Los Residentes

Noviembre 5, 2009

Desde hace muchísimo tiempo, me ha tocado vivir en lugares relativamente pequeños – no hablo de pueblos fantasma con 100 habitantes, pero vaya, la última vez que viví en una metrópoli fueron los 4 meses que estuve en Monterrey entre 1998 y 1999.
Desde hace 4 años, vivo en una ciudad de alrededor de 100,000 habitantes. En una ciudad así, y con una rutina establecida, es normal que con cierta frecuencia uno se tope a cierto número de residentes de la ciudad. Y no me refiero a las personas que se encuentran en su trabajo, eso sería demasiado obvio. A veces en el transporte público, a veces en las tiendas que uno frecuenta, a veces en salidas a caminar, hay un número de personas a las que me topo con frecuencia, como si se tratara precisamente de un pueblo fantasma. Siempre se me ha hecho que el hecho de toparse a la misma gente todos los días le da un toque “Springfield-esco” a vivir en un lugar así.
He aquí algunos de ellos.

Mr. Magoo
Este guey es un viejito a quien me topaba con tanta frecuencia – en el camión, en la tienda, en la calle – que me empezaba a preocupar si me estaba siguiendo. El guey está igualito a la caricatura de Mr. Magoo, de ahi el sobrenombre. Ya tiene tiempo que no lo veo. La última vez que lo vi, se estaba subiendo a su coche en el estacionamiento del supermercado. Quizá porque ya no uso el transporte público, y obviamente él tampoco, ya casi nunca me lo topo. Ya no siento que me está siguiendo.

magoo

La Bestia
Imaginen una persona obesa de un metro 90 centímetros de estatura. Ahora imaginen que tiene cierto grado de retraso mental. Ahora imaginen que gracias a ese retraso mental, tiene una mirada muy extraña, como que en cualquier momento se puede poner agresivo.
Y me lo topo en todos lados! No importa si estoy en el mall, en el supermercado, en el centro, ya nadamás me faltaría encontrarmelo afuera de mi casa, con un hacha de mano, mientras estoy sentado fumándome un cigarro.

La “huerquita”
Hey, uno nunca sabe… en invierno hace tres años, todavía utilizaba el camión. Cuando trabajaba en el turno de la noche, salía a las 7.30 de la mañana, y me iba a la parada del camión para tomar el de las 8. Ella siempre estaba ahí, esperando tomar el mismo camión. Cabe mencionar que esa parada está ubicada en plena zona industrial, por lo que era natural asumir que la tipa también acababa de salir de trabajar.
Nunca crucé palabra con ella, pero en algún par de ocasiones hubo un intercambio de sonrisas. Total, se terminó el invierno, y ya empezaba a irme caminando. Un día que ya no hacía tanto frío, me tocó verla bajar del camión – en uniforme de escuela. Como que estaba en preparatoria.

LA VIEJA QUE SE PARECE A TOMMY CHRIST!!!
Hablando de viejas de preparatoria, a veces en las mañanas en lugar de tomar el camion a mi casa, tomaba el que iba al mall. Ese camión pasa por otra de las preparatorias locales, y al transbordar en el centro, se subía un sinnúmero de escuincles, en camino a la escuela. Para no hacerles el cuento largo, había una niña tan, pero tan fea, pobrecita… siempre le quise encontrar parecido con alguien, pero no lo ubicaba hasta que un día me puse a ver videos en YouTube y me topé con el de “Don’t Call Me Dude”, de Scatterbrain. Inmediatamente, mi mente hizo click. La niña esa está idéntica (aunque más fea, la pobre) a Tommy Christ!

El “Mexicano”
Si dijera que esta persona vive cerca de mi casa, no tendría mucha sorpresa el anunciar que lo veo con frecuencia. Pero la verdad es que no nadamás lo veo aquí en el vecindario. Al igual que Mr. Magoo, me lo topo en todas partes. Incluso ha salido de fondo an un par de fotos.
No es mexicano, muy seguramente es de la India (la verdad, las dos razas se prestan a confusión), pero tiene toda la finta. De hecho, no conozco ningún mexicano más allá de mis hermanas y mi cuñado.

La Cosa Andrógina Que Vaga Por Las Calles
Ja! Qué tal los apodos que pongo? Esta persona de género aún desconocido para mi la veo con más frecuencia de la que desearía. Creo que tiene también cierto grado de retraso mental (como mucha gente aquí), pero no es sobre lo que me quiero enfocar.
Sea el clima que sea, esta persona siempre está vestida igual, tiene sobrepeso, y una cabeza gigante. Es difícil distinguir exactamente qué es, y quisiera un dia preguntarle – nadamas para satisfacer mi curiosidad.

