Hablando de gente estúpida…

Agosto 28, 2009

Gente, en serio… no mamen.

berrinchito

Es tan estúpida su capacidad para producir un razonamiento lógico, que en este momento están volteando como idiotas hacia arriba esperando ver dos lunas?

A esto hemos llegado como especie?

Les tengo una noticia: El universo no funciona así.
Los cuerpos astrales no deciden clonarse por una sola noche para deleite de una sarta de imbéciles que se tragan todo lo que les llega por correo, o por facebook.

En serio, se los ruego… ya no sean tan pendejos, por lo que mas quieran. Sé que es mucho pedir, pero inténtenlo, por lo menos.

The Iceberg.


Una Conversación Interesante (Oh Yeah!)

Agosto 27, 2009

Ahora que mi compañero de turno está de vacaciones del trabajo (para atender a su recien nacida), me ha tocado irme caminando, lo cual me encanta.
Últimamente, en lugar de irme escuchando música, me ha dado por ir escuchando podcasts. Ayer, a las 2.30 de la tarde, salí con rumbo al trabajo. Como a la mitad del camino, me pita un guey y se orilla – es un compañero de la planta, que amablemente me está ofreciendo un aventón al trabajo. “Diantres!”, pienso. yo quería caminar y escuchar mi podcast. Total, llegamos al trabajo más temprano de lo que tenía pensado. Me siento afuera, a continuar escuchando mi podcast.
En eso llega un par de gueyes, y se sientan conmigo. No necesariamente a platicar conmigo, pero por “educación” tengo dos opciones: quitarme los audífonos, o alejarme de ahí.
Elijo la segunda opción. Prefiero escuchar las pendejadas que dicen los del podcast, a pláticas de máquinas del trabajo. Me pongo a la vuelta, afuera de la oficina de envíos. Enciendo un cigarro, y me pierdo en el maravilloso mundo de pendejadas que están diciendo los del podcast. En eso, alguien me saluda.

“ESTÁ BIEN, PINCHE MUNDO, NO ESCUCHO MI PODCAST, Y YA!”, pienso, mientras volteo a ver quién me saluda. Es mi jefe. Bueno, no. Es el jefe, del jefe de mi jefe. En otras palabras, el mandamás de nuestro departamento.

Platicamos otro par de cosas antes, pero en eso la conversación dió este giro:

JEFE: “Cuando tienes pensado ir a Mexico?”
YO: “Pues si se puede, en Diciembre”.
JEFE: “Ah, órale. Pues qué bien, deberías ir comprando tu vuelo ahorita que están baratos, porque mientras más se acerque Diciembre, más caros los vas a encontrar.”
YO: “Sí, pero todavía no se si la planta va a cerrar, o cual va a ser el plan para de aquí a entonces”.
JEFE: “Todavía tienes días de vacaciones, no?”
YO: “Sí, pero solo son dos semanas. Como no pude ir en verano, quisiera ir más tiempo”.
JEFE: “Sí, te entiendo. Mira, de aqui a Diciembre no creo que cambie mucho la situación, así que no veo porqué no te puedas ir más tiempo”.
YO: “Pues sí, voy a checar lo del boleto, y tambien tengo que ver si logro ahorrar”.
JEFE: “Mira, tu compra tu boleto. Finalmente yo soy el que autoriza los permisos, y te estoy diciendo, te voy a dar el permiso”.
YO: “Gracias!”
JEFE: (Tomando su Blackberry) “Nos vemos más tarde, me están llamando”. Se mete a la oficina.

Esa conversación fue mas interesante que cualquier podcast. Mi jefe es chingón.

Así que ya tengo permiso del trabajo. Ya nadamas me falta el dinero. Y esperar que Septiembre, Octubre y Noviembre se pasen volando. Pero por lo pronto, mi mente ya está en Modo Victoria.

The Iceberg.


Me caga Facebook… y es tu culpa!

Agosto 25, 2009

Para una persona que se encuentra a 3,000 kilómetros de la mayor parte de su familia, amigos y conocidos, las herrramientas “sociales” que ofrece internet son, cómo decirlo, una especie de regalo de los dioses.

O más bién, podrían serlo.

Yo utilizo mucho el MSN Windows Live Messenger, y hasta hace poco todavía le encontraba utilidad al Facebook. En cuanto al Messenger, se me hace bien chingón poder platicar por ahí con la mayoría de la gente que aparece en mis contactos. Pero por hoy, quisiera concentrarme más en el Facebook.

Tengo 5 tipos de contactos en mi facebook:
1. Familia y amigos
2. Personas con quienes me he reencontrado (que de otra manera hubiera sido prácticamente imposible)
3. Conocidos que, al agregarlos, piensas “eh, porqué no. Lo conozco, no tengo nada en su contra”.
4. Personas desconocidas que me han agregado, o a quienes yo he agregado.
5. Gente “famosita”.

