Mi Casa Es Su Casa!

En septiembre del 2005, después de muchos años de desear que así fuera, me encontré en Canadá. Mi hermana, quien ya tenía unos años viviendo aqui, me recibió en su casa, en donde violé mi plazo de dos meses y extendí mi estancia hasta Diciembre. No fue del todo mi culpa, después de todo ella vive en un pueblo pequeño, y por azares del destino terminé trabajando en una fábrica dentro del pueblito… pero era un trabajo temporal, que terminaría en Diciembre. Así que mi hermana y su esposo me extendieron una prórroga.

Al llegar Diciembre, se terminó el contrato temporal y me vi en la necesidad de hacer de mi lugar de residencia una ciudad un poco más grande. No podía agarrar mis chivas e irme a la gran ciudad, por aquello de los costos de vida, pero encontré un término medio perfecto: la ciudad de Guelph. Habiendo hablado con la agencia de empleo a través de la cual trabajé en el pueblito de mi hermana, y estando ellos contentos con mi desempeño, me dijeron que no habría problema para volverme a colocar en otro lugar, por lo que el siguiente paso era encontrar una vivienda.

Nunca he sido muy fanático de compartir una casa con alguien que no sea consanguíneo mío (o bien, cónyuge, pero ese es tema para otra ocasión). La primer vez que pasó eso, me tocó en Monterrey cuando compartí mi departamento con un amigo que terminó por no serlo, tanto. Pero vaya, las rentas son complicadas. No solo exageradamente caras, en comparación con Cd. Victoria, sino que para hacerte de una renta tienes que hacer miles de trámites. Con todo eso en mente, la unica opción era rentar un cuarto.

Siguiendo el consejo de mi cuñado, me fui a la universidad de Guelph a ver los listados de rentas, tomé varios números y me dediqué a hacer citas. En una de las llamadas que hice, me comentaron que el cuarto era grande, que tenía el techo elevado, una ventana enorme, estaba semi-amueblado, a 10 minutos caminando del centro, y lo mejor de todo: a diferencia del 99% de Canadá, se podía fumar adentro. Hice la cita para la mañana siguiente, y vine a verlo. Ese mismo dia firmé el contrato, y pagué el primer mes y el depósito.

Para los que no sepan como funciona esto de rentar un cuarto, es una casa en la que rentas una de las seis recámaras (3 arriba, y 3 abajo), y compartes baño, cocina, entrada, sala, etc. con los de tu piso. Como alternativa, puedes rentar el sótano, que es un departamento totalmente independiente, pero volvemos a lo mismo.

Al poco tiempo, me fui a México a pasar las fechas, y cuando regresé en enero ya solo pasé una noche en casa de mi hermana; al día iguiente me vinieron a traer a mi casa. Era sábado, por lo que hasta el lunes podía ir a atender asuntos laborales, asi que me quedé encerrado aquí sábado y domingo. Bueno, salí a conocer el rumbo, pero con ese pinche frio, no llegué muy lejos.

Poco a poco fui conociendo a los inquilinos. En ese tiempo, vivía en el sótano el “superintendente”. Al lado de mi cuarto, un señor como de 50 años, con una mujer de unos 30-35. Y en el otro cuarto, una pareja demasiado joven – la niña no tendría mas de 15, y el guey no mas de 17. En uno de los cuartos de arriba vivía un sobrino del superintendente, y en los otros dos nunca supe. Un día vi que bajó un viejonón, pero nunca supe si vivía aquí o solo vino de visita. Y por ahi he visto correspondencia a nombre de un chino, pero jamás he visto a nadie oriental por aquí.

La tipa de 30-35 años que vivía al lado era amable, al igual que el superintendente… los demás, muy en su rollo. Los viernes el superintendente se compraba sus chelas y le subía un poco de más al estéreo, pero de ahí en fuera no pasaba nada. Al poco tiempo (las paredes son de tablaroca) me empecé a fastidiar de las discusiones de los de aquí al lado, pero todo era tolerable.

De repente, a finales de febrero, el dueño vendió la casa y la administración pasó a manos de un rumano. Y desde ahí, todo se ha venido para abajo. Un sábado llegué de trabajar en la noche, y no noté nada extraño… pero el domingo me di cuenta que los de aquí al lado estaban muy callados. No le di mayor importancia, supuse que se habrían ido de fin de semana. El lunes me topé con el super, y me dijo que el señor se había muerto ahi en su cuarto, el sábado.

La tipa se fue, y el super se mudó al cuarto. La pareja joven y el sobrino del super, por alguna razón intercambiaron departamentos, y llegó al sótano una sobrina del super, prima del otro guey. Dicha sobrina se vino con el “pelao”, y es cuando empezaron a desaparecer cosas de la cocina. Y mi bici. Y muchas otras cosas.

Un par de ocasiones ha venido la policía a establecer el orden que se interrumpe cuando las drogas se salen de control – ah, si… en esta casa creo que soy el unico que no usa drogas.

En otra ocasión, llegué del trabajo y encontré una explicación a lo de la pareja jóven: la niña estaba embarazada, y ya se notaba. Al dia siguiente, empecé a escuchar una disputa, y escuché que la niña empezó a gritar que le habían escupido en la cara. Y quien le escupió? Su compañero? No. Alguno de los drogos? No. Nadie mas y nadie menos que el dueño de la casa! Total, vino la policía otra vez, pero no hubo detenidos.

Anécdotas así hay muchas, pero ahi no termina todo.

Hace poco, los drogos del sotano se hartaron de pelearse y el mono corrió a la tipa. Ahora vive solo y usa el departamento como cuartel de sus actividades criminales. En mas de una ocasion me ha ofrecido venderme equipo electrónico, o ya en su desesperación cambiarme un reproductor de DVD por 3 cigarros.
El sobrino del super se “arrejuntó” con una tipa, tambien buena gente, pero creo que la corrió porque decidió abortar. Ahora que lo pienso, ya ni al sobrino he visto. Desde la escupida, la pareja joven ya no vive aqui. El super se trajo a un hermano, quien a su vez se trajo a la esposa (concubina, o yo que chingados voy a saber)… Al hermano del super, hasta el dia de hoy, no lo he visto sobrio una sola vez. Pero sí me toca escucharlo cada vez que va a guacarear al baño. Que padre, no? Casi diario!

Para esto, desde que el super se cambió al cuarto de al lado, sus viernes de musica se extendieron a “cada vez que se le antoja”. Lo peor del caso no es eso, sino su selección musical, que se limita a la canción “Love Hurts” de Nazareth, “Nothing Compares 2 U” de Sinéad O’Connor, “Achy Breaky Heart”, y otras dos canciones. Al menos, recientemente se hizo del cd “Shout at the Devil” de Motley Crue, que es lo único bueno que puedo decir al respecto.

Y mi amigo, el del sótano? Bueno, basta decir que tan se cree mi amigo, que no le remuerde en lo mas minimo la consciencia el venir a joder a las 3 de la mañana, para intentar cambiarme una lata de sopa o un bote de crema de cacahuate por un cigarro.

Lo bueno es que al parecer, todo esto está por terminar. Ya encontré un departamento, y si todo sale bien, ya voy a vivir como ser humano otra vez.

The Iceberg

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