La Cajera Redondita
Sí, la veo en su trabajo cada vez que voy al super, y eso no cuenta. Es una cajera del “No Frills” que no debe medir más de 1.30 metros, y bueno, no hay forma bonita de decirlo, es gorda. No, no tiene unos kilitos de más. Con su baja estatura, se ve redonda, con eso les digo todo. Y si a esto aunamos que tiene cara de marranito, pues llama más la atención.
Pero apariencia física aparte, lo que más curiosidad me da es el horario de trabajo que tiene. Me la topo en todos lados, a todas horas – en las mañanas, en las tardes, los fines de semana, entre semana – y sin embargo cada vez que voy al super, ahi está. A menos que sean dos…

springfield

Y bueno, hay todo un mundo de gente que me topo cada vez que voy a un lugar en específico. La bola de vaguitos que se junta en la plaza del centro; el negro que trabaja conmigo que vive sus horas libres en el mall que está por mi casa; el señor que siempre va empujando un carrito de super por la calle que me lleva a mi trabajo; y la familia (la pareja y el bebé) a los que siempre veo en el mismo crucero, como si sus días consistieran de pasar de esquina a esquina en ese crucero.
A veces, Guelph me recuerda más a Springfield que a Guelph.

The Iceberg.


Mi Cumpleaños

Octubre 28, 2009

Hace mucho que no escribo aqui… a ver si todavía me acuerdo.

Pues el domingo me tocó cumplir años. En promedio, cumplí 27 (mi edad física + mi edad mental / 2). La verdad, me la pasé muy bien, desde el sábado.
Creo que toda la gente que esperaba que se acordara, lo hizo (algunos apenas hasta ayer martes me felicitaron, pero bueno, se agradece todavía), y gente que no esperaba que se acordara tambien me felicitó. De hecho, temprano en la semana había quitado mi fecha de cumpleaños de Facebook – en mi loquera, pensaba que era mejor que me felicitaran los que sí se acordaban, y no los que veían mi cumpleaños en Facebook.
Solo hubo una notable excepción, como todos los años. Ya sabía que mi hija no me iba a llamar, y no porque ella no quiera. Pero tenía una pequeña esperanza.

Total, el sábado vinieron mi hermana y mi cuñado, armados con una caja de cerveza y un paquete de alitas. Vía Skype me acompañó un rato Number Six. La pasé muy bien. Para el domingo, tenía pensado invitar a comer a mis hermanas y a sus familias, ya tenía pensado todo un menú, pero el sábado mi hermana me convenció de que no era “justo” que me pasara mi cumpleaños cocinando, que mejor me dejara consentir, y que me llevarían a algún lado. Acepté.

Con el repentino cambio de planes, me di el lujo de levantarme tarde el domingo. Estuve un rato en la computadora, recibí otra tanda de felicitaciones, y llegó mi hermana por mi. Le pedí que antes de ir al restaurant me llevara a la licorería, para comprarme mi regalo (siempre me compro una botella de Jack Daniels), y de ahí nos fuimos al restaurant. La pasamos bien, de ahí nos regresamos a mi casa, estuvimos un rato, y fue hasta las 10 PM que se me ocurrió abrir la de Jack Daniels. A partir de ahí no recuerdo mucho. JA!

Pero sí, ya tengo “27″. Y la pasé muy bien, el fin de semana. Gracias a todos los que estuvieron conmigo, de alguna u otra manera. Estoy seguro que aunque no me pudo hablar, mi hija se acordó también.

The Iceberg


Pendejazo! #2 – La Conclusión

Septiembre 29, 2009

Lunes. Por fin me quitaría la idea de la cabeza de que mi tarjeta aún estaría encima de mi locker. De una vez por todas, la esperanza moriría.

Mientras entro a la planta y me formo en la pequeña fila para poder registrar mi entrada al trabajo, uno de los compañeros del turno de la mañana llega a formarse, para registrar su salida.
Se me queda viendo, y me dice “la encontré”. Sin dar muchos detalles, como para saber si yo sabía de qué estaba hablando.
“Con madre!”, exclamo. Me dice que la vio arriba de mi locker, y asumió que era mía. Que se la había entregado al supervisor, para que me la diera.
El compañero checa su salida, y se sale. Yo me salgo también, porque me quedan 15 minutos antes de que comience mi turno, y como siempre, me voy a fumar un cigarro. Le doy las gracias a mi compañero una vez más, y me dice “si, no te preocupes. A mi no me gusta quitarle a los demás lo que no es mío. Tú te habías ganado esa tarjeta, y no sería justo que alguien más se quedara con ella”. Le recuerdo que técnicamente, ya no era mía porque la había extraviado. Nos despedimos, comienza mi turno, y me topo con el supervisor.
“No le entregó Kevin lo que dejé arriba de mi locker el miercoles?”, le pregunto. Se queda pensando, y me dice “ah, si!”, y me entrega mi tarjeta.

giftcard

Así que finalmente me pude reencontrar con mi mentada tarjetita. Acto seguido, me fui a mi locker y esta vez me aseguré de no dejarla arriba de él. La puse en mi mochila. Ya sería demasiado pendejo si dejara la mochila arriba del locker. No que no sea capaz… hace unas semanas había dejado mi iPod Shuffle en ese mismo lugar. Por suerte, al salir a la calle me percaté que me faltaba algo en los oídos, y me regresé por él. Aún estaba ahí.