1. Familia y amigos
Este grupo, como su nombre lo indica, incluye a diferentes miembros de mi familia, y mi grupo de amigos, tanto en México como en Canadá (y bien, un par de amigas de Estados Unidos).

2. Personas con quienes me he reencontrado
Ex-compañeros de empleos anteriores, amigos a quienes le había perdido la pista desde la prepa, ex-alumnos de cuando fui maestro de inglés. En su mayoría caben en la primera categoría, pero para efectos de describir la funcionalidad de Facebook los puse en una categoría aparte.

3. Conocidos
De repente, por ejemplo, ves que en el perfil de un amigo aparece el contacto de otra persona que conoces. “Eh”, piensas. “Nada pierdo con agregarlo”. O de repente alguien más te agrega a ti. “Bueno, a ver que”, dices. Y ahi están, en tu lista.

4. Desconocidos
La típica. ves una foto de una tipa atractiva, y como buen lobo te lanzas a agregarla. A veces son coleccionadoras de amigos, y te agregan sin pensarlo. Otras veces, te rechazan. O de repente encuentras entre tus contactos gente que no sabes ni de donde salió.

5. “Famositos”
Si bien los 6 que tengo en mi Facebook varían en su status como “celebridad” (desde podcasteros, editores de revistas de computación, conductoras de segmentos infantiles de programas mañaneros de México, creadores de sitios web mundialmente conocidos, “modelos” de Page 3 de un periódico de Londres, o estrellitas de grupos de pop mexicano de los noventas), todas siguen un mismo patrón. Publican algo, se echan en sus laureles a ver cómo todos les festejan todo, pero jamás responden a un comentario.

Hasta ahí, todo bien. Quién diría que hasta una persona tan típicamente antisocial como yo pudiera tener una red social tan variada? Porque eso es el Facebook, no? Una red social? Alguien?

Mmm… no tanto.

Difícilmente interactúo con alguien ahí. Y no porque yo no quiera, en la mayoría de los casos por mi no ha quedado. Pero más allá de que un pequeño grupo de personas y yo de repente comentemos en algo que publica uno de nosotros, no veo mucha interacción. Que te “guste” mi status no cuenta.
Lo único que llega a mi “inbox” de Facebook son actualizaciones de información para eventos a los que, si bien agradezco haber sido invitado, no podré asistir, porque estoy un poquito lejos.

Pero más allá de la poca interacción que a través del Facebook tengo, hay algo que me molesta ya demasiado, y que es la razón por la que cada vez es menos mi participación ahí.

La gente estúpida arruina todo.

Por un lado, me resulta molesto abrir mi Facebook y ver la cantidad de aplicaciones, de por si pendejas, que utiliza toda la gente. Que si el trebol de la suerte, que si la galletita de la fortuna, que si Doña Lucha, que si el pitufo gruñon, que si Farm Town, FarmVille, La granjita Feliz o como se llame, que si qué tipo de molusco eres, qué tipo de cancer te va a dar, cual apóstol te está bendiciendo, qué cancion de Daddy Yankee eres (haganme el puto favor!), “haz este test para saber el nombre del chico que te gusta”, y demás idioteces.
Cuando menciono esto, la gente me tacha de amargado. Y no es que lo esté (bueno, sí, pero tiene su razón de ser), pero sí es algo que me molesta sobremanera.
Supongo que cada quien tiene derecho a hacer lo que quiere, y haría mal en ponerme a juzgar. Supongo que sólo me puedo quedar callado y utilizar la opción de “ocultar esta aplicación” que amablemente me ofrece Facebook.
Pero no es ahí donde termina mi coraje, en este sentido. Independientemente de mi molestia al tener que borrar 30 ó 40 aplicaciones cada día (y dios me libre de no entrar al facebook un par de días seguidos), es el hecho de que la gente no solo los use, sino que abusan de ellos. He visto amigos consultar la galletita de la fortuna 5 veces en un día. Y después, a ellos mismos les “gusta” lo que les dice la galletita. Y después comentan al respecto.
Y si tantas ganas tienes de jugar a la mafia, al restaurantcito, o a la granjita, chingado, no seas tacaño y cómprate un juego de los Sims.

En lugar de “red social”, Facebook ya se ha convertido en el centro de entretenimiento de gente, en su mayor parte adultos, que encuentran mérito en cosas así:

"la salchicha de la fortuna"... haganme el rechingado favor!

"la salchicha de la fortuna"... haganme el rechingado favor!

