Mi primer “hate mail”!!

Septiembre 27, 2009

Estoy de fiesta!! Por fin recibí mi primer “hate mail”! Aparentemente, ayer alguien de nombre “Isabela” se topó con un post que escribí hace casi un año, acerca de los comerciales pendejos que veía en los canales latinos de Dish. Y fue tal su asombro ante mis palabras, que decidió tomarse el tiempo para redactar lo siguiente:

Isabela Dice:
Septiembre 26, 2009 a las 6:12 pm | Responder editarCreo que el que escribio esto esta mas estupido que los comerciales que menciona, como si el futbol fuera lo maximo si hubiese sido una persona culta que critica lo pobre que estan de imaginacion en la creacion de los comerciales no tan solo en espanol sino en ingles y luego el lenguaje tan folcorico que utiliza,deja mucho que decir o es que es lo unico que aprendio viendo el futbol????

Qué alegría me brinda recibir correspondencia así!! El que alguien te diga estúpido en lugar de ignorarte, quiere decir que por fin alguien toma nota de lo que escribes. Alzo una cerveza a tu salud, Isabela!
Ahora, analizemos el mensaje de Isabela.

Aparentemente, soy estupido (sin acento) porque veo partidos de futbol en los canales latinos de Dish. No solo soy estupido, sino que soy mas estupido que los anuncios que critico. Esto quiere decir, que ante la opinión de Isabela, soy aún más estúpido que Carlos Yustis diciendo que venda mi oro antes de que él cumpla los 36 años de edad. Más estúpido que los testimonios del Té Chino del Dr. Ming. Aún más estúpido que una compañía de antimicóticos utilizando la imagen de un alicaído ex-portero de la selección nacional.

Aparentemente, el hecho de que, estando en Canadá desde el 2005 me cayó como sorpresa cuando tuve Dish que podía ver partidos de Monarcas Morelia, o de Cruz Azul, o de mi equipo, el Puebla, me convierte en estúpido.
Pero si hemos de tomar las cosas de quien vienen, empezamos por el nombre de “Isabela”. En inglés es “Elizabeth”. En español es “Isabel”. En italiano, es “Isabella”. Isabela con una sola “L” me suena a que la estupidez en su caso es generacional. O, quizá me equivoco, e Isabella Rossellini tenía papás estúpidos. En fin.
Isabela tuvo a bien enunciar una serie de ideas distintas, entre las que radican mi grado de estupidez, su precepto acerca de que porque veo futbol soy estúpido, mi uso de lenguaje “folcorico”, lo pobre que estoy de imaginacion, y que aparentemente aprendí a escribir gracias a las transmisiones de los partidos de futbol… todo eso, sin ocupar un solo acento, ni una sola pausa gramatical, salvo por una coma. Y henos aqui a los estúpidos, utilizando símbolos ortográficos para separar nuestras ideas.

Ah, Isabela? Quizá cuando quieras discutir estupidez ajena, prefieras escribir bien tus palabras. No te exijo que utilices símbolos gramaticales correctamente, porque obviamente eso no va contigo, pero para la próxima, podrías escribir “folcorico” correctamente? Algo así como “FOLKLÓRICO”? O mejor aún, solo limítate a decir que te espantan las palabras que no dicen en la tele. Verga.

Lo mejor de todo fue el breve instante en el que vi que Isabela, la palabra Isabela, venía resaltada con un link. “Oh!”, pensé. “A lo mejor es un link al blog de Isabela, donde puedo aprender cómo decirle estúpida a la gente sin utilizar puntos ni comas ni acentos!”. Pero no… solo venía un link a algún lugar que jamás abrió, llamado “http://inceberglandia/”. Sí, con “n”.
Y fue ese el momento en el que decidí que las opiniones de Isabela eran aún más estupidas (sin acento) que yo, que soy mas estúpido que Jorge Campos ganandose unos pesos anunciando productos para hongos.

El que alguien se haya molestado en ofenderse por mi opinion de anuncios pedorros de television, hace casi un año, es algo que me llena de maravilla y de esperanza por la especie humana. Me pregunto cuantas aplicaciones de Facebook utiliza Isabela al dia.

Salud, Isabela!!!

The Iceberg.


Amigos Así… #1: El del Gato

Agosto 14, 2009

Desde hace 4 años que regresé a las Canadás, como he mencionado anteriormente, no se me ha dado lo de tener amigos. En un par de ocasiones ha habido la mejor intención, pero las cosas no siempre resultan. Esta es una de esas historias.

Hace dos años, mientras me tomé el día de mi cumpleaños para irme a festejar con mi hermana, mi cuñado y mi prima a un bar en vez de ir a trabajar, entró un compañero nuevo al trabajo. Fue un viernes. Yo lo conocí hasta el lunes.
De repente nos salíamos a fumar, o en el descanso nos poníamos a echar desmadre. Teníamos algunos intereses en común – la musica, el alcohol, la crítica a lo mundano. De hecho, fue él quien me habló maravillas de una película que no me había interesado ver cuando salió originalmente. Gracias a él, vi Batman Begins.