Finalmente, son de esas anécdotas que te recuerdan que por más que saques generalizaciones absurdas acerca de que el mundo apesta, todavía hay gente honesta. A decir verdad, me sentí más chingón porque me habían echado la mano, que por lo que pueda tener de valor la tarjeta, que ya daba por perdida. Ahí luego le invito unas cheves al guey.

The Iceberg.


Feliz Cumpleaños, Hijita!

Septiembre 22, 2009

Hace 9 años me encontraba convertido en un manojo de nervios. Entraba a la sala de urgencias, preguntaba si habían noticias, no se me informaba nada, me salía a fumar un cigarro. Regresaba a preguntarle a las enfermeras, a la familia… nadie decía nada. Salía a fumar una vez más. Ese ciclo lo repetí muchísimas veces, durante toda la mañana. A veces acompañado de mi mamá, a veces con alguno de mis cuñados (mis hermanas no fuman, pero a veces se salían conmigo).
Ya estaba desesperado, nadie me decía nada y ya habían transcurrido horas interminables. Corría así un día más en la vida de una bola de enfermeras, médicos y trabajadoras sociales mediocres. Un día más de trabajo en una clínica del IMSS. Pero para mi no era un día normal, y la falta de empatía de estos seres de mierda ya me estaba colmando la paciencia. No era un día para ponerse de mal humor, pero no lo podía evitar.
Mi entonces esposa estaba ahí adentro, y yo no sabía si la bebé ya había nacido, si ya era papá, o si habría pasado algo y esa era la razón por la que no me decían nada.
En una de esas, ya desesperado, me metí por la puerta que separa la sala de espera y los pasillos que llevaban a las distintas áreas del hospital. No llegué muy lejos, y no me sirvió de nada haber entrado, porque al personal del lugar le importaba más el hecho de que había violado un área restringida en busca de alguna persona competente que me pudiera revelar algo de información, que el ser personas competentes que me revelaran algo de información.
Tiempo después, a mi suegra sí le permitieron el acceso, y minutos después salió, sonriente, a abrazarme y a felicitarme. Ya había nacido mi hija, y todo estaba bien. Ya por la tarde se nos permitió subir a verlas, y fue el primer momento en el que tuve en mis brazos a quien sólo conocía por las imágenes del ultrasonido, pero a quien ya quería muchísimo. Como el personal del IMSS no puede ver gente feliz, porque se acomplejan, una guardia de seguridad llegó a corrernos, y no exactamente de la mejor manera. Para efectos practicos, nos corrió como carnicero corriendo a un perro que insiste en estar afuera de su tienda. Nadamás le faltó la cubeta de agua. Pero no me importó.

Después de ello, solo estuve presente en sus primeros tres cumpleaños. Después de eso, la vida hizo de las suyas, y han habido ocasiones en las que ni siquiera se me ha permitido hablarle para felicitarla.
Su primera fiesta de cumpleaños fue un caos, en lo que se refiere a la decoración. Todo lo demás salió muy bien, pero había decoraciones de Snoopy, y de último momento, al percatarnos de que se nos había olvidado la vela del pastel, recurrimos a mi hermana, que un par de meses antes había festejado el cumpleaños de mi sobrino, y el pastel acabo con una vela de Tigger.
La segunda fue en la palapa de una de las amistades de mi ex, y de lo poco que recuerdo, había un Pooh gigante hecho de unicel.
La tercera fue en una palapa, en un hotel de Ciudad Victoria. Fue mas peda que fiesta infantil, porque se atravesó con otro festejo – la boda de mi cuñado, si mal no recuerdo.

birthday

Hoy cumple 9 años, mi hija. Es cuando uno se da cuenta que el tiempo vuela. Me acuerdo cuando vivía con ella, cuando la acostaba en su cuna y le “cantaba” canciones para arrullarla, cuando se asustó por las estrellas que le puse en su recámara – de esas que brillan en la oscuridad, cuando se reía de las caras de “fuchi” que hacía cuando le cambiaba el pañal, cuando le preparaba sus papillas de plátano con azucar (que le encantaban), y ya un poco más grandecita, las noches en las que rockeábamos con el DVD de Slipknot y después veíamos “Buscando a Nemo”. Y la vez que me hizo una michelada cuando le ganó la curiosidad por ver cómo me preparaba una.
Ahora ya está en 4° de primaria, ya habla de niños que le gustan, ya no se conforma con monos de peluche (para este cumpleaños, me pidió un iPhone…), y ya no es tan facil hacerla reir a carcajadas cambiándole la letra a las canciones que le gustan. Pero lo seguiré intentando.