En pocas palabras, Facebook ya prácticamente se convirtió en MySpace, sin letras con brillitos. Era cuestión de tiempo, supongo.
Pero quién crea esas aplicaciones? Al igual que con la guerra contra el narcotráfico, no hay que atacar a quienes consumen, sino a quienes producen. Esa gente merece ser condenada a la silla eléctrica (o a métodos de tortura más medievales).

He aquí una pequeña guía de tips para ustedes, para que su experiencia en Facebook, y la mía, sean más placenteras:

1. No TIENES que utilizar cada aplicación que sale. Y para las que sí decides utilizar, toma en cuenta que cada vez que las utilizas, esas aplicaciones están tomando tu información personal.
2. Escribe bien. Una cosa es un error de ortografía, o de dedo – todos los cometemos de vez en cuando. Pero cuando decides voluntariamente “ezkriiviir aAZiI”, sustituir “qu” por “k”, o demás atrocidades, creeme que lo único que proyectas es que algo no anda bien en tu corteza frontal. Solo los finlandeses y los hawaiianos tienen permitido repetir vocales en sus sílabas. Tú, no. El español no es esí.
3. No confundas tu “muro” con tu “status”. Cuántas veces no he visto en tu status “PERSONA X Sí gacha, llamame y nos vamos re roll!!!”
4. Si vas a publicar un album, escoge bien tus fotos. Con unas 20 fotos que compartas de tu viaje o tu fiesta es más que suficiente. Si pones las 198 fotos que tomaste, incluyendo 40 fotos de tu pastel, se pierde el interés.
5. Hablando de fotos, haz lo posible por que la foto de tu perfil sea una foto tuya. No de tu hijito, no de tu perro, no de tu vehículo, sino tuya. Es incómodo llevarse la impresión de que estás hablando con un schnauzer.
6. Para terminar con esto de las fotos, si vas a crear un album con imagenes de esas “emo” que tienen un dibujito o una foto de algo triste con un texto garigoleado que dice pendejadas como “cada vez te extraño mas”, lárgate de Facebook y vete a MetroFlog.
7. Saluda de vez en cuando. No nadamás a mí, sino a todos tus contactos.
8. Únete a mis grupos, Iceberglandia e Iceberglandia En Español. (Publicidad descarada).

En fin, ya para concluir, le voy a dar una limpiadita a mi lista de contactos. Los amigos y familia, y los conocidos se quedan, obviamente. Pero a la gente que no conozco, les voy a enviar un mensaje un día de estos. A los que me respondan, los dejo. A los demás, para qué los quiero. Para enterarme de los resultados de sus tests? Gracias, pero no.

The Iceberg

PD
En realidad no estoy tan amargado como sueno a veces. Como muestra de ello, les tengo un reto. A ver quienes entre ustedes encuentran la frase que puse intencionalmente en este texto como referencia a Watchmen.


En este preciso instante…

Agosto 21, 2009

En este preciso instante, en alguna parte del mundo:

Alguien está teniendo sexo por primera vez.
Alguien acaba de descubrir que un ser querido falleció.
Un niño está apagando las velas de su pastel de cumpleaños.
Una mujer le está siendo infiel a su marido.
Alguien está siendo atacado a machetazos.
Una casa se está incendiando.
Alguien está cerrando su negocio por hoy.
Alguien está cerrando su negocio para siempre.
Alguien está teniendo el mejor día de su vida.
Alguien está teniendo el peor día de su vida.
Alguien se acaba de quedar dormido.
Un perro está siendo maltratado.
Alguien está siendo liberado de prisión.
Alguien le está reclamando a un mesero.
Alguien está contemplando suicidarse.
Alguien acaba de tener un accidente automovilístico.
Un teléfono celular está timbrando en un momento inapropiado.
Alguien está haciendo una promesa que no va a cumplir.
Alguien está accionando un arma de fuego.
Alguien está viendo por un microscopio.
A alguien se le acaba de inhibir la computadora.
Una niña está dibujando algo.
Un grupo de ancianos está jugando cartas.
Alguien está disfrutando una copa de vino tinto.
Alguien acaba de anotar un gol.
Alguien acaba de encender un cigarrillo.
Alguien está cruzando el oceano Atlántico por primera vez.
Alguien está esperando su turno en la peluquería.
Alguien se acaba de encontrar una moneda en la calle.
Alguien está viviendo, sin saberlo, el último día de su vida.
Alguien está cuestionando su fe.
Un pájaro está en la mira de un rifle.
Una persona inocente está siendo juzgada.
Alguien se puso calcetines de pares diferentes.
Alguien está arrepintiéndose de algo que publicó en Facebook.
Tú estás leyendo un post inspirado por una canción de Van Halen, pero espero haber logrado hacerte reflexionar (hey! 5 verbos al hilo!).

