Pendejazo! #2 – La Conclusión

Septiembre 29, 2009

Lunes. Por fin me quitaría la idea de la cabeza de que mi tarjeta aún estaría encima de mi locker. De una vez por todas, la esperanza moriría.

Mientras entro a la planta y me formo en la pequeña fila para poder registrar mi entrada al trabajo, uno de los compañeros del turno de la mañana llega a formarse, para registrar su salida.
Se me queda viendo, y me dice “la encontré”. Sin dar muchos detalles, como para saber si yo sabía de qué estaba hablando.
“Con madre!”, exclamo. Me dice que la vio arriba de mi locker, y asumió que era mía. Que se la había entregado al supervisor, para que me la diera.
El compañero checa su salida, y se sale. Yo me salgo también, porque me quedan 15 minutos antes de que comience mi turno, y como siempre, me voy a fumar un cigarro. Le doy las gracias a mi compañero una vez más, y me dice “si, no te preocupes. A mi no me gusta quitarle a los demás lo que no es mío. Tú te habías ganado esa tarjeta, y no sería justo que alguien más se quedara con ella”. Le recuerdo que técnicamente, ya no era mía porque la había extraviado. Nos despedimos, comienza mi turno, y me topo con el supervisor.
“No le entregó Kevin lo que dejé arriba de mi locker el miercoles?”, le pregunto. Se queda pensando, y me dice “ah, si!”, y me entrega mi tarjeta.

giftcard

Así que finalmente me pude reencontrar con mi mentada tarjetita. Acto seguido, me fui a mi locker y esta vez me aseguré de no dejarla arriba de él. La puse en mi mochila. Ya sería demasiado pendejo si dejara la mochila arriba del locker. No que no sea capaz… hace unas semanas había dejado mi iPod Shuffle en ese mismo lugar. Por suerte, al salir a la calle me percaté que me faltaba algo en los oídos, y me regresé por él. Aún estaba ahí.

Finalmente, son de esas anécdotas que te recuerdan que por más que saques generalizaciones absurdas acerca de que el mundo apesta, todavía hay gente honesta. A decir verdad, me sentí más chingón porque me habían echado la mano, que por lo que pueda tener de valor la tarjeta, que ya daba por perdida. Ahí luego le invito unas cheves al guey.

The Iceberg.


Pendejazo!

Septiembre 28, 2009

El miercoles entré a las oficinas en el trabajo, con la intención de hablar con la jefa de recursos humanos para pedir mi solicitud de vacaciones. “Ah!”, me dijo la recepcionista, “ya tengo aqui tu tarjeta de regalo”. Firmé una hoja, y salí de ahí con mi solicitud y mi tarjeta.

Hasta hace un mes, debido a la crisis económica (según ellos), por cada idea que implementábamos en el trabajo, entrábamos a una rifa en la que nos ganábamos tarjetas de regalo de $100, a escoger de entre 4 o 5 tiendas. En esa última rifa (ya no hacen la rifa, porque una vieja protestó que como nunca se ganó nada, era injusto… gracias a ello ya no hay rifas, y ya no hay tarjetas de regalo de $100. Ahora, si es que tienes la suficiente motivación para implementar una idea, te dan una tarjeta de $25, y ya no te dan a escoger. Ya nadamas dan tarjetas para el super) me gané dos tarjetas. Las pedí para “Future Shop”, con la idea de comprar un otro disco duro externo de 1 Tb.
Días después, me informó la recepcionista que sólo tenía una de las tarjetas, porque se había equivocado y le había dado mi otra tarjeta a alguien más. Que si no quería una para una gasolinera. Le dije que no, y me dijo que después me daba la otra – la que me entregó el miércoles.