Felicidades, Valky!!

The Iceberg.


Una Conversación Interesante (Oh Yeah!)

Agosto 27, 2009

Ahora que mi compañero de turno está de vacaciones del trabajo (para atender a su recien nacida), me ha tocado irme caminando, lo cual me encanta.
Últimamente, en lugar de irme escuchando música, me ha dado por ir escuchando podcasts. Ayer, a las 2.30 de la tarde, salí con rumbo al trabajo. Como a la mitad del camino, me pita un guey y se orilla – es un compañero de la planta, que amablemente me está ofreciendo un aventón al trabajo. “Diantres!”, pienso. yo quería caminar y escuchar mi podcast. Total, llegamos al trabajo más temprano de lo que tenía pensado. Me siento afuera, a continuar escuchando mi podcast.
En eso llega un par de gueyes, y se sientan conmigo. No necesariamente a platicar conmigo, pero por “educación” tengo dos opciones: quitarme los audífonos, o alejarme de ahí.
Elijo la segunda opción. Prefiero escuchar las pendejadas que dicen los del podcast, a pláticas de máquinas del trabajo. Me pongo a la vuelta, afuera de la oficina de envíos. Enciendo un cigarro, y me pierdo en el maravilloso mundo de pendejadas que están diciendo los del podcast. En eso, alguien me saluda.

“ESTÁ BIEN, PINCHE MUNDO, NO ESCUCHO MI PODCAST, Y YA!”, pienso, mientras volteo a ver quién me saluda. Es mi jefe. Bueno, no. Es el jefe, del jefe de mi jefe. En otras palabras, el mandamás de nuestro departamento.

Platicamos otro par de cosas antes, pero en eso la conversación dió este giro:

JEFE: “Cuando tienes pensado ir a Mexico?”
YO: “Pues si se puede, en Diciembre”.
JEFE: “Ah, órale. Pues qué bien, deberías ir comprando tu vuelo ahorita que están baratos, porque mientras más se acerque Diciembre, más caros los vas a encontrar.”
YO: “Sí, pero todavía no se si la planta va a cerrar, o cual va a ser el plan para de aquí a entonces”.
JEFE: “Todavía tienes días de vacaciones, no?”
YO: “Sí, pero solo son dos semanas. Como no pude ir en verano, quisiera ir más tiempo”.
JEFE: “Sí, te entiendo. Mira, de aqui a Diciembre no creo que cambie mucho la situación, así que no veo porqué no te puedas ir más tiempo”.
YO: “Pues sí, voy a checar lo del boleto, y tambien tengo que ver si logro ahorrar”.
JEFE: “Mira, tu compra tu boleto. Finalmente yo soy el que autoriza los permisos, y te estoy diciendo, te voy a dar el permiso”.
YO: “Gracias!”
JEFE: (Tomando su Blackberry) “Nos vemos más tarde, me están llamando”. Se mete a la oficina.

Esa conversación fue mas interesante que cualquier podcast. Mi jefe es chingón.

Así que ya tengo permiso del trabajo. Ya nadamas me falta el dinero. Y esperar que Septiembre, Octubre y Noviembre se pasen volando. Pero por lo pronto, mi mente ya está en Modo Victoria.

The Iceberg.


En este preciso instante…

Agosto 21, 2009

En este preciso instante, en alguna parte del mundo:

Alguien está teniendo sexo por primera vez.
Alguien acaba de descubrir que un ser querido falleció.
Un niño está apagando las velas de su pastel de cumpleaños.
Una mujer le está siendo infiel a su marido.
Alguien está siendo atacado a machetazos.
Una casa se está incendiando.
Alguien está cerrando su negocio por hoy.
Alguien está cerrando su negocio para siempre.
Alguien está teniendo el mejor día de su vida.
Alguien está teniendo el peor día de su vida.
Alguien se acaba de quedar dormido.
Un perro está siendo maltratado.
Alguien está siendo liberado de prisión.
Alguien le está reclamando a un mesero.
Alguien está contemplando suicidarse.
Alguien acaba de tener un accidente automovilístico.
Un teléfono celular está timbrando en un momento inapropiado.
Alguien está haciendo una promesa que no va a cumplir.
Alguien está accionando un arma de fuego.
Alguien está viendo por un microscopio.
A alguien se le acaba de inhibir la computadora.
Una niña está dibujando algo.
Un grupo de ancianos está jugando cartas.
Alguien está disfrutando una copa de vino tinto.
Alguien acaba de anotar un gol.
Alguien acaba de encender un cigarrillo.
Alguien está cruzando el oceano Atlántico por primera vez.
Alguien está esperando su turno en la peluquería.
Alguien se acaba de encontrar una moneda en la calle.
Alguien está viviendo, sin saberlo, el último día de su vida.
Alguien está cuestionando su fe.
Un pájaro está en la mira de un rifle.
Una persona inocente está siendo juzgada.
Alguien se puso calcetines de pares diferentes.
Alguien está arrepintiéndose de algo que publicó en Facebook.
Tú estás leyendo un post inspirado por una canción de Van Halen, pero espero haber logrado hacerte reflexionar (hey! 5 verbos al hilo!).

The Iceberg.


Cassettes!

Julio 11, 2009

Por alguna razón, amanecí hoy con una nostalgia por los cassettes. No me refiero a los pregrabados que compraba en lugares como “Musicland” y “Camelot” en McAllen, TX, o “MixUp” cuando iba de vacaciones al DF. Me refiero al cassette virgen, tanto en su forma de, este, “respaldo” de copias originales, y toda la onda del “mix tape”.

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No recuerdo cuántas horas pasé frente a grabadoras y minicomponentes grabando cassette tras cassette, desde que empecé a hacerlo de las canciones que más me gustaban de los discos de mis papás (no era poco común que a mis 12 añitos ya tuviera cassettes con música tan variada como Black Sabbath, John Denver, J. Geils Band, el putito ese del pianito, Conway Twitty, y una que otra marcha de Strauss. Así era feliz en ese tiempo. Por supuesto, todavía no descubría la magia del botón de “pausa” del viejo estéreo, y entre cada canción se escuchaba un “PLOC!“, donde después del “stop” aplanaba al mismo tiempo “play” y “record”.

Unos añitos después, ya que mis papás me habían cedido el estéreo (no dejaba que nadie más lo usara – mejor se dieron por vencidos y me lo llevé a mi cuarto) empecé a escuchar el radio, y a desarrollar mi propio gusto por la música. Todavía hasta hace poco tenía un par de esos cassettes que grababa, ya viviendo en México, de WFM y de 97.7 Radio Hits. Por estas fechas empecé con mi colección de LPs (si, fue hace un chingo, pero ya vendían cassettes – el problema es que el estéreo ese tenía tornamesa y solo un deck para cassettes, y solo comprando LPs podía quemar grabar mis favoritas.
En alguna ocasión llegó a mis manos un cassette virgen (de esos de calidad patito – de hecho creo que la marca era Kmart, o no se… era rojo) que parecía tener propiedades mágicas. Era el único que había visto de 120 minutos!
Por supuesto, en las etapas tempranas de mi adolescencia, aún no comprendía lo que era el índice precio/calidad, por lo que siempre compraba cassettes baratos. De esos que vendían “en bolsita”, de 5 cassettes por que se yo, 10,000 (viejos) pesos. En su defecto, chingos y chingos de cassettes marca Ampex. Y Aurex, creo que también habían.

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Fast forward a 1988. A estas alturas, ya vivía en Cd. Victoria. Seguía con mi fascinación por los cassettes, solo que ahora ya comprendía que Sony > Ampex, TDK > Aurex, y Memorex > MemorMex (jajaja que mierda!).
Ah! A todo esto, el viejo estéreo ya se había convertido en historia. Pero a mi hermana en su cumpleaños le regalaron una grabadora con doble cassettera, el momento en el que decidí actualizar mi consumo de la música y empecé a comprar cassettes. Mi último LP fue el New Jersey de Bon Jovi, y mi primer cassette el And Justice For All de Metallica. Bueno, continuemos con el relato.
Afortunadamente, en los puestecitos de la calle encontraba cassettes de esas marcas a precios razonables. Un buen día, sin embargo, el señor del puesto no tenía los Sony azules de 60 minutos. Tuve que comprar, casi al doble del precio, un Sony de 90 minutos.  Dizque de cromo, quien sabe que sea eso. En cassettes, no el elemento químico en sí.
Llegué a mi casa, le agandallé la grabadora a mi hermana, y me hice un mix tape con canciones de, chequense esto, Metallica, Kiss, Depeche Mode, Winger, Poison, Alice Cooper, Rod Stewart y Ratt, entre otros. Qué pedo. Pero el cassette en sí se oía chingonsísimo. Y a diferencia de lo que estaba acostumbrado, duraba una hora y media. “Debe ser el cromo”, pensé. Desde entonces siempre preferí los de cromo.