Al igual que yo, este guey estaba lejos de su familia. Decía que no tenía amigos, aunque 5 minutos después hablaba de que conocía a medio mundo. Él tuvo la “suerte” que yo jamás he tenido: logró entrar al círculo de amisatdes dentro del trabajo. Yo le sigo cagando a todos, y la verdad no es algo que me importe. A mi tambien me cagan.

Un dia me presumió que se había acostado con una compañera del trabajo, lo cual requiere un esfuerzo menor al de sacar una coca de la máquina. La vieja es putísima, pero quien so yo para juzgar. Total, pasó el tiempo.

En una ocasión, este guey vino a la casa. Él con su botella de vodka,y yo con la mía de ron. A las 5 de la mañana se quedó jetón, y le tuve que ayudar con su vodka porque yo ya no tenía ron. Esto es importante, hasta cierto punto, porque la gente de Newfoundland tiene fama de borracha. Fue un hecho sin precedentes que yo haya tumbado a alguien de ahí.

La amistad siguió hasta un infortunado día en el que fui initado a un bar después del trabajo. Llegué a la casa a arreglarme, y después de unos malos intentos por acomodarme el pelo (en ese tiempo apenas empezaba a crecer) terminé peor de lo que hubiera deseado.
Llegué a dicho bar, y me encontré a la vieja esta. Silencios incómodos, porque hasta donde sé le cago a la vieja, y el sentimiento es mutuo… pero insistía cada 5 minutos en que le hablara a este guey. Cada 5 minutos, le hablaba. “Eh, ya vente, aqui estamos”. “Sí, ya voy, nadamas me estoy fumando un churro”. Mantente así, amigo, mantente así.

Por fin apareció, y entramos todos al bar. Ahí nos topamos a un par de compañeros del trabajo, y hasta ahí se acabó la convivencia. Todos ellos platicaban, y yo mientras parado viéndolos. Ellos ya tenían su círculo. Yo era el extra, y se encargaron de hacerlo notar.
Se acerca un par de viejas con este guey. No se que tanto hablan, pero no es capaz siquiera de presentarlas. Vaya, no me importó, porque yo tengo vieja, pero son detallitos, porque estoy parado a menos de un metro. Las viejas se van, y este guey me pasa por un lado, sin tirarme un pedo. Ya me siento incómodo. Pero bueno, este guey me dijo que cerrando el bar nos íbamos a su casa, y que tenía pomos y demás. Yo, feliz.
Cierran el bar, salimos todos, los demás compañeros se van, y este guey, abrazando a la vieja, me dice “bueno, ahi nos vemos”.
En el largo camino a casa, le menté la madre como 700 veces.

Dicen que el hombre es el único animal que tropieza dos veces sobre la misma piedra.

En otra ocasión surgió el plan de ir a un bar saliendo del trabajo. “Meh”, pensaba. Pero finalmente, nunca salgo, y este guey describía este bar como un paraíso.
Llegamos, y pedimos una jarra cada quien. En eso había un concurso de trivia (de esas mamadas que hacen los bares…). Para la cuarta pregunta, ya nos habíamos acabado las jarras. Era hora de pedir otra ronda. Llega un guey del bar, y me corre, sin mas ni mas.
“Ya es hora de que te vayas”, dijo.
“Porque?”, pregunté.
“Porque sí, ya es hora de que te vayas, o llamamos a la policía”.
Qué momento tan rock n’roll, la verdad. Ser corrido de un bar. Hay otros bares, pensé. Mi amigo y yo podemos agarrar la jarra en cualquier otro bar.
Qué bonito es soñar. Mi amigo decidió no solo quedarse en dicho bar, sino además pedirme 10 dólares prestados para continuar su parranda. Tomé un taxi, y regresé a mi casa con una nueva anécdota.
Resultó que supuestamente el guey del bar me había confundido con otra persona. Pero el caso es el mismo, salí del bar solo.

Cuando se estrenó “The Dark Knight”, yo le compré un boleto. Él por su parte me había comprado uno a mi, para la funcion de media noche. Yo fui a las dos.

El mote de “el del gato” surgió una vez que el guey faltó a trabajar. Cuando regresó al día siguiente, llegó todo arañado. Resulta que un amigo le había pedido que cuidara un gato mientras salía de la ciudad, y hubo un par de eventos desafortunados con el gato, lo cual lo llevaron a acudir al hospital. Cuando le conté a mi vieja, se quedó la referencia a “el del gato”.

Después lo corrieron del trabajo. Se hizo novio de la tipita esa. Platicamos un par de veces, y quedamos en juntarnos, pero nunca se hizo nada. Hace dos meses le dejé un mensaje en facebook diciendo que se reportara. Sigo (y seguiré) esperando.

The Iceberg.