The Iceberg.


Soy un Oráculo (sin albur)

Agosto 20, 2009

Déjenme empezar por decir que no creo en nada de lo paranormal. Eso ya lo saben. Pero Entre el lunes y el martes tuve un par de coincidencias, porque eso es lo que son. Aún así, se siente raro.

fortuneteller

El viernes escribí una pendejada en otro blog, haciéndome pasar como víctima del programa Punk’D. Por alguna razón, quizá porque me recordó a MTV, al final puse que después de que me habían hecho la bromita, el post se iba a un comercial de Noxzema, con Rebecca Gayheart.

“Y quién chingados es Rebecca Gayheart?”, se preguntará la mayoría de ustedes. Exacto. Es una tipa que se hizo famosa en 1992 haciendo anuncios de crema para el acné, después hizo una olvidable película llamada “Urban Legends”, y después se la tragó la tierra.
(Bueno, hasta que investigan acerca de ella… Resulta que en alguna ocasión atropelló y mató a un niño.)

rgayheart

Total, que desde hace mas de 10 años nadie se acuerda de esa vieja, y de repente que me viene a la mente ese viernes. Y qué pasa el lunes? PUM! Sale la noticia de que sale en un video haciendo un threesome. Link aquí (NSFW).

En otro ejemplo, ese lunes al “entregar el turno” en el trabajo, salió la queja de que siempre quieren que adivinemos todo ahi en el trabajo, cosa que hasta cierto punto es cierta. Nunca faltan los “porqué no hiciste esto y esto?”, a los que solo podemos responder “porque no sabía que había que hacerlo”.
Total, hablando de la falta de información que abunda ahí en la chamba, pregunté cuándo había sido la última vez que habíamos tenido una junta trimestral (cada 3 meses, en teoría) nos juntan a todos para decirnos que todo está de maravilla. Corporate Bullshit, es el término en inglés. Pero yo no recordaba haber asistido a ninguna en el 2009, y de hecho de la última que recuerdo del 2008 todavía no hacía frío, o sea que cuando muy tarde fue por ahí de Octubre.
Ah, pues qué creen que fue lo primero que vi cuando llegué a trabajar el martes? Claro… que el miércoles habría junta trimestral (ah! pues la que mencioné en mi post anterior!).

Chale conmigo.

The Iceberg


10 Cosas Que Me Cagan, Ahorita.

Agosto 19, 2009

Sin ningún orden en particular.

1. Tener no uno, sino dos dolores de muela. Uno, en cada lado de la jeta.

2. Que la gente haga estupideces en plan de “venganza” por cosas que no vienen al caso.

3. Que todas las combinaciones de palabras que forman una frase coherente ya han sido registradas como dominios de internet – muchas veces por revendedores de mierda como GoDaddy.

4. Encontrarme con un bote de margarina en el refri, que desde hace meses contiene cultivos que en alguna ocasión fueron una ensalada que olvidé. Y tener que “disfrutar” del aroma mientras lo tiro a la basura.

5. Que me llame mi proveedor de telefonía e internet para exigirme que les diga cuanto voy a pagarles, cuando no sé ni cuanto me van a pagar a mí en el trabajo.

6. Abrir el Facebook, ver que tengo 14 notificaciones nuevas, y ver que todas son comentarios de una foto que ni es mía, donde fui “tagueado”.

7. Salir a fumar y tener dos abejas estúpidas volándome cerca de la cabeza. Con lo que me cagan los insectos voladores – sobre todo los que pican.

8. Que con la fortuna que me están cobrando por mis servicios de iPhone, enviar un pinche y sencillo mensaje de texto a México sea una imposibilidad – y la compañía pedorra de celulares baratos sí permita hacerlo.

9. Ver las estadísticas de mis blogs, e independientemente del número de visitas, ver que la mayoría de la gente encuentra este blog buscando “caricaturas de pulpos morados”, todavia. Gracias, Manotas, por el tráfico!

10. Tener 25 o 30 proyectos por realizar, y no hacer ninguno por vivir pendejeando en internet.

Pero vaya, no todo es drama, no quiero dar la idea de que mi vida apesta, ni mucho menos… tambien hay un par de cosas buenas. Por un lado, para los que no acostumbran seguir las noticias del mundo, Japón, Alemania, Francia y Hong Kong ya salieron oficialmente de la recesión económica, lo cual es buena señal.
Por otro lado, me estuve atacando de la risa anoche con un podcast. Y hoy vamos a tener junta en el trabajo, y al parecer nos van a hacer hamburguesas y demás.
Otras cosas buenas: El clima está inmejorable (lástima que las abejas piensen lo mismo), la situación en el trabajo empieza a mejorar, y aunque termine por escribir idioteces tituladas “10 cosas que me cagan, ahorita”, mi lista de cosas por escribir crece a diario. Quién sabe, quizá algún día escriba algo interesante!