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Cada vez que uno de mis amigos (y en ocasiones amigos de mis amigos) compraba algún cassette, se lo pedía para grabarlo. Claro, yo compraba los míos y también los prestaba. Éramos todo un mini-napster en esa época. Pero lo más chingón era hacer mix tapes.

Típico, te gustaba alguien y le grababas las baladitas. Pero mientras 15 o 20 galancitos les regalaban cancioncitas de Luis Miguel y del otro pendejo ese, yo tenía la ventaja de ser un poco más original. “Every rose has its thorn”, de Poison, “To be with you” de Mr. Big, “More than words”de Extreme (antes de que la acabara odiando), y como era un pendejo que compraba todo lo que veía en la Circus y en Hit Parader, tenía muchos otros cassettes de donde sacar baladitas que las viejas nunca habían escuchado.
Grababas el cassette, le ponías un mensaje bonito en el cartoncillo, y esperabas que la dama en cuestión cayera rendida. En mi caso eso nunca sucedió. A lo mejor esperaban “La Incondicional”, y no “Hysteria” de Def Leppard, o canciones más desconocidas de Trixter, Cinderella o L.A. Guns.

Hablando de Hysteria, ese album lo grabé en un cassette de 60 minutos. El lado A no cabía, asi que me aventé una edición (que me quedó bastante chingona) de “Rocket” para que cupiera. A los 3 segundos de que termina “Armageddon It”, se escucha la cinta transparente que marca el fin del lado del cassette. Ese se lo presté a un amigo,  no lo volví a ver. =(

Los mix tapes personales tambien eran una chingonada. Grababas tus favoritas y ya. Esto era importante en aquella época, porque a diferencia de los CDs, los MP3 y los iPods, había que estarle atinando a la canción que querías, adelantando y regresando el cassette hasta encontrar el punto en el que la canción empezaba.
Así, grababa dos tipos de cassettes: o el típico con canciones de chingos de fuentes, o con las favoritas de un solo grupo. Se hizo tradición personal comprar de los de cromo de 90 minutos, y dedicarle un lado a cada grupo. Por ejemplo, Lado A: Metallica; Lado B: Megadeth. O Lado A: Skid Row; Lado B: Guns N’ Roses.

Ahorita, la tecnología permite hacer eso y más con la música, incluso sin las limitaciones de “60 minutos”, “90″ o “100″. Puedes agarrar un iPod de 8 GB y crear el playlist de 5,000 canciones más chingon del universo (o armar 50 playlists de 100 canciones). Pero ya no es un arte. Ya no tiene nostalgia. Ya es parte de la vida diaria.
Prefiero la tecnología actual, pero al menos por hoy, extraño los cassettes.

The Iceberg


Nuevo Logo

Julio 7, 2009

Como que Londres en ruinas no iba mucho de acuerdo con el tema de este post. Por otro lado, recién reinstalé el software de mi scanner y pude escanear la imagen a pluma y papel que recreé de la carita que desde hace unos 20 años dibujé por primera vez, en la prepa.

La carita trae todo, y va muy de acuerdo con las cosas que escribo aqui, que en un 80% del tiempo tienen que ver con la frase “me caga…”.

Pero cambio más seguido de logos que de calzones, así que igual y cambio o modifico la imagen. Por lo pronto, así me gustó y así la dejé. La emoción de escanear mi carita, la hueva de un domingo, y el efecto de unos cuantos “refrescos de cebada” no me dan ganas de hacerle otra cosa. Espero que les guste, o se acostumbren. Si no, quéjense en el botón de “comentarios” aqui abajo.

The Iceberg


Cuernitos

Julio 1, 2009

Siguiendo con el tema de la carpeta que encontré recientemente (y de la que dos o tres de ustedes dijeron cuando exclamé en mi mensaje de Messenger que había encontrado una carpeta viejísima e “interesante” que si se trataba de cosas porno), estaba pendejeando en una de las carpetas de fotos, cuando me di cuenta de una cosa:

ERA UN MARRANO!

Vaya, ya lo sabía, pero salvo por un video que me enseñó mi hermana hace poco (y el cual me niego a creer que existe, a pesar de haberlo visto), no tenía evidencia visual de lo gordo que estaba.

El caso es que al toparme con esa carpeta, estaba platicando con mi buen amigo JM por Messenger, y salió el tema; quedé muy formalmente en publicar una foto mía de aquel entonces y una mas reciente. La idea original que me pasó por la mente fue hacer una especie de “antes y después”, como los anuncios de revista de productos dietéticos.
Pero entonces noté algo. Los cuernitos. Me llamó la atención cómo a lo largo de los años sigo posando para fotos con el dedo índice y el meñique extendidos. En fin, he aquí una mini-galería de su servidor mostrando cuernitos desde el 2005 hasta hoy en día.

