Conocimientosis

Febrero 2, 2010

A la hora de conocer un tema, cualquiera que este sea, hay de tres sopas: puede ser que no exista interés por el tema, puede ser que se tenga un conocimiento de básico a intermedio acerca de él, o puede ser que exista una actitud casi obsesiva con él.
Nadie puede saberlo todo, y cada quien decide en que invierte su tiempo y sus neuronas – habra quien se obsesione con saber todo acerca del beisbol, incluyendo nombres de jugadores, historia de los equipos, estadísticas, etc., y no sepa nada de, digamos, la Antigua Grecia. Asimismo, habrán quienes sepan de economía, política y eventos actuales, pero  se quedan con cara de pendejos a la hora de copiar una lista de canciones a un iPod.

A mi, en lo personal, me gusta saber y conocer de todo. Digamos que en muchos temas tengo conocimientos de básicos a intermedios. Sí hay temas en los que me clavo, pero difícilmente se podria decir que me obsesiono con algo. Por ejemplo, no me son desconocidos los nombres de Ty Cobb, Jean-Bertrand Aristide o para el caso, Miley Cyrus. Sin embargo, no tengo estadisticas de juego de decadas anteriores a mi, no conozco a fondo la historia de Haiti, y en cuanto a Miley Cyrus, bueno, digamos que sé mas de lo que me interesa.

A que voy con todo esto? A que, como a mucha gente, me gusta saber, me gusta conocer y me gusta aprender. Y el tema me vino a la mente por dos cuestiones completamente distintas.

Primeramente, debo confesar que desde por alla de 1992 comenzé a ver la lucha libre de la WWE (WWF, en ese tiempo). Son que, 18 años… He visto luchadores ir y venir, he visto luchadores morir (bueno, no LITERALMENTE), y he visto como ha cambiado la “industria”. Y resulta que desde hace poco tiempo, en México se ha puesto de moda la WWE, principalmente entre los niños. Uno de esos niños es mi sobrino (que por cierto es de los pocos niños que conozco que no idolatran a Rey Mysterio, sino al Undertaker – y a John Cena, pero bueno, John Cena esta diseñado para ser ídolo infantil, no puedo culpar a  Alejandro).
Me he sentado a jugar WWE Raw vs Smackdown 2010 con mi sobrino (siempre me gana), he estado a punto de perder dientes, ojos y demas en el brincolín jugando “luchitas” (si bien yo tengo cuidado a la hora de “intentar esto en casa”, digamos que mi sobrino y sus amiguitos se entusiasman de mas…), y he compartido historias con él, cosas que sucedían en el ring (y fuera de el) desde antes de que a el le interesara la WWE, o incluso antes de que naciera. He querido conseguirle una copia del Wrestlemania 25, para que vea la lucha entre Undertaker y Shawn Michaels – El solo conoce a Michaels y a Triple H como DX. Pero le gusta aprender. Asi como antes tenía obsesion por los carritos y despues por los aviones, y sabe mas de ellos que yo, ahora me toca a mi compartir con el un gusto que tenemos en común.

