vacaciones que empezar por el principio y el final, no?

EL VIAJE DE IDA – Demasiada eficiencia
A las 3 de la mañana del lunes 18 de diciembre del 2006 llegó a mi puerta mi cuñado Alfredo. Gracias a él, llegaría a la frontera de Canadá con Estados Unidos, más específicamente a Fort Erie, que hace frontera con la ciudad de Buffalo, NY.
Después de un par de vueltas por el puente internacional, en las que tuvimos que entrar sospechosamente a Canadá y de donde estuvimos muy cerca de ser deportados (2 adultos de sexo masculino entrando dos veces a un país a las 5 de la mañana a bordo de un vehículo con placas de México – eso tiende a levantar sospechas), finalmente decidimos que lo mejor era quedarme en la tienda DUTY FREE y pedir un taxi.
NOTA: La razón por la que mi cuñado no me dejó hasta el aeropuerto de Buffalo era precisamente lo que queríamos evitar: problemas en la frontera por las placas de México.
El taxi me dejó en el aeropuerto a las 6 de la mañana, casi en punto, y me metí a registrar la maleta e imprimir mis pases para abordar. De ahí, pensé, tenía tiempo suficiente para salirme a fumar un par de cigarros (armar una reserva de nicotina) y posteriormente entrar a las salas de abordar, previa inspección de mi persona. Mientras me fumaba mi primer cigarro, ya a las 6.20 de la mañana, tuve a bien voltear a ver la fila para la revisión, que equivocadamente asumí que estaría tranquila. En ese momento me olvidé de mi reserva de nicotina, y apagué mi primer cigarro a la mitad. Era una fila enorme, y por unos instantes juraría que iba a perder mi vuelo. Finalmente llegué corriendo a mi sala, y abordé el avión “de panzazo”. A las 7.07 de la mañana, sin retrasos, el avión despegó hacia Cleveland, y en menos de una hora me encontraba ya en dicha ciudad.
De ahi, a cambiar de sala y abordar un 757 que me trasladaría a Houston. Llegué a Houston a tiempo, pero con un problemita encima. La voluntad de mi sistema digestivo por defecar era sobrecogedora. Debido a que el aeropuerto de Houston es gigantesco, fue inevitable que mi caca se quedara hospedada dentro de mi un rato más. Pensé en ir al baño a bordo del avión, pero recordé un comentario que hizo un comediante acerca de la peor forma de morir – en caso de que se cayera el avión, quien quiere ser descubierto en el baño, cubierto por liquido azul y los pantalones en los tobillos? Así que decidí esperarme hasta el aeropuerto de McAllen, TX.
Originalmente, tenía la esperanza de que un amigo me recogiera en el aeropuerto, pero como nunca nos terminamos de poner de acuerdo, hice un plan. Dicho plan consistía en tomar un taxi a la estación de autobuses de McAllen y llegar hasta Reynosa, de donde tomaría un autobús hacia mi pequeña aldea. Pero después de ir al baño y recoger mi maleta, al salir del aeropuerto pregunté cuanto me cobraba el taxi hasta Reynosa, y no me pareció exagerado, asi que fue lo que hice.
Llegué a la central de Reynosa a las 2 en punto, y el siguiente autobús a Cd. Victoria salía a las 2.10. “Perfecto!”, dije. A las 7 de la tarde ya estaba en mi aldea, 17 horas después de que salí de mi casa. Nada mal.

Con un viaje así, tenía la esperanza de que el regreso fuera igual. Vaya que me llevé una sorpresa.