2005/2006

cuernitos1

Metí estas dos fotos en una por dos razones. Conservando mi tema original, quería mostrar un contraste entre el paquidermo que era en marzo del 2005, y la calaca que era 15 meses después. Por otro lado, nadie necesita ver mi papada, mi panza, mis chichis o mis costillas en una resolución más grande.
La foto del 2005 fue tomada cuando estaba de comisión, trabajando para el Seguro Popular, en Matamoros, Tam, en Marzo del 2005. Teníamos prohibidísimo tomar alcohol cuando estábamos en comision. Por eso no sé como llegó esa botella de cerveza al fondo de mi foto. Aparte, en ese tiempo yo no tomaba cerveza. Tomaba pomo. Excepto cuando estaba de comision. Este… creo.
La foto del 2006 es bastante contrastante. Había bajado más de 30 kilos. Y no fue a base de dietas, fue a base de chinga. Ese empleo que sostuve el primer semestre del 2006 vaya que exigía mucho físicamente. La foto en sí fue tomada en una peda (bastante buena, por lo visto, para que haya decidido desnudarme de esa manera) cuando fui de vacaciones a Cd. Victoria en verano. Hubiera puesto otra en la que salgo completamente vestido, pero mis amigos Isaac y Armando me mentarían la madre por publicarla. Es más, ahora que recuerdo, esa foto me la tomaron justo el día en que conocí a quien ahora es mi vieja.

2007

cuernitos2

Más o menos fue por las fechas en las que me mudé a esta casa. Hace dos años ya que vivo aquí. Es la primera vez que duro dos años en una casa desde que vivía con mis papás por allá del 95, 96.
Esa foto, como muchas de las que existen en donde aparezco yo solo, fue tomada con la herramienta de “Timer” de mi cámara. Ja! Y ustedes creyendo que tenía un camarógrafo (o camarógrafa) detrás de mi las 24 horas. Tengo miles y miles de fotos que me he tomado, de las cuales menos del 1% me gusta. La ventaja de la cámara digital es que las tomas y si no te gustan, las borras. No gastas en rollos ni revelados.

2008

cuernitos3

Y llegamos al año pasado. Después de mis aventuras con la “maquinita” en el 2007, ya estaba en proceso de crecimiento el pelo, una vez más. Y yo seguía con el mentado cuernito. La playera de Mayhem la acababa de comprar.
Tenía 3 fotos de donde elegir, donde salgo con los cuernitos en el 2008. Una, estrenando el poster del “Joker”. La otra, con la imagen de la TV de fondo, mientras roqueaba en Sirius Liquid Metal con “War Ensemble”, de Slayer. Y esta, la única donde salía con la jeta cerrada. Nadie necesita ver el interior de mi jeta. No voy ni al dentista, carajo.

2009

cuernitos4

Y llegamos al presente – o casi. Esa foto me la tomé hace un par de semanas, en uno de esos momentos en los que no tenía nada más que hacer.

Estoy seguro que podría encontrar más fotos mías de otros años haciendo los “cuernitos”… si las tuviera. He perdido muchas cosas desde entonces, además del sobrepeso.
Lo extraño es que ahorita peso menos de lo que pesaba en el 2006, aunque no me salten tanto las costillas. Debo estar perdiendo masa muscular. Bueno, al menos ya me puedo ver otra vez la verdurita. Ja!

The Iceberg


Cuando el pasado nos alcance…

Junio 28, 2009

El jueves amanecí con la noticia de que me habían cortado el teléfono. Ya hacía tiempo me habían cortado el internet, pero a eso le saqué la vuelta con un WiFi USB que me costó 30 dolares, y con eso me puedo colgar (previa autorización – de hecho él fue el que me lo dijo) del internet del vecino.
Pero ese mismo jueves amanecimos con una tormenta eléctrica, se fue la luz durante un minuto, y bastó para que pasara algo con el internet. Subí a comentarle al vecino, y no había nadie. Ni modo, no tenía internet.

“Bueno”, pensé. “A hacer algo de provecho, por fin”. Decidí seguir organizando el mar de archivos que quiero acomodar y clasificar, a pesar de que el numero de archivos crece más rápido de lo que lo puedo trabajar.
En eso, decidí meterme a una carpeta que tiene por título “OLD CDs”, que no es otra cosa mas que las copias que hice recientemente de una torre de cd-r que vengo arrastrando desde que vivía en Ciudad Victoria.

Lejos de ponerme a organizar, me puse a ver muchas cosas de las que ya ni me acordaba; cosas que ya daba por perdidas (he cambiado computadoras más que lugares de residencia últimamente,  en todas se pierde algo); y cosas que me alegró mucho reencontrar.