Segundo, estaba leyendo una revista hoy en la mañana – una revista que compró mi novia en Sanborns no hace mucho, titulada Algarabía. Y está bastante interesante, tiene articulos de todos los temas, y su estilo de redacción me gusta porque no es nada pretencioso, como ahora que veo que la gente le echa mas ganas a tratar de sonar (o escribir) de una manera pseudointelectual, y en el camino dejan por hecho que no son mas que unos pendejazos.
Y mientras leía, me puse a pensar en que si bien me gusta saber de muchos temas, explorarlos y aprender de ellos, debe ser sumamente aburrido saber demasiado de un tema, por dos cosas. Una, cuando sabes todo acerca de un tema, ya no queda mucho por explorar. Otra, que cuando te clavas demasiado en un tema, dejas de contemplar el mundo fuera de ese tema, y en general te conviertes en una persona aburrida para los demas. Todos tennemos a ese amigo que no habla de otra cosa que no sea política, o futbol, o computadoras. Porque no saber un poco de los tres?
“Pero Iceberg! Siempre hay algo por explorar!”, dirán algunos. No digo que no, pero llega un momento en el que ya nadamas se exploran pendejadas. Y por el bien de la especie humana en general, es bueno. Pero a nivel individual, si creo que existe tal cosa como “saber demasiado”.
Steve Vai, por ejemplo, puede ser uno de los mejores guitarristas de la historia. Pero su música es solo eso, una exploración hacia que otras cuestiones técnicas se pueden hacer con una guitarra. Su musica no es agradable para quien quiere, digamos, “rockear”. Lo mismo los grupos de musica (rock, jazz, etc) progresiva. Si, tocan muy bien sus instrumentos, se ve que saben… pero que hacen con todo lo que saben?
O que tal los comentaristas deportivos que cada vez que mencionan el nombre de un jugador tienen que impartir toda una catedra de estadísticas, de que universidad salió, que si los Gigantes de Nueva York no lo quisieron en el draft, y demas datos de trivia que no son mas que eso, trivia? “Ponte a narrar el partido!”, le diría yo si fuera de esas personas que le gritan a la tele.

La moraleja es que se puede disfrutar plenamente el Quijote sin tener un conocimiento del panorama socioeconómico español de la época, de la misma forma que se puede disfrutar un juego de playoffs sin conocer todas las estadisticas (y mentarle la madre a Brett Favre por no ir por el gol de campo!!!), asi como se puede disfrutar una cerveza sin tener que saber el nombre de la persona que sembro el lupulo. Bah.

The Iceberg.


Telejuegos

Diciembre 29, 2009

No es mi momento más orgulloso, pero tengo como 7 cubas y un six de Tecate encima, y la verdad me vale madre. Necesito lo que sea para quitarme unas cosas de la mente. Es sábado, y ante la falta de convocatoria de mis amigos, heme aqui a la 1 de la manana viendo una televisión que no ha sido agraciada con cablevisión.
Me cagan los telejuegos, porque siempre me hacen decepcionarme aun más de la especie humana. Por esa misma razon, no puedo dejar de verlos con morbo. De vez en cuando suceden cosas divertidas.

Está una tipa con una voz irritante invitando al público a llamar a sus telefonitos para decir alguna fruta que no incluya la letra A en su nombre. Nadie llama, lo cual me empieza a cagar porque la tipa tiene que utilizar su voz para rellenar el silencio, y la verdad sería mas agradable tener una orgía de gatos al lado de la cama.
Mi mente empieza a pensar en frutas que no incluyan la letra A; comienzo a pensar en tejocotes, cocos, kiwis, limones, melones… tecnicamente, el pepino es una fruta tambien, no?
De pronto, suena el telefono. Por fin. Un chilango. La fruta sin A que decidio anunciar en television nacional? TUNA. La tipa le ruega, en pocas palabras, que no sea pendejo y que diga una fruta sin A; practicamente le dice “di LIMON”. El chilango no la capta, y despues de 3 minutos le cuelgan.
La voz de esta tipa me irrita cada vez mas. He tenido endodoncias sin anestesia mas agradables que esto. Pero el telefono no suena. Mi orgullo no me permite agarrar el teléfono y ganarme mil pesos. No quiero ser “ese” guey. Pasan mas de 10 minutos, y de pronto suena el teléfono, esta vez es una senora de Sonora. “HIGO”, dice. Como no me acorde de los higos? Bueno, ya se gano mil pesos.
Llega un momento en el que ya no soporto la voz de la tipa, y cambio el canal. En serio, sería más placentero ser devorado por una jauría de coyotes. No hay nada. Infomerciales, pendejada y media, y regreso a XHGC. Bajo el volumen a cero, enciendo la computadora para escribir esto (mañana voy a un chat a publicarlo). De pronto volteo, y ya alguien llamo y dijo MELON. Ahora regalan 4000 pesos. Hmmm… me voy a esperar. Si me llegan al precio, soportare les burlas de mis amigos. Yo me burlaré de ellos porque estaban viendo lo mismo que yo (como supieron que llamé… ja!). Pensándolo bien, $4000 por decir LIMON en television nacional no es tan mala idea.
De pronto volteo, y ya alguien llamo para decir KIWI. Ahora regalan 7000 pesos.