Fui a mi locker a guardar mis papeles y mi tarjeta, y regresé a trabajar. En la noche, cuando salí, pasé a mi locker, agarré mi tarjeta y la puse arriba de mi locker, junto con mi teléfono, mis cigarros y mi encendedor. Me cambié, agarré mis cosas, y me fui.
El jueves y el viernes me tocó trabajar en otra planta, y en el turno de la mañana. Cuando llegué a la casa el viernes, mientras me bañaba, se me ocurrió pensar en qué compraría con mi tarjeta. La otra ya me la había gastado, así que si quería mi disco duro, iba a tener que poner de mi bolsa, cosa que no quiero hacer, porque ya estoy en modo ahorrativo para Diciembre.
Entre pensamientos de la cantidad de cosas que podría comprar, llegó a mi mente una pequeña inquietud: no recordaba dónde había dejado la tarjeta. Salí de bañarme, y la busqué en mi repisa (donde siempre arrojo todo cuando llego a la casa). No había nada. “Ah!”, exclamé. “Seguramente en mi mochila!”, cosa improbable, pues el miercoles no me había llevado la mochila. Obviamente, tampoco estaba ahí. Y de pronto, como cubeta de agua fría, me cayó la revelación de que seguramente la habría dejado arriba de mi locker. Me puse a hacer memoria, y sí, es lo más probable. Que por el cansancio, la prisa de salirme, y los corajes que me habían hecho pasar, mi mente no haya registrado el hecho de que segundos antes, la había puesto arriba de mi locker.
El sábado por la mañana decidí que no perdía nada con irme al trabajo a buscarla. Desafortunadamente, el clima no cooperó. No tenía ganas de caminar dos horas bajo una lluvia fría.

Dudo que mi tarjeta siga ahí, aunque la parte optimista de mi cerebro quiere creer que si a mi se me olvidó la tarjeta porque no la ví, que nadie más la ha visto. Cosa improbable, lo se, pero la esperanza es lo que muere al último, dicen. Ahi les cuento.

Y si no la encuentro, no es el fin del mundo, como bien me dijeron. Solo me daré un par de zapes, por pendejo.

The Iceberg.


La caja estúpida, más estúpida que nunca.

Septiembre 7, 2009

Creo haber mencionado anteriormente que desde hace unos meses, no tengo TV. O señal de TV, mas bien, mi televisión ahi sigue coleccionando polvo, y ocasionalmente dejándome ver cosas en formato DVD (soy pobre, aún no hago mi cambio a BluRay ni a Alta Definición).

No la extraño tanto como uno pensaría – si bien tampoco soy de esos que presumen que no ven TV. Claro, si todavía tuviera señal, se la pasaría encendida. Maldita crisis económica! *alzo el puño al cielo mientras exclamo eso.

Total, a pesar de no tener TV, pude ver el sábado el partido de la Selección Mexicana. Seguí la transmisión, vía internet, de un canal de El Salvador. Se terminó el partido, y se acabó la transmisión. Me quedé contento de que México le haya ganado a Costa Rica.
Seguramente, algún sacerdote costarricense estará culpando a Iron Maiden todavía.

El domingo tuve la suerte de que cuando recordé que mi equipo jugaba y me metí a  mediotiempo.com para ver el resultado, el partido apenas se estaba desarrollando. Y había un link para verlo con una transmisión de TV Azteca.
No sólo eso, pero el Puebla iba ganando 2-1. No me tocó ver los goles, pero sí el final del primer tiempo, y todo el segundo. Incluyendo el excesivo tiempo de compensación de 5 minutos, en cuya última jugada,  en un tiro libre, los animalitos de granja que comen de todo lograron su chingado empatito. 2-2, al final. Eh, el Puebla sigue invicto, por ahora. Algún otro equipo puede decir lo mismo? (perdón, no es diario que puedo presumir las estadísticas de mi equipo).
Termina el partido, se empiezan a agarrar a chingazos, y los comentaristas de TV Azteca se despiden. No cierro la ventana, solo regreso a lo que estaba haciendo. Escucho ruidos raros, de repente, como si hubiera algún micrófono encendido en algun lugar. Investigo, y veo que las cámaras siguen rodando en Puebla. Ahora el equipo está en misa, y pasan tomas de cómo el público también ha decidido agarrarse a chingazos. Los aristócratas!

De pronto, quitan la transmisión desde Puebla, y empieza un programa. “Qué extraño!”, pienso, pero no me quejo. Estoy viendo televisión en mi computadora, gracias a una transmision de futbol.
El programa que empezó se llama “Ya Cayó”, o algo así. Recuerdo que ese programa antes trataba de que le hacían bromas a los empleados de TV Azteca. Al parecer, ahora ya hacen bromas al público en general. Y qué es eso que acabo de escuchar? Que regresando de la pausa comercial sigue la sección de “El Metiche”?
Inmediatamente recuerdo un programa de bromas al público, producido en Miami para Univisión, llamado “Lente Loco”. O uno de esos. En el año dos mil, si no tenías cable, escogías entre infomerciales, películas del año de la canica, o podías ver a Sofía Vergara en “Fuera de Serie”, y después “Lente Loco” con Odalys García. Un “double feature” de programas mediocres, o un “double feature” de conductoras “despampanantes”. Ustedes juzguen.
En “Lente Loco” tenían una sección en la que fingían entrevistar a alguien, y llegaba un personaje a molestar al “entrevistado”. Se llamaba “El Metido”.