The Iceberg


Amigos Así… #1: El del Gato

Agosto 14, 2009

Desde hace 4 años que regresé a las Canadás, como he mencionado anteriormente, no se me ha dado lo de tener amigos. En un par de ocasiones ha habido la mejor intención, pero las cosas no siempre resultan. Esta es una de esas historias.

Hace dos años, mientras me tomé el día de mi cumpleaños para irme a festejar con mi hermana, mi cuñado y mi prima a un bar en vez de ir a trabajar, entró un compañero nuevo al trabajo. Fue un viernes. Yo lo conocí hasta el lunes.
De repente nos salíamos a fumar, o en el descanso nos poníamos a echar desmadre. Teníamos algunos intereses en común – la musica, el alcohol, la crítica a lo mundano. De hecho, fue él quien me habló maravillas de una película que no me había interesado ver cuando salió originalmente. Gracias a él, vi Batman Begins.

Al igual que yo, este guey estaba lejos de su familia. Decía que no tenía amigos, aunque 5 minutos después hablaba de que conocía a medio mundo. Él tuvo la “suerte” que yo jamás he tenido: logró entrar al círculo de amisatdes dentro del trabajo. Yo le sigo cagando a todos, y la verdad no es algo que me importe. A mi tambien me cagan.

Un dia me presumió que se había acostado con una compañera del trabajo, lo cual requiere un esfuerzo menor al de sacar una coca de la máquina. La vieja es putísima, pero quien so yo para juzgar. Total, pasó el tiempo.

En una ocasión, este guey vino a la casa. Él con su botella de vodka,y yo con la mía de ron. A las 5 de la mañana se quedó jetón, y le tuve que ayudar con su vodka porque yo ya no tenía ron. Esto es importante, hasta cierto punto, porque la gente de Newfoundland tiene fama de borracha. Fue un hecho sin precedentes que yo haya tumbado a alguien de ahí.

La amistad siguió hasta un infortunado día en el que fui initado a un bar después del trabajo. Llegué a la casa a arreglarme, y después de unos malos intentos por acomodarme el pelo (en ese tiempo apenas empezaba a crecer) terminé peor de lo que hubiera deseado.
Llegué a dicho bar, y me encontré a la vieja esta. Silencios incómodos, porque hasta donde sé le cago a la vieja, y el sentimiento es mutuo… pero insistía cada 5 minutos en que le hablara a este guey. Cada 5 minutos, le hablaba. “Eh, ya vente, aqui estamos”. “Sí, ya voy, nadamas me estoy fumando un churro”. Mantente así, amigo, mantente así.

Por fin apareció, y entramos todos al bar. Ahí nos topamos a un par de compañeros del trabajo, y hasta ahí se acabó la convivencia. Todos ellos platicaban, y yo mientras parado viéndolos. Ellos ya tenían su círculo. Yo era el extra, y se encargaron de hacerlo notar.
Se acerca un par de viejas con este guey. No se que tanto hablan, pero no es capaz siquiera de presentarlas. Vaya, no me importó, porque yo tengo vieja, pero son detallitos, porque estoy parado a menos de un metro. Las viejas se van, y este guey me pasa por un lado, sin tirarme un pedo. Ya me siento incómodo. Pero bueno, este guey me dijo que cerrando el bar nos íbamos a su casa, y que tenía pomos y demás. Yo, feliz.
Cierran el bar, salimos todos, los demás compañeros se van, y este guey, abrazando a la vieja, me dice “bueno, ahi nos vemos”.
En el largo camino a casa, le menté la madre como 700 veces.

Dicen que el hombre es el único animal que tropieza dos veces sobre la misma piedra.

En otra ocasión surgió el plan de ir a un bar saliendo del trabajo. “Meh”, pensaba. Pero finalmente, nunca salgo, y este guey describía este bar como un paraíso.
Llegamos, y pedimos una jarra cada quien. En eso había un concurso de trivia (de esas mamadas que hacen los bares…). Para la cuarta pregunta, ya nos habíamos acabado las jarras. Era hora de pedir otra ronda. Llega un guey del bar, y me corre, sin mas ni mas.
“Ya es hora de que te vayas”, dijo.
“Porque?”, pregunté.
“Porque sí, ya es hora de que te vayas, o llamamos a la policía”.
Qué momento tan rock n’roll, la verdad. Ser corrido de un bar. Hay otros bares, pensé. Mi amigo y yo podemos agarrar la jarra en cualquier otro bar.
Qué bonito es soñar. Mi amigo decidió no solo quedarse en dicho bar, sino además pedirme 10 dólares prestados para continuar su parranda. Tomé un taxi, y regresé a mi casa con una nueva anécdota.
Resultó que supuestamente el guey del bar me había confundido con otra persona. Pero el caso es el mismo, salí del bar solo.