En eso me quedo viendo al texto que pasa por la parte inferior de la pantalla. Dice cosas como “premio minimo 1000 pesos, premio maximo 100,000″. Decido que 4000 pesos no son nada en comparación. Tambien veo que es mucho problema dar de alta el servicio para numeros 1-900. Me empieza a ganar el sueño. O seran mis neuronas que una a una se están extinguiendo? Tengo mas de una hora viendo esto, y solo 4 personas han llamado. Una de ellas ni siquiera entendió un concepto tan sencillo como “SIN A”. Ya no deseo ser parte de esto. Ya me voy a dormir.

The Iceberg


Navidad, parte 1

Diciembre 4, 2009

(No se ni porque puse “parte 1″ en el titulo… todos sabemos como soy a la  hora de escribir continuaciones)

No les caga que nadamas llega la temporada navideña, y todo se llena de verde y rojo, villancicos y espíritu navideño? A mi tambien. Irónicamente, hoy me dieron ganas de hablar de navidad.

Si bien la vida con mis papás y mis hermanas no estaba llena de abundancia, afortunadamente nunca nos faltó nada. Si hubieron momentos difíciles, pero finalmente nunca pasamos hambre, nunca nos hizo falta un techo, y ya mas grande, cuando yo me podía financiar mis propias cosas, me daba mis lujitos.
Y esque las decisiones financieras de mi papá no eran exactamente las más populares, al menos conmigo (como que nunca se le dio eso de “consentir” a los hijos). Mi papá es de esas personas que diariamente se gastan entre $50 y $100 pesos en Vips, y estando ahi se quejan de que el dinero no les alcanza…duh!

Pero en navidad, siempre hubieron muy buenos momentos. Bueno, para un niño siempre los hay.
La navidad de 1981 fue una de mis favoritas. Vivíamos en Canadá, pero ese año nos fuimos a la Ciudad de México a pasarla con la familia. Siendo que las dos partes de mi familia tienen raices anglo-sajonas, acostumbramos celebrar la Navidad el 25 de diciembre, a diferencia de las costumbres hispanas, en donde es mas comun festejar la Nochebuena. Esto siempre me ha “convenido”, porque me toca doble festejo. Las Nochebuenas en el DF siempre las pasabamos en casa de unos tios de mi papa, por parte de mi abuelo que era mexicano. Esa familia siempre nos recibio muy bien, y mi tia abuela siempre nos recibia con algun regalo, y por supuesto, un banquete digno de la realeza. A mi siempre me regalaba una caja de lapices de colores Prismacolor, y yo era feliz. Generalmente, mis hermanas y yo (los unicos niños presentes) nos quedabamos dormidos mientras los adultos se echaban sus pomos. Esa navidad no fue la excepcion.
A la mañana siguiente, ya habia llegado Santa Claus. Mis hermanas y yo teniamos una competencia/acuerdo. En equipos de dos (los mayores contra las menores), jugabamos a ver quien ganaba a levantarse temprano. Una vez que habia un equipo ganador, ese equipo iba a despertar al otro. Creo que en esa ocasion perdimos, pero eso que importaba.
Mis papas no nos dejaban abrir los regalos hasta que ellos se despertaran (y con cuatro niños ansiosos chingue y chingue, eso no tardaba mucho), pero nos aplacaban con la tradicion anglo-sajona del “Christmas Stocking”, un calcetin lleno de cositas (dulces, algun juguetito, de repente algun billetito).
Bajar a ver el arbol de navidad en casa de mi abuela esa mañana fue algo magico. De por si mi abuela siempre se esmera mucho por hacer de su arbolito una obra de arte, pero esa mañana, a los ojos de un niño, era una imagen perfecta: regalos por todos lados. Mas de 100 regalos, unos grandes, unos pequeños, unos envueltos, unos solo con moño…
Finalmente se levantaron los adultos, la mayoría de ellos crudos (años despues me tocaría experimentarlo en carne propia), y comenzó la reparticion de regalos. Habían regalos para todos, de Santa Claus, de mis papás, de mis tíos, de mis abuelos…
Por cierto, en esa Navidad fue la unica ocasión en que conocí a mi bisabuela. Tuve otra oportunidad años despues, pero preferí quedarme en Ciudad Victoria – a esa edad era mas emocionante quedarme solo en casa.
Despues de un buen desayuno y un rato de jugar con nuestros regalos nuevos, nos fuimos a casa de mis abuelos maternos. Ahi vería a mis primos, y podría jugar con ellos. Mi tia y mi abuela siempre preparaban comida deliciosa. Y lo mejor de todo, para una mente infantil: 6 tíos, 2 abuelos, y un par de amigos de la familia = otro chingazo de regalos. La pasamos muy bien. Como adulto, ahora entiendo lo que debe haber pasado por la mente de mi papa: como fregados le íbamos a hacer para cargar con tanto regalo hasta Canadá.