"El Metido".

"El Metido".

Regresa “Ya Cayó”, y se van a su sección de “El Metiche”. En esta sección fingen entrevistar a alguien, y llega un personaje a molestar al “entrevistado”.

SUENA FAMILIAR, IDIOTAS DE TV AZTECA?

A esto hemos llegado. A piratear conceptos de programas de hace una década. Perdón,  a piratear conceptos malísimos de programas malísimos de hace una década. Producidos por la competencia, no menos. Qué sigue, un programa infantil conducido por “nubecinas”?
De todas las cosas que se podían haber pirateado, escogieron “Lente Loco”? En serio?

Ahora menos extraño mi TV.

The Iceberg


En este preciso instante…

Agosto 21, 2009

En este preciso instante, en alguna parte del mundo:

Alguien está teniendo sexo por primera vez.
Alguien acaba de descubrir que un ser querido falleció.
Un niño está apagando las velas de su pastel de cumpleaños.
Una mujer le está siendo infiel a su marido.
Alguien está siendo atacado a machetazos.
Una casa se está incendiando.
Alguien está cerrando su negocio por hoy.
Alguien está cerrando su negocio para siempre.
Alguien está teniendo el mejor día de su vida.
Alguien está teniendo el peor día de su vida.
Alguien se acaba de quedar dormido.
Un perro está siendo maltratado.
Alguien está siendo liberado de prisión.
Alguien le está reclamando a un mesero.
Alguien está contemplando suicidarse.
Alguien acaba de tener un accidente automovilístico.
Un teléfono celular está timbrando en un momento inapropiado.
Alguien está haciendo una promesa que no va a cumplir.
Alguien está accionando un arma de fuego.
Alguien está viendo por un microscopio.
A alguien se le acaba de inhibir la computadora.
Una niña está dibujando algo.
Un grupo de ancianos está jugando cartas.
Alguien está disfrutando una copa de vino tinto.
Alguien acaba de anotar un gol.
Alguien acaba de encender un cigarrillo.
Alguien está cruzando el oceano Atlántico por primera vez.
Alguien está esperando su turno en la peluquería.
Alguien se acaba de encontrar una moneda en la calle.
Alguien está viviendo, sin saberlo, el último día de su vida.
Alguien está cuestionando su fe.
Un pájaro está en la mira de un rifle.
Una persona inocente está siendo juzgada.
Alguien se puso calcetines de pares diferentes.
Alguien está arrepintiéndose de algo que publicó en Facebook.
Tú estás leyendo un post inspirado por una canción de Van Halen, pero espero haber logrado hacerte reflexionar (hey! 5 verbos al hilo!).

The Iceberg.


Un sueño raro

Agosto 7, 2009

Normalmente no me gusta discutir lo que sueño. A decir verdad, difícilmente recuerdo lo que soñé la noche anterior. Pero en ocasiones los sueños llegan de una manera tan fuerte (el típico “se sintió bien real”), que dependiendo del material que hayamos soñado, nos levantamos más felicies, más tristes, o más sacados de onda que de costumbre.

Anoche tuve uno de esos sueños que me dejó sacado de onda, quizá porque sí se sintió “real”. Esto es lo que recuerdo:

Estaba en el estacionamiento de mi trabajo. Llegó mi novia, y por alguna razón traía un aparato GPS. Empezaba a hacer mucho aire, y el aire empujaba los carros contra los demás. Hubo un muerto. Nos metían a la planta y nos informaban que había habido un muerto. Salíamos otra vez al estacionamiento, y un compañero estaba lavando su camioneta. La novia dejaba el GPS en el tablero de ese compañero, y nos íbamos. En eso, me acordaba del GPS y me regresaba por él. La novia se iba. Yo me metía a la camioneta y platicaba (en español, aunque se supone que estábamos en Canadá) con el compañero. En eso se nos cerraba un camión, y mi compañero exclamaba “otra vez estos gueyes”. Se bajaban como 5 personas, todas cargando comida – pan, arroz, y un guiso que se veía muy rico.
Mi compañero me explicaba que desde que le dio apendicitis, todos los días llegaban estas personas a darle comida. Y él regalaba esa comida a una comunidad.

Okeeey!

Ah, y una de las personas del camión era una joven como de 20 años, de apariencia hindú. Pero me gustaba.