EL VIAJE DE REGRESO – Un Cuento de Terror
El optimista que hay en mi agradece que haya llegado en una sola pieza y con todo mi equipaje. No todo el viaje estuvo mal, vaya, pero si hubieron situaciones, como decirlo, desagradables. Salí de Cd. Victoria a las 3.45 de la mañana con destino a Reynosa (o bueno, esa hora venía marcada en el boleto del autobús, pero en realidad vine saliendo hasta como las 4.10), y para las 8.30 ya estaba comprando mi boleto para un autobús que me llevara a McAllen.
Después les doy los detalles de las cosas que acontecieron en el transcurso de mis vacaciones, pero por ahora basta con decir que ya venía sobregirado, sobregastado, y un tanto cuidadoso del dinero que tenía en la bolsa. Compré mi boletito de 25 pesos, para el autobús de las 9.10, y me salí a los andenes. A las 9.00 me extrañó que no hubiera llegado el autobús, y cuando pregunté me informaron que no solo ya había llegado, sino que ya se había ido. Explíquenme esa. Total, dije, compro otro boleto y cancelo este. Me metí, compré otro boleto, y antes de cancelar el anterior, el guey que me dijo que ya se había ido mi autobús me alcanzó para decirme que no, que acababa de llegar mi autobús. Así que tengo un boleto sin usarse, de recuerdo. Ja! Recuerdo de mi visita a Reynosa. O mas bien, Recuerdo de la ineptitud de la gente que trabaja en la central de autobuses de Reynosa. Pinche souvenir de 3 dolares. En fin. La cruzada del puente estuvo, sorprendentemente, rápida, y sin más llegué a la estación de autobuses de McAllen, de donde tomé un taxi al aeropuerto (por 12 dolares, lo cual constituye, según el índice precio-kilómetro, la parte más cara del viaje).
A la hora de empacar, hice milagros para poderme venir con una sola maleta. No solo venía con mi equipaje, sino con cosas que había comprado alla, y además con una serie de encargos que me habían hecho mi hermana y mi cuñado. Fue en sí todo un logro el haber metido todo a una sola maleta.
En los aeropuertos te dicen que si tu maleta pesa menos de 50 libras, todo está bien. Si pera más de 50 libras, te cobran como 25 dolares de sobrepeso. Ya esperaba ese cobro, puesto que en el viaje de ida mi maleta pesaba 45 libras, y eso sin el molcajete y las cosas de mi hermana. Pero cuando el bigotón de la aerolínea me dijo que mi maleta no subía (pesaba 87 libras) ni aunque pagara, entré en desesperación. Finalmente tuve que ir a comprar otra maleta, y hacer cálculos para que ninguna de las dos pesara mas de 50 libras. 30 dólares después, ya tenía que cargar no una, sino dos maletas (eso, sin contar el maletín que llevaba en el cuello, con mi computadora y otras cosas). Finalmente las arrojé al avión y salí de ahí.
Ya en el aire, en camino a Houston, me percaté de que tenía hambre. En Houston pensé en la posibilidad de comprar algo para comer, pero con el chingazo que se había llevado mi cartera con eso de la maleta, decidí mejor esperarme al bocadillo que sirven en el avión (en los vuelos de menos de una hora te dan una bebida, pero de Houston a Cleveland siempre dan algo de comer). Cual fue mi sorpresa cuando pasó el carrito y solo me dieron una bebida y una bolsita de pretzels. Incluso le dije al maricón del azafato que si me regalaba otra bolsita, la cual me quedé esperando. Finalmente en Cleveland fui a un restaurantcito y me compré un hot dog.
Cabe mencionar que para estas alturas, ya me moría de sueño. Tenía 2 noches al hilo sin dormir, sumadas a unas vacaciones llenas de desveladas y excesos. Cuando el avión salió de la terminal y se puso a dar vueltas en las pistas, me quedé dormido.
Cuando desperté, vi que el avión todavía estaba dando vueltas en las pistas. “Genial, todavía no despegamos”, pensé, mientras que por el altavoz el piloto decía “Bienvenidos a Buffalo”. Ja! Resulta que ni me enteré del viaje y ya había llegado. De ahí a la estación de Greyhound, para tomar un autobús a mi casa. Llegué a la estación a las 8.45 de la noche, y la siguiente salida a Toronto era a las 11.30. 3 Horas para mantenerme despierto, que padre. Por supuesto, quise hablar a Canadá para ver si mi cuñado pasaba por mi a Toronto, pero no habían tarjetas de larga distancia y el telefono me pedía 16 monedas de 25 centavos, de las cuales solo tenía 6. Con 5 de esas 6 monedas fui a una maquina expendedora de periódico y esperé hasta las 11.30 leyendo el New York Times.