Unos dias despues, mi papá se tuvo que regresar por cuestiones de trabajo. Los demás nos quedamos unos dias mas en México, y cuando finalmente regresamos a casa, mis hermanas y yo nos llevamos una sorpresa: Santa Claus había ido a nuestra casa de Canadá también!

Creo que esa fue la ultima Navidad en la que logré convencer a mis papas de que todavía creía en Santa Claus. Acababa de descubrir que Santa Claus eran los papás, pero ante el temor de quedarme sin regalos, fingí creer en él. Curiosamente, aún ya como adulto, mi mamá siempre tuvo el detalle, llegada la Navidad, de darnos algo a mis hermanas y a mi, “de parte de Santa Claus”.

The Iceberg.


8 Cosas Que Me Cagan De Mis Viajes A México

Noviembre 18, 2009

No me malinterpreten, me encanta ir a Mexico cada vez que puedo. Y en esta ocasión, las circunstancias serán diferentes. Por algo es que me la paso queriendo estar allá, y por eso es que voy cada vez que puedo.
Sin embargo, México es un lugar no exactamente perfecto. Las cosas que mencionaré aquí – algunas de ellas, al menos – no es que sean cosas malas en sí, solo cosas que en lo particular me incomodan, o cosas a las que ya no estoy tan acostumbrado.

1. Música
En Canadá, difícilmente se escucha la musica de los demás. En México, sin embargo, a la gente le gusta subirle al volumen a lo que están escuchando. Y salvo por contadas excepciones, solo existen tres opciones en cuanto a la música que se oye: reggaetón, música de acordeón, o pop viejo.
En serio, gente, que fascinación tienen con el pop viejo? Cada vez que voy, en el radio, en los playlists de la gente con la que voy, siempre estan las mismas canciones de hace 7 años. Shakira ha sacado como 16 albums desde que me vine a Canadá, sin embargo todos se quedaron atrapados con la canción de “Pies Descalzos”. Lo mismo con canciones de Laura Pausini, Chayanne, Eros Ramazzotti…
Ah, y entre más pedorra la música, más le suben. Y desde más temprano la ponen. No saben lo fascinante que es despertar a las 8 de la mañana un domingo después de una peda, porque el vecino decidió que era el momento ideal para lavar su carro y acompañarse de reggaetón.

2. Referencias Culturales
No es que sea mejor o peor, solo diferente… pero muchas de las cosas a las que hago referencia en mi conversación normal – en ocasiones ni siquiera son referencias oscuras, sino cosas como Family Guy, o South Park – nadie las capta. Vaya, para muestra, el 5 de noviembre puse en mi Facebook “Remember, Remember the Fifth of November”… y nadie fue capaz de entender que era una referencia, si bien histórica, a la película de V for Vendetta, con Natalie Portman. NATALIE PORTMAN!! No creo que sea tan desconocida!
Voy a llegar a México queriendo hablar de Watchmen, o de 24, y me voy a sentir fuera de lugar cuando los demás solo hagan referencia a Mujeres Asesinas, o a El Pantera.