Cuando se estrenó “The Dark Knight”, yo le compré un boleto. Él por su parte me había comprado uno a mi, para la funcion de media noche. Yo fui a las dos.

El mote de “el del gato” surgió una vez que el guey faltó a trabajar. Cuando regresó al día siguiente, llegó todo arañado. Resulta que un amigo le había pedido que cuidara un gato mientras salía de la ciudad, y hubo un par de eventos desafortunados con el gato, lo cual lo llevaron a acudir al hospital. Cuando le conté a mi vieja, se quedó la referencia a “el del gato”.

Después lo corrieron del trabajo. Se hizo novio de la tipita esa. Platicamos un par de veces, y quedamos en juntarnos, pero nunca se hizo nada. Hace dos meses le dejé un mensaje en facebook diciendo que se reportara. Sigo (y seguiré) esperando.

The Iceberg.


“Looks” que me cagan, #1: Guidos

Agosto 11, 2009

En cuanto a apariencia se refiere, creo que no hay mucho qué decir de mi. Salvo por tener el cabello largo, no tengo un “look” definido, ni me interesa tenerlo. Lo mismo me pongo mis botas de trabajo, un pantalón de mezclilla y una playera de algún grupo de black metal europeo, que me pongo mis shorts camuflageados, mis tenis Adidas y una playera Hanes blanca, que me pongo mis pants, una playera de manga larga bajo una de otro color de manga corta.
Ni yo mismo sé qué me voy a poner después de bañarme, y francamente no es algo en lo que pienso con anticipación. Simplemente abro el closet, agarro lo que me llame la atención en ese momento, y me lo pongo.

Pero hay gente que sí prefiere definirse por una “imagen”. A algunos les funciona, a otros no tanto. En esta ocasión vamos a mencionar un grupo que pertenece a la segunda categoría: Los “Guidos”.

guido1

Qué mierda, no?

Y qué es un Guido?
He aquí la definición de UrbanDictionary.com (texto en inglés). En resumen, una persona casi siempre de origen italiano que vive entre Nueva York y Nueva Jersey, que adopta todos los modismos que aparecen en las fotos que aquí incluyo.

guido2

Básicamente, el “look” lo crean rociándose una especie de bronceado en aerosol en la cara, lo cual les da ese tono anaranjado que por alguna razón les gusta tanto.
Yo sólo una vez en mi vida me he puesto pintura anaranjada – cuando el Correcaminos de Cd. Victoria disputó el partido de vuelta de la final de la Primera División “A” contra los Tigres. Terminado el partido, me lavé la cara, y hasta ahí quedó mi historial de tener apariencia anaranjada.
¿Qué obsesión tienen estos pendejos por estar anaranjados? No entiendo. Creen que se ven bien? (Bueno, ellos obviamente piensan que sí…).
Después de pintarse la cara, se ponen delineador en los ojos, se depilan las cejas, se pintan los labios y se la pasan con la trompa parada el resto del día.

guido3

Porque andar por la vida únicamente con la cara anaranjada y las jetas en pose de “besito” no es lo suficientemente ridículo, está el asunto del pelo. Qué pinche virus tienen en el cerebro estos imbéciles, que les ha devorado la capacidad para tener buen gusto?
Armados con una secadora y un bote de gel, vean lo que hacen (y no es solo uno de ellos, si observan bien TODOS hacen exactamente lo mismo).
Una cosa es tomar un poco de gel, ponerlo en la palma de la mano, frotar las manos y aplicar el gel en el cabello, con la intención de “estilizar”, o “fijar” el cabello. Otra muy distinta es enmicarse la cabeza con gel, endurecer dicho gel con la secadora, y ya con el cabello más rígido que el cráneo, tener la audacia de salir a lugares donde el público en general los puede ver.

guido4

Una vez que han logrado el deseado efecto de haber sufrido recientemente un accidente con un tanque de propano, falta “afinar” el look con el atuendo y los accesorios. No puede faltar la bandita en la cabeza (ésta tiene el doble propósito de hacerlos ver aún más ridículos, mientras oculta las cicatrices de la lobotomía), las joyitas (aretes, pulseras, collares – nada está prohibido en el mundo de los Guidos), y por supuesto la ropa. Dependiendo del evento en donde van a hacer presencia, pueden vertirse con traje blanco (ver segunda foto), camisita de rayas (ver tercera foto), o más casuales, para navidad (ver cuarta foto).
Eso sí, se tienen que poner de acuerdo con anticipación. Una regla no escrita en el mundo Guido es que nadie debe verse aún más ridículo que los demás. “TODOS PARA UNO, Y UNO PARA TODOS!”