Cosa rara, el autobús salió a tiempo, y la hora de llegada a Toronto era a las 2 AM. De ahí, solo era cosa de esperar el siguiente camión a Guelph, y pronto estaría sano y salvo en mi casita. Suena bien, no? Pero claro, las cosas se tenían que poner interesantes, si a ‘interesantes’ le damos el significado que tiene en la maldición china “may you live in interesting times (espero que vivas en tiempos interesantes)”.
A mi llegada a Toronto tomé mis maletas y me dirigí a la puerta de la estación de autobuses, donde fui recibido por un letrero que decía HOURS OF OPERATION: 5:00 AM to 1:00 AM.
Quien chingados cierra una central de autobuses? Carajo, yo vengo de un país del tercer mundo, y ni siquiera en lugares como San Fernando o Estación Gonzalez, Tamaulipas cierran las estaciones. En cambio, llego a esta ciudad dizque cosmopolita, en este país del llamado primer mundo, y me topo con que la central está cerrada. En TORONTO. en pinche TORONTO, una ciudad de millones.
Y que hace un ciudadano a las dos de la mañana con dos maletas y un maletín, en temperaturas de 10 grados centigrados bajo cero? Bueno, en mi caso, fui abordado por un sujeto que me informó que mi unica opción era ir al Coffee Time que estaba a media cuadra, y esperar hasta las 5 que abrieran la terminal. Por supuesto que nada en la vida es gratis, y antes de compartir conmigo esa información, me hizo un relato de cómo se le habían perdido las maletas y no tenía como regresarse a su casa. Agarró una de mis maletas y me acompañó al Coffee Time, gracias a que le dije que no tenía cambio conmigo, pero que en la cafetería conseguiría. Me compré un café, y le di 6 dolares al guey, quien me dio las gracias y se fue. En cuanto se fue, el que atendía la cafetería me dijo que tuviera cuidado, porque era una pandillita de raterines que se dedicaban a robar, asaltar y demás. Y dicho y hecho, en la siguiente media hora entraron y salieron los mismos 4 gueyes, y cada vez que entraban se me quedaban viendo, y el que me había ayudado a cada rato me preguntaba si no tenía más dinero.
Adentro de la cafetería tenían un letrero donde decía que podías ocupar las mesitas por 20 minutos como máximo, por lo que pensé que el de la cafetería me iba a echar a la calle, con todo y maletas. Fui a un telefono publico a llamar a mi cuñado (no lo quería despertar, pero era una situación de emergencia) para que fuera por mi, pero como entró la contestadora, el telefono se tragó mis monedas y me quedé sin esa opción.
La frase “con el culo en la mano”, que se emplea para describir a quienes están en una situación de peligro aparente, nunca había significado tanto para mi. Estaba, verdaderamente en un ataque de pánico. Finalmente recurrí al guey de la cafetería para que llamara a la policía. Mi plan: Hablar con ellos para que me llevaran a la estación de policía. Ahí estaría más seguro. Pero el señor de la cafetería me dijo que dentro de la cafetería no había ningún problema, y que me podía quedar ahí hasta las 5 que abrieran la estacion de autobuses.
Voy a sonar cursi, pero en verdad hay que agradecer que todavía hay gente buena en el mundo. Este señor, según me platicó, es iraní, y tiene estudios universitarios, pero terminó por atender una tienda de café ante la falta de oportunidades. Y en lugar de estar amargado y resentido, se portó de manera muy amable y en verdad siento mucha gratitud por lo que hizo por mi.
Finalmente sobreviví hasta las 5 de la mañana, hora para la cual ya no era el único desamparado que esperaba que abrieran la estación de autobuses.
A las 5 me metí a la estación, y compré mi boleto a Guelph. A las 6.30 sali de Toronto, a las 7.30 llegué a Guelph, y a las 8 ya estaba en mi casa, finalmente (27 horas despues de salir de Cd. Victoria). En una sola pieza, sano y salvo, y con todas mis cosas conmigo. Incluyendo el molcajete.

The Iceberg.

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2 Responses to Viaje de Diciembre 2006 Parte 1- Recorridos

  1. Pulguita dice:

    Hola!
    La verdad si te pasaron cosas desagradables en tu viaje pero creo ello valio la pena ¿Oh, no?

  2. I’ve read a few good stuff here. Definitely value bookmarking for revisiting. I surprise how a lot attempt you place to create the sort of great informative website.

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