3. Inseguridad
No es que piense que México sea un nido de criminales, pero vamos… comparado con Canadá nunca se sabe. Aquí me puedo ir caminando del trabajo a mi casa a la media noche, cargando con mi iPhone, mi iPod Shuffle (por si se le acaba la pila al iPhone) y 200 dólares, sin preocuparme.
Allá me pongo un poco más paranóico, especialmente cuando llego y me voy, que son los momentos en los que voy cargando con todas mis cosas. Nada como estar parado en la central de autobuses de Monterrey, en plena época navideña, cuidando 3 maletas y tratando de hacer una llamada de un teléfono público.
Y eso que no voy al DF, sino a Ciudad Victoria. Por eso allá solo cargo con un Nokia 1100, y procuro no cargar con mucho efectivo. Ja!

4. Obesidad
Aquí en Canadá cuido mucho mi alimentación. Con eso me refiero a que difícilmente como fuera de casa, y lo que me preparo contiene muchas verduras, y demás. Como que manejo un poco una dieta balanceada.
Allá, es imposible resistirse al encanto de las tortillas de harina, de la comida grasosa, del exceso de sodio… vaya no soy de los que andan contando calorías, pero mi evidencia empírica me ha enseñado que con 3 semanas de estar allá, tiendo a subir considerablemente de peso. Ahora que voy por, este, más tiempo, no se que vaya a pasar.

5. Desencanto
Dicen que el hombre es el único animal que no se tropieza dos veces con la misma piedra. Yo debo, entonces, pertenecer a una especie distinta, porque me he tropezado tantas veces con esta piedra, que ya mejor me da risa.
Quizá por la nostalgia, quizá por otros factores, cada vez que voy se me mete en la cabeza que me la voy a pasar con madre, que la pachanga no va a parar nunca, y que todos mis amigos van a estar buscándome las 24 horas del día.
Esto jamás sucede… y si bien sí me la paso a toda madre con ellos, muchas han sido las tardes en las que yo ando correteándolos para hacer algo, y solo me encuentro con “estoy ocupado”, “no puedo”, o “yo después te llamo”.
Sin embargo, desde el primer día que estoy de regreso en Canadá, ya estoy con la idea de regresar.

6. Conversión de Moneda
Esto le debe pasar a todos, no nadamás a mi… solo que al revés. Cuando uno se acustumbra a pensar en un tipo de moneda, al estar en otro país los precios llaman la atención.
En mi caso, estoy acostumbrado a ver precios como $4.99, $19.99, o $49.99, dependiendo de lo que quiero comprar. Llego allá, y todo se me hace carísimo, porque el punto decimal está recorrido un dígito más hacia la derecha. Por ejemplo (y no se porque siempre pienso en el alcohol), aquí una botella de Bacardí Limon – estoy empleando un pomo que se encuentra en ambos países – cuesta $23.50. Y si bien con ese dinero me puedo comprar un pomo mucho mejor en México, el ver precios arriba de $100 hace que me duela el codo por un momento, hasta que hago la conversión en mi mente.

7. Televisión
Si bien no es mi intención viajar hasta México para sentarme a ver televisión, es obvio que habrán momentos en los que sea inevitable estar sentado frente a una, o tenerla de fondo. Y no se qué tanto haya “mejorado” la calidad de la programación desde hace un año que estuve allá, pero dudo que mucho.
Créanme, no me entusiasma para nada ver telejuegos, los mismos comerciales de hace 5 años, o peor aún, las voces de Enrique Garay o Antonio de Valdés contaminando la transmisión de un partido de la NFL. No muero de ganas de ver promos de telenovelas, programitas mañaneros de variedades, o anuncios y noticias de partidos políticos.
Tampoco es así que ustedes digan de mi sumo interés ver televisión extranjera – léase, los programas que acostumbro ver – doblados al español.

8. Familia
Hablando de desencanto… No es que no quiera ver a mi familia, claro que los quiero ver. Pero a juzgar por experiencias pasadas, y las cosas que han sucedido este año, creo que en más de una ocasión me voy a sentir incómodo. Mi papá me va a estar cuestionando TODO, la relación con mi hermana es cada vez más distante y más incómoda, y de la familia extendida ni hablar. A mis sobrinos sí tengo muchas ganas de verlos, y de convivir con ellos.
Y por supuesto, está mi hija, a quien si bien me va me va a tocar verla muy poco, y en un ambiente demasiado controlado. Pero tambien espero poder estar con ella la mayor cantidad de tiempo posible.