Después de eso, me llamaba mi jefe. Me explicaba que a él y a mi nos había tocado organizar un evento infantil. No sé porqué, puesto que tanto en la vida real como en el sueño trabajo en una fábrica de piezas metálicas, no en el departamento de relaciones públicas de una organización de desarrollo social, pero en fin.
Para efectos del evento infantil, yo era el jefe. Me entregaban las llaves del salón, del baño, y del bar (?).
En eso empezaban a llegar los niños, y todos me rodeaban como si yo fuera su ídolo. Me asomaba, y veía que el bar estaba vacío. Esto representaba un problema, quien sabe porqué, si era una función para niños… pero en el sueño me estresaba. Tenía que ir a recoger a unas personas. Me iba en el transporte público. Las recogía, y regresábamos en transporte público. Una de estas personas venía gritando en el camión, y la conductora lo quería bajar. Teníamos rato ahi parados, porque este guey no se bajaba, y la conductora se rehusaba a continuar hasta que eso sucediera. Terminé por bajarme yo. Caminé hasta el evento, que ya había comenzado. Mi jefe se había ido – me había dejado todo el paquete a mi.
Nunca vi qué era el evento en sí, pero al final todos los niños continuaban tratándome como si fuera algún superhéroe, o algún personaje de la tele. Los papás me felicitaban porque había sido el mejor evento de su tipo.

Y en eso me desperté.

Como no creo en la interpretación de sueños, no se qué pensar. Es la segunda vez en 3 noches que sueño con niños – la otra noche soñé que iba con un grupo de niños en una expedición por descubrir la receta de la Coca-Cola. Y al igual que este sueño, todo lo que hacía y decía le fascinaba a los niños.

Ja. Será que es hora de renunciar a la fábrica e irme de payasito?

The Iceberg.


El estado que se cambió de lugar

Julio 30, 2009

Harto, quizá, de invasiones extraterrestres, ataques de monstruos gigantes, reptiles mutantes, catástrofes naturales (congelamiento, maremotos, etcétera) y de Sarah Jessica Parker, recientemente el estado de Nueva York (Estados Unidos, porque no falta quien no sepa) se cambió de lugar, y ahora reside en el noroeste de dicho país junto con Washington, Minnesota y Michigan.

Al menos eso dice la revista Muy Interesante (no menciona las razones, eso lo concluí yo).
En su especial de Ecología que no tiene fecha sino Año XXV No. 51, hay un artículo titulado “Cuales son las ciudades más contaminadas del mundo?” en la que aparece un mapa mundi con diferentes textos que apuntan a diferentes ciudades y dan una breve explicación.
En un texto cuya flecha no lleva ni al noroeste de los Estados Unidos ni a la verdadera ubicación del estado de Nueva York, aparece este texto:

geographyfail
Ja! Lo más curioso es que de los cuatro estados que mencionan, solo uno pertenece al noroeste de USA. Minnesota y Michigan están más bien hacia el centro, más cargados al lado este. Y Nueva York, por supuesto, está hasta la costa atlántica.
Y eso no es todo! No, señor! Aún hay más! Mencionan en otro textito a Detroit. Detroit, en la vida real, está en Michigan (entiéndase, en el “noroeste” de Estados Unidos). Pero la flechita apunta más o menos a donde se encuentra, en un mapa de verdad, Atlanta.
Y Nueva Delhi ahora está en la frontera con Nepal y China.

Lo que es sacarse cosas del culo y tener editores a los que les vale madre. Por eso ese tipo de revistas nadamás las leo en el baño.

The Iceberg.

PD
El “Geography Fail” se lo puse porque voy a enviar la imagen a failblog.org


Ratón Inteligente

Julio 25, 2009

Y pensar que hay seres humanos, muchos de los cuales terminaron una educación preparatoria, al menos, que dedican su tiempo a hacer tests tarados en Facebook.

A ver si viendo este video les da un poco de pena.

Ja! Es uno de los videos mas chingones que he visto.

The Iceberg.


Cuernitos

Julio 1, 2009

Siguiendo con el tema de la carpeta que encontré recientemente (y de la que dos o tres de ustedes dijeron cuando exclamé en mi mensaje de Messenger que había encontrado una carpeta viejísima e “interesante” que si se trataba de cosas porno), estaba pendejeando en una de las carpetas de fotos, cuando me di cuenta de una cosa:

ERA UN MARRANO!

Vaya, ya lo sabía, pero salvo por un video que me enseñó mi hermana hace poco (y el cual me niego a creer que existe, a pesar de haberlo visto), no tenía evidencia visual de lo gordo que estaba.