Lo único bueno de todo esto es que los Guidos son tan ridículos, que difícilmente una mujer se fijaría en ellos, no? Tan ridículos, tan vanidosos… Quién se fijaría en un Guido!
O acaso habrán mujeres que sí se fijen en ellos? Nah, la verdad lo dudo. A menos que haya evidencias, me rehúso a considerar esa posibilidad.

guido5
Demonios! Y uno que es “normalito” nadamas no atrae ni a las moscas.

The Iceberg.


Un sueño raro

Agosto 7, 2009

Normalmente no me gusta discutir lo que sueño. A decir verdad, difícilmente recuerdo lo que soñé la noche anterior. Pero en ocasiones los sueños llegan de una manera tan fuerte (el típico “se sintió bien real”), que dependiendo del material que hayamos soñado, nos levantamos más felicies, más tristes, o más sacados de onda que de costumbre.

Anoche tuve uno de esos sueños que me dejó sacado de onda, quizá porque sí se sintió “real”. Esto es lo que recuerdo:

Estaba en el estacionamiento de mi trabajo. Llegó mi novia, y por alguna razón traía un aparato GPS. Empezaba a hacer mucho aire, y el aire empujaba los carros contra los demás. Hubo un muerto. Nos metían a la planta y nos informaban que había habido un muerto. Salíamos otra vez al estacionamiento, y un compañero estaba lavando su camioneta. La novia dejaba el GPS en el tablero de ese compañero, y nos íbamos. En eso, me acordaba del GPS y me regresaba por él. La novia se iba. Yo me metía a la camioneta y platicaba (en español, aunque se supone que estábamos en Canadá) con el compañero. En eso se nos cerraba un camión, y mi compañero exclamaba “otra vez estos gueyes”. Se bajaban como 5 personas, todas cargando comida – pan, arroz, y un guiso que se veía muy rico.
Mi compañero me explicaba que desde que le dio apendicitis, todos los días llegaban estas personas a darle comida. Y él regalaba esa comida a una comunidad.

Okeeey!

Ah, y una de las personas del camión era una joven como de 20 años, de apariencia hindú. Pero me gustaba.

Después de eso, me llamaba mi jefe. Me explicaba que a él y a mi nos había tocado organizar un evento infantil. No sé porqué, puesto que tanto en la vida real como en el sueño trabajo en una fábrica de piezas metálicas, no en el departamento de relaciones públicas de una organización de desarrollo social, pero en fin.
Para efectos del evento infantil, yo era el jefe. Me entregaban las llaves del salón, del baño, y del bar (?).
En eso empezaban a llegar los niños, y todos me rodeaban como si yo fuera su ídolo. Me asomaba, y veía que el bar estaba vacío. Esto representaba un problema, quien sabe porqué, si era una función para niños… pero en el sueño me estresaba. Tenía que ir a recoger a unas personas. Me iba en el transporte público. Las recogía, y regresábamos en transporte público. Una de estas personas venía gritando en el camión, y la conductora lo quería bajar. Teníamos rato ahi parados, porque este guey no se bajaba, y la conductora se rehusaba a continuar hasta que eso sucediera. Terminé por bajarme yo. Caminé hasta el evento, que ya había comenzado. Mi jefe se había ido – me había dejado todo el paquete a mi.
Nunca vi qué era el evento en sí, pero al final todos los niños continuaban tratándome como si fuera algún superhéroe, o algún personaje de la tele. Los papás me felicitaban porque había sido el mejor evento de su tipo.

Y en eso me desperté.

Como no creo en la interpretación de sueños, no se qué pensar. Es la segunda vez en 3 noches que sueño con niños – la otra noche soñé que iba con un grupo de niños en una expedición por descubrir la receta de la Coca-Cola. Y al igual que este sueño, todo lo que hacía y decía le fascinaba a los niños.

Ja. Será que es hora de renunciar a la fábrica e irme de payasito?

The Iceberg.


10 Cosas que (probablemente) no sabías sobre mi

Agosto 3, 2009

Sin ningún tema en especial, estas son diez cosas que me vienen a la mente que quizá nadie, o solo unos cuantos, sepan sobre mi.

1. La razón principal por la que compré mi primera computadora en 1997 no fue por poder tener acceso a internet. Aunque esto después se convirtió en lo principal, la verdadera razón es la siguiente: Tenía mucha inquietud por escribir ficción. O sea, hacer una carrera como escritor.
La inquietud me duró poco más de un año, y aunque surge de repente, me falta la motivación (y el tiempo) para sentarme a transcribir mis ideas en un formato amplio.