Y bueno, creo que por ahora es todo. De por sí me tomó dos días escribir esto, y no llegué al diez. Aún y a pesar de todo lo anterior, ya quisiera estar ahí. Ya se me cuecen las habas, como dirían por ahí. Pero bueno, cada día que pasa es un día menos, y ya en unas cuantas semanas espero contarles que ya llegué.

The Iceberg


Para Toda La Familia!!

Noviembre 16, 2009

caguama

The Iceberg


Los Residentes

Noviembre 5, 2009

Desde hace muchísimo tiempo, me ha tocado vivir en lugares relativamente pequeños – no hablo de pueblos fantasma con 100 habitantes, pero vaya, la última vez que viví en una metrópoli fueron los 4 meses que estuve en Monterrey entre 1998 y 1999.
Desde hace 4 años, vivo en una ciudad de alrededor de 100,000 habitantes. En una ciudad así, y con una rutina establecida, es normal que con cierta frecuencia uno se tope a cierto número de residentes de la ciudad. Y no me refiero a las personas que se encuentran en su trabajo, eso sería demasiado obvio. A veces en el transporte público, a veces en las tiendas que uno frecuenta, a veces en salidas a caminar, hay un número de personas a las que me topo con frecuencia, como si se tratara precisamente de un pueblo fantasma. Siempre se me ha hecho que el hecho de toparse a la misma gente todos los días le da un toque “Springfield-esco” a vivir en un lugar así.
He aquí algunos de ellos.

Mr. Magoo
Este guey es un viejito a quien me topaba con tanta frecuencia – en el camión, en la tienda, en la calle – que me empezaba a preocupar si me estaba siguiendo. El guey está igualito a la caricatura de Mr. Magoo, de ahi el sobrenombre. Ya tiene tiempo que no lo veo. La última vez que lo vi, se estaba subiendo a su coche en el estacionamiento del supermercado. Quizá porque ya no uso el transporte público, y obviamente él tampoco, ya casi nunca me lo topo. Ya no siento que me está siguiendo.

magoo

La Bestia
Imaginen una persona obesa de un metro 90 centímetros de estatura. Ahora imaginen que tiene cierto grado de retraso mental. Ahora imaginen que gracias a ese retraso mental, tiene una mirada muy extraña, como que en cualquier momento se puede poner agresivo.
Y me lo topo en todos lados! No importa si estoy en el mall, en el supermercado, en el centro, ya nadamás me faltaría encontrarmelo afuera de mi casa, con un hacha de mano, mientras estoy sentado fumándome un cigarro.

La “huerquita”
Hey, uno nunca sabe… en invierno hace tres años, todavía utilizaba el camión. Cuando trabajaba en el turno de la noche, salía a las 7.30 de la mañana, y me iba a la parada del camión para tomar el de las 8. Ella siempre estaba ahí, esperando tomar el mismo camión. Cabe mencionar que esa parada está ubicada en plena zona industrial, por lo que era natural asumir que la tipa también acababa de salir de trabajar.
Nunca crucé palabra con ella, pero en algún par de ocasiones hubo un intercambio de sonrisas. Total, se terminó el invierno, y ya empezaba a irme caminando. Un día que ya no hacía tanto frío, me tocó verla bajar del camión – en uniforme de escuela. Como que estaba en preparatoria.

LA VIEJA QUE SE PARECE A TOMMY CHRIST!!!
Hablando de viejas de preparatoria, a veces en las mañanas en lugar de tomar el camion a mi casa, tomaba el que iba al mall. Ese camión pasa por otra de las preparatorias locales, y al transbordar en el centro, se subía un sinnúmero de escuincles, en camino a la escuela. Para no hacerles el cuento largo, había una niña tan, pero tan fea, pobrecita… siempre le quise encontrar parecido con alguien, pero no lo ubicaba hasta que un día me puse a ver videos en YouTube y me topé con el de “Don’t Call Me Dude”, de Scatterbrain. Inmediatamente, mi mente hizo click. La niña esa está idéntica (aunque más fea, la pobre) a Tommy Christ!