El caso es que al toparme con esa carpeta, estaba platicando con mi buen amigo JM por Messenger, y salió el tema; quedé muy formalmente en publicar una foto mía de aquel entonces y una mas reciente. La idea original que me pasó por la mente fue hacer una especie de “antes y después”, como los anuncios de revista de productos dietéticos.
Pero entonces noté algo. Los cuernitos. Me llamó la atención cómo a lo largo de los años sigo posando para fotos con el dedo índice y el meñique extendidos. En fin, he aquí una mini-galería de su servidor mostrando cuernitos desde el 2005 hasta hoy en día.

2005/2006

cuernitos1

Metí estas dos fotos en una por dos razones. Conservando mi tema original, quería mostrar un contraste entre el paquidermo que era en marzo del 2005, y la calaca que era 15 meses después. Por otro lado, nadie necesita ver mi papada, mi panza, mis chichis o mis costillas en una resolución más grande.
La foto del 2005 fue tomada cuando estaba de comisión, trabajando para el Seguro Popular, en Matamoros, Tam, en Marzo del 2005. Teníamos prohibidísimo tomar alcohol cuando estábamos en comision. Por eso no sé como llegó esa botella de cerveza al fondo de mi foto. Aparte, en ese tiempo yo no tomaba cerveza. Tomaba pomo. Excepto cuando estaba de comision. Este… creo.
La foto del 2006 es bastante contrastante. Había bajado más de 30 kilos. Y no fue a base de dietas, fue a base de chinga. Ese empleo que sostuve el primer semestre del 2006 vaya que exigía mucho físicamente. La foto en sí fue tomada en una peda (bastante buena, por lo visto, para que haya decidido desnudarme de esa manera) cuando fui de vacaciones a Cd. Victoria en verano. Hubiera puesto otra en la que salgo completamente vestido, pero mis amigos Isaac y Armando me mentarían la madre por publicarla. Es más, ahora que recuerdo, esa foto me la tomaron justo el día en que conocí a quien ahora es mi vieja.

2007

cuernitos2

Más o menos fue por las fechas en las que me mudé a esta casa. Hace dos años ya que vivo aquí. Es la primera vez que duro dos años en una casa desde que vivía con mis papás por allá del 95, 96.
Esa foto, como muchas de las que existen en donde aparezco yo solo, fue tomada con la herramienta de “Timer” de mi cámara. Ja! Y ustedes creyendo que tenía un camarógrafo (o camarógrafa) detrás de mi las 24 horas. Tengo miles y miles de fotos que me he tomado, de las cuales menos del 1% me gusta. La ventaja de la cámara digital es que las tomas y si no te gustan, las borras. No gastas en rollos ni revelados.

2008

cuernitos3

Y llegamos al año pasado. Después de mis aventuras con la “maquinita” en el 2007, ya estaba en proceso de crecimiento el pelo, una vez más. Y yo seguía con el mentado cuernito. La playera de Mayhem la acababa de comprar.
Tenía 3 fotos de donde elegir, donde salgo con los cuernitos en el 2008. Una, estrenando el poster del “Joker”. La otra, con la imagen de la TV de fondo, mientras roqueaba en Sirius Liquid Metal con “War Ensemble”, de Slayer. Y esta, la única donde salía con la jeta cerrada. Nadie necesita ver el interior de mi jeta. No voy ni al dentista, carajo.

2009

cuernitos4

Y llegamos al presente – o casi. Esa foto me la tomé hace un par de semanas, en uno de esos momentos en los que no tenía nada más que hacer.

Estoy seguro que podría encontrar más fotos mías de otros años haciendo los “cuernitos”… si las tuviera. He perdido muchas cosas desde entonces, además del sobrepeso.
Lo extraño es que ahorita peso menos de lo que pesaba en el 2006, aunque no me salten tanto las costillas. Debo estar perdiendo masa muscular. Bueno, al menos ya me puedo ver otra vez la verdurita. Ja!

The Iceberg


Super Ofertas!