2. Una vez, me dió tifoidea y varicela al mismo tiempo. Créanme, no fue nada padre. Lo peor fue que esto sucedió justo en tiempo de examenes finales en segundo de secundaria. Me daban chance de presentar exámenes extraordinarios, pero a decir verdad tuve tan malas experiencias en esa escuela que no lo pensé en cambiarme – aunque esto significó tener que repetir segundo.

3. El día que cumplí 13 años no fue el día más feliz de mi vida. Llegué de la escuela, y fui al baño. Una hora después, por fin salió de mi organismo algo semejante (en forma y en tamaño) a una pelota de tenis. Después mi tía me llevó al cine. Yo quería ver Rambo 2, pero como mis primos estaban chicos, acabamos viendo La Historia Sin Fin.

10cosas1

4. A pesar de haber sido “rebeldito”, volarme clases y para efectos prácticos ser todo un vándalo, durante mis 3 años de preparatoria fui representante de grupo. (Cómo estarían los demás!!).
Lo que más me gustaba de ser representante de grupo, aunque no era propiamente mi responsabilidad, era darle “salida” al grupo si el maestro no llegaba 5 minutos después del timbre.

5. Estuve a punto de ofrecerme, accidentalmente, a Kukulcán. Cuando regresé de los dos meses que estuve en Cancún, pasé por Mérida y me quedé dos días en casa de mi tío. Un día me preguntó qué quería hacer, y como yo estaba por dejar la Península de Yucatán, no quise desaprovechar. “Quiero ir a Chichén Itza”, le dije.
Al día siguiente nos fuimos, con un amigo de él. Yo iba en el asiento de atrás, con la hielera. Sobra decir que cuando llegué a Chichén Itzá ya estaba medio pedo.
Me quise asomar a uno de los cenotes, y me resbalé. Por suerte, me pude agarrar de una rama, o una piedra (no recuerdo).

6. Si bien no se me da eso de la cantada, es mucho más difícil entonar el himno nacional cuando tienes una pistola .45 apuntada a la cabeza.
Cuando a un compañero del Seguro Popular y a un servidor nos “levantaron” en la ciudad fronteriza de Miguel Alemán, Tam, por alguna razón pensaron que yo era gringo y que estaba tratando de pasar a mi compañero (moreno de a madres, para acabarla) a USA. Porqué estos gueyes quisieron tomar el trabajo de la patrulla fronteriza de USA, no lo se… pero a punta de pistola me hicieron cantar el Himno Nacional para demostrar mi nacionalidad.

Sing, Motherfucker!

Sing, Motherfucker!

7. Un día, mientras jugaba a la pelota con mis hermanas y algunos amigos cuando tenía unos 8 o 9 años, me cayó de sorpresa un ataque de ansiedad. Me di cuenta de mi propia mortalidad, y me metí corriendo asustado, a llorar a los brazos de mi mamá porque “no me quería morir nunca”.

8. A pesar de haber sido adolescente en la época, y a pesar de que casi todo el mundo siente nostalgia por ellas (y más ahora que están “en boga”), nunca tuve mucho interés en las caricaturas de los ‘80.
Jamás me emocionó ver Transformers, He-Man, Mazzinger, GI Joe – y tampoco me interesó mucho la franquicia de Star Wars.
Y mientras que sé distinguir entre un Autobot y un Decepticon, por cultura general, no tengo idea de quien sea quien, salvo por Megatron y Optimus Prime. Esa década (y bueno, hasta la fecha) para mí todo era música. Mis hermanas saben más de He-Man que yo.

9. El día que recibí mi primer pago cuando empecé a trabajar como maestro de inglés en Harmon Hall, perdí mi cartera. No perdí mucho dinero, eran como 85 pesos (creo que la quincena llegó cuando apenas tenía como dos dias – o 7 horas de clase) pero aún así, me cagó. Lo que más me molestó es que estoy seguro que la perdí en el salón, durante una clase en particular, y siempre sospeché de dos alumnos. Pero la verdad nunca la sabré.

10. A veces es bueno tener la sangre fría (o el temple de acero, como prefieran). Me ha sido de utilidad en varias ocasiones. Una de las más importantes es cuando le salvé la vida a mi hija.
Algo se le alojó en la garganta, y mientras todos alrededor gritaban y no hacían nada, agarré a mi hija y le apliqué la Heimlich. Era un pedazo de pollo. Pobrecita, ya estaba morada.

Y bueno, pues me despido por ahora. Hay cosas que hacer, y no se está haciendo más temprano.

The Iceberg.