El “Mexicano”
Si dijera que esta persona vive cerca de mi casa, no tendría mucha sorpresa el anunciar que lo veo con frecuencia. Pero la verdad es que no nadamás lo veo aquí en el vecindario. Al igual que Mr. Magoo, me lo topo en todas partes. Incluso ha salido de fondo an un par de fotos.
No es mexicano, muy seguramente es de la India (la verdad, las dos razas se prestan a confusión), pero tiene toda la finta. De hecho, no conozco ningún mexicano más allá de mis hermanas y mi cuñado.

La Cosa Andrógina Que Vaga Por Las Calles
Ja! Qué tal los apodos que pongo? Esta persona de género aún desconocido para mi la veo con más frecuencia de la que desearía. Creo que tiene también cierto grado de retraso mental (como mucha gente aquí), pero no es sobre lo que me quiero enfocar.
Sea el clima que sea, esta persona siempre está vestida igual, tiene sobrepeso, y una cabeza gigante. Es difícil distinguir exactamente qué es, y quisiera un dia preguntarle – nadamas para satisfacer mi curiosidad.

La Cajera Redondita
Sí, la veo en su trabajo cada vez que voy al super, y eso no cuenta. Es una cajera del “No Frills” que no debe medir más de 1.30 metros, y bueno, no hay forma bonita de decirlo, es gorda. No, no tiene unos kilitos de más. Con su baja estatura, se ve redonda, con eso les digo todo. Y si a esto aunamos que tiene cara de marranito, pues llama más la atención.
Pero apariencia física aparte, lo que más curiosidad me da es el horario de trabajo que tiene. Me la topo en todos lados, a todas horas – en las mañanas, en las tardes, los fines de semana, entre semana – y sin embargo cada vez que voy al super, ahi está. A menos que sean dos…

springfield

Y bueno, hay todo un mundo de gente que me topo cada vez que voy a un lugar en específico. La bola de vaguitos que se junta en la plaza del centro; el negro que trabaja conmigo que vive sus horas libres en el mall que está por mi casa; el señor que siempre va empujando un carrito de super por la calle que me lleva a mi trabajo; y la familia (la pareja y el bebé) a los que siempre veo en el mismo crucero, como si sus días consistieran de pasar de esquina a esquina en ese crucero.
A veces, Guelph me recuerda más a Springfield que a Guelph.

The Iceberg.


Mi Cumpleaños

Octubre 28, 2009

Hace mucho que no escribo aqui… a ver si todavía me acuerdo.

Pues el domingo me tocó cumplir años. En promedio, cumplí 27 (mi edad física + mi edad mental / 2). La verdad, me la pasé muy bien, desde el sábado.
Creo que toda la gente que esperaba que se acordara, lo hizo (algunos apenas hasta ayer martes me felicitaron, pero bueno, se agradece todavía), y gente que no esperaba que se acordara tambien me felicitó. De hecho, temprano en la semana había quitado mi fecha de cumpleaños de Facebook – en mi loquera, pensaba que era mejor que me felicitaran los que sí se acordaban, y no los que veían mi cumpleaños en Facebook.
Solo hubo una notable excepción, como todos los años. Ya sabía que mi hija no me iba a llamar, y no porque ella no quiera. Pero tenía una pequeña esperanza.

Total, el sábado vinieron mi hermana y mi cuñado, armados con una caja de cerveza y un paquete de alitas. Vía Skype me acompañó un rato Number Six. La pasé muy bien. Para el domingo, tenía pensado invitar a comer a mis hermanas y a sus familias, ya tenía pensado todo un menú, pero el sábado mi hermana me convenció de que no era “justo” que me pasara mi cumpleaños cocinando, que mejor me dejara consentir, y que me llevarían a algún lado. Acepté.