Encontré, por ejemplo, algunos (no todos) de mis primeros pininos con photoshop. Cosas del 2001, por allá cuando un amigo que ya desapareció del mapa me hablaba de lo chingón que era el Photoshop 5.5.

Encontré una carta que me escribió (via Microsoft Word) mi ex-esposa el 14 de febrero del 2003, en la que expresaba que me amaba muchisimo y que siempre ibamos a estar juntos. Curiosamente, menos de dos meses despúes, ya me odiaba y ya me había abandonado para seguir sus propios proyectos.

Encontré la carpeta base de lo que fué mi primer proyecto web. Todas las pendejadas que escribía hace casi una década, las fotos que llegué a tomar en los “antros” que había conseguido como clientes… cosas que me trajeron bastantes recuerdos agradables.
NOTA: por curiosidad, busqué www.proyectovictoria.com y no me dio resultados, pero si le agregamos un .mx, la dirección lleva a una promoción de Deportes Martí. Ja.

Encontré fotos de mis amigos y compañeros del Seguro Popular, incluyendo los “photoshops” que hacía de ellos cuando me encontraba en algún hotel en algún pueblo aburrido de Tamaulipas y no tenia nada mejor que hacer.

Encontré cosas relacionadas con mi truncada carrera de diseño gráfico. Algunas me sorprendieron por completamente malas, y otras me sorprendieron porque “ah puta, ya no hago cosas así”. Ni me acordaba de algunas de ellas, como una animación en Flash (bastante mala) que hice, como favor a un amigo, para un bar gay. Creo que a cambio me dió una botella de Absolut. Supongo que por eso no me acordaba de haberla hecho.

Encontré una subcarpeta llena de archivos de texto donde escribía, ya fuera con el Bloc de Notas, o Word, o documentos HTML, cosas que me pasaban por la cabeza por ese entonces. Cosas personales. Durante esa época pasé por cuestiones sentimentales, profesionales, personales, de salud, etcétera.
No la he leído toda, pero lo que he leído me ha abierto los ojos.

Fue traumatizante ver que en esos tiempos era una persona completamente diferente. Fue como una lección de vida ver que cuando pensaba que estaba mal, no se comparaba con lo que soy hoy en día. Actuaba diferente, interactuaba diferente, escribía diferente, diseñaba diferente, vaya, ERA diferente. Mejor, o peor, no se, y no existen absolutos. Pero diferente, sí. Y ni cuenta me había dado de todo lo que he cambiado.
Y claro, hay cosas que nunca cambian, como el siguiente fragmento que les comparto de alguna pendejada que escribí en noviembre del 2004:

Por lo que a mi respecta, entre ayer y hoy di el paso más importante para establecer un poco de orden en mi vida. No en lo laboral, ni en lo social, ni en lo sentimental, pero con todas mis cosas. Ayer estuve acomodando archivos que tenía arrastrando desde hace tres años…

Ja. Quien iba a decir que en el 2009 todavía iba a estar acomodando esos mismos archivos. También me encontré esta joya:

Por fin hago la limpieza en mi casa, dejo el baño impecable, y no me dan ganas de cagar! Llevo horas esperando la oportunidad de estrenar mi baño, y por más huevo con jamón grasoso, agua de la llave y B-Light sabor limón que consumo, no se me afloja la calaca!

Y esta otra:

En fin. Estamos a la merced de estúpidos, y eso solo nos puede llevar a un destino: A nuestra extinción. Se supone que el humano llegó a la cima de la cadena alimenticia gracias a su capacidad de razonar, y ahora que estamos taaaan dispuestos a renunciar a esa capacidad, el camino de regreso es de bajada. Pero ese es el castigo que merecemos si estamos dispuestos a admitir y perdonar la estupidez a cambio de una colegiatura más, o de emocionarnos con zapatos con lucecitas en lugar de poner a nuestras mentes a buscar soluciones a los problemas reales que enfrentamos. Para qué curar el cancer, si las masas se van a volcar sobre si mismas con algo tan simple como un Furby? Para qué acabar con el hambre, la miseria y la pobreza, si la gente se pone a bailar al ritmo de la mesa que más aplauda? Para qué acabar con el analfabetismo, si las cosas más interesantes que la gente lee son el Sencacional de Luchas, el Libro Vaquero y TeleGuía?

Qué pedo conmigo? Por un lado, discutía mi extreñimiento temporal. Por el otro, escribía mejor de lo que lo hago ahora. Al menos eso pienso yo. Y me caga. De hecho, estas son solo algunas de las cosas que me abrieron los ojos, en español. Voy a poner en mi otro blog una cosa que me sacudió, pero está en inglés.

The Iceberg