Junio 11, 2009

Necesito comprar varias cosas. Entre ellas, una caja de esas de plástico, con tapa, para guardar cosas. Saben a cuales me refiero? Bien, pues resulta que el otro día fui al Zellers que está por mi casa para ver cómo estaban de precio. En ese momento no la podía comprar, porque era fin de catorcena y lo poquito que llevaba conmigo tenía un destino mas, em, líquido. Pero no estaba de más checar precios, para tener una idea de cómo presupestar.
Para mi sorpresa, dichas cajas de plástico estaban rebajadas. La oferta terminaba ese día, y lamentablemente no llevaba mi cámara (ni el iPhone) conmigo, para poder conservar un recuerdo de la oferta.
En un letrero relativamente grande, con precio en números gigantes y rojos, decía $10.95. Abajo, en la esquina derecha, con letras mucho más pequeñas y en negro, decía “Reg. Price $10.98″.

Imaginarán mi tristeza al no poder capitalizar sobre la oferta. Me hubiera podido ahorrar TRES CENTAVOS DE DOLAR CANDIENSE!!!

Y bien, la anécdota se las comento porque aunque en su momento me hizo exclamar un “heh”, no pensé que fuera algo digno de estar repitiendo en el futuro. Pero justo el día de hoy, pendejeando (como siempre) en internet, me topé con no una, sino DOS imágenes que me recordaron aquello. La primera la vi en Paiki.org y forma parte de un post titulado “letreros estúpidos”. Si mi lectura y comprensión no me fallan, la foto fue tomada en Tampico.

Bueno, si compras 10 "pzas" te ahorras todo un peso... DATE CUENTA!
Bueno, si compras 10 “pzas” te ahorras todo un peso… DATE CUENTA!

 La otra no tenía descripción, pero por lo que se alcanza a ver es el precio de oferta de algún teléfono:

Wow... Precios Bajos Siempre.
Wow… Precios Bajos Siempre.

 Lo ven? Ahorros de 1¢! Estoy equivocado, o es WalMart? Sé que he visto esas etiqueta de precio en forma de “casita” en algún lado, pero no recuerdo al 100%.

Lo que no se es quién califica como más pendejo: Las tiendas que crean este tipo de “ofertas” (quizá por error, o con malicia), o la gente que inevitablemente acaba por comprar estas cosas “porque estaban en oferta”. Ni me importa, lo que cuenta es el humor accidental que provocan.

Por mi parte, oferta o no, tarde o temprano compraré la caja, porque la necesito. Si está en oferta y me pudo ahorrar los 3 centavos, pues qué padre. Me iré de viaje, o compraré acciones de Apple, o algo. Ja!

The Iceberg.


El botón de “Snooze”

Junio 8, 2009

Ya saben… suena el despertador en la mañana, y gracias a algún inventor bien chingón, tenemos la opción de oprimir un boton no necesariamente para apagar la alarma (o el radio, o lo que sea), sino para que, como por arte de magia, vuelva a sonar en un periodo determinado (la mayoría de la gente – y los fabricantes utilizamos 10 minutos como estándar). Y qué bien caen esos diez minutitos. O no?

En fin, yo tengo, como despertador, mi iPhone. Una de las cosas que me cagan de esto es que, a diferencia de los tonos para llamada, no se pueden crear timbres de alarma. Solo existe la opción de elegir entre un número determinado de ellos, y la verdad es que la mayoría no valen madre.
Lo padre es que a diferencia de un despertador convencional, no tengo que estirar el brazo hasta el buró para oprimir el botón. Después de despertar por primera vez, tomo el iPhone y me enredo con él en las cobijas.

Este no es mi Iphone. En serio, quién se despierta a las 9?

Este no es mi Iphone. En serio, quién se despierta a las 9?

Una de las ventajas de trabajar por las tardes es que no hay que madrugar. Así que desde hace mucho mi despertador suena a las 10 de la mañana. Normalmente para las 10.20, o máximo a las 10.30 termino por fastidiarme de la alarmita, y me levanto a empezar el día.

Hoy, sin embargo, no fue así. De esos días que resulta casi imposible levantarse de la cama – por un lado porque es lunes y tengo muchísima flojera, por otro lado el día está nublado y se ve más oscuro afuera que de costumbre, y finalmente tuve un fin de semana en el que se me desajustó un poco el horario de sueño.
A las 10 de la mañana, como todos los días, apagué la chingaderita. Bueno, el “Snooze”. Según yo, repetí el ciclo de despertar-oprimir “snooze”-volver a dormir unas 5 veces, lo cual indicaría que me levanté a las 10.40, por lógica. Pero no. Finalmente me levanté porque mi vejiga fue un motivador más fuerte que el iPhone, y cuando volteé a ver el reloj de la estufa, no lo podía creer. Eran las 12.30. O sea que ese ciclo lo repetí un total de 16 veces, si los dedos no me fallan.

Así o más huevón?

The Iceberg