Con el repentino cambio de planes, me di el lujo de levantarme tarde el domingo. Estuve un rato en la computadora, recibí otra tanda de felicitaciones, y llegó mi hermana por mi. Le pedí que antes de ir al restaurant me llevara a la licorería, para comprarme mi regalo (siempre me compro una botella de Jack Daniels), y de ahí nos fuimos al restaurant. La pasamos bien, de ahí nos regresamos a mi casa, estuvimos un rato, y fue hasta las 10 PM que se me ocurrió abrir la de Jack Daniels. A partir de ahí no recuerdo mucho. JA!

Pero sí, ya tengo “27″. Y la pasé muy bien, el fin de semana. Gracias a todos los que estuvieron conmigo, de alguna u otra manera. Estoy seguro que aunque no me pudo hablar, mi hija se acordó también.

The Iceberg


Mi segundo “hate mail”!!!

Octubre 8, 2009

A veces en la vida hay coincidencias que no se pueden explicar. Como el otro día, que estaba en el trabajo y de la nada (como suele suceder) me surgió una canción en la cabeza. “You say, I only hear what I want to…”, cantaba en mi mente Lisa Loeb. No entendí porqué, siendo que la última vez que escuché esa canción fue a mediados de los noventas. Llegué a mi casa, y resultó que no fui el unico que se acordó de esa canción ese día.

Pero hay cosas que van más allá de una coincidencia. Por ejemplo, que en un espacio de una semana (aproximadamente), me hayan llegado dos “hate mails” (sí, son comentarios en mi blog, no propiamente correos electrónicos… pero el nombre “hate mail” llegó para quedarse) en un post que escribí en el aniversario de la Revolución Mexicana, el año pasado. O sea, hace casi un año.

Hace días mencioné que una tal “Isabela” escribió esto:

Isabela Dice:
Septiembre 26, 2009 a las 6:12 pm | Responder editar

Creo que el que escribio esto esta mas estupido que los comerciales que menciona, como si el futbol fuera lo maximo si hubiese sido una persona culta que critica lo pobre que estan de imaginacion en la creacion de los comerciales no tan solo en espanol sino en ingles y luego el lenguaje tan folcorico que utiliza,deja mucho que decir o es que es lo unico que aprendio viendo el futbol????

A lo cual respondí en otro post. Días después, el martes 6 de octubre para ser exactos, me aparece este otro comentario, en el mismo post:

Amanda Dice:
Octubre 6, 2009 a las 3:51 pm | Responder editar

Me parece una perdida el tiempo empleado en escribir tanta idiotez,quiero aconsejarle a quien escribio esto, que simplemente se compre otro televisor, es la mejor solucion , asi no tendra q ver tv latina con su mama y seguramente saldra del terrible estado nervioso en el que se encuentra

Tengo dos teorías.
Teoría #1
Isabela y Amanda se conocen. Cuando respondí el “hate mail” de Isabela, fue y le contó a Amanda, y Amanda decidió apoyar a su amiga dejando su propia versión de un “hate mail”.

Teoría #2
Isabela y Amanda son la misma persona. Entre más analizo las similitudes entre los dos comentarios, me convenzo más de ello. Este es un pequeño análisis.

En ambos casos, la persona hace caso omiso de los acentos. En ambos casos, la persona trata los símbolos gramaticales como si los vendieran (mientras “Isabela” empleó dos comas y concluyó su opinión con 4 signos de interrogación, “Amanda” no requirió terminar con ningún símbolo, pero sí logró utilizar 4 comas. En ambos casos, todo el comentario está compactado en una larga oración, cuyas distintas ideas están separadas por comas, en lugar de puntos, como debió ser. En ambos casos, el nombre de la persona está resaltado por un link. Ninguna de estas dos personas es capaz de crear un link correctamente, y en vez de ello se limitan a escribir una sola palabra después del http://. En el caso de Isabela, aparece “http://inceberglandia” (sí, con N). En el caso de Amanda, aparece “http://hotmail”.
No solo eso… veamos que más información nos pueden revelar las estadísticas del blog.
Oh! qué interesante… El 26 de Septiembre, el día que hice enojar a Isabela con mis opiniones personales, estos fueron los términos de búsqueda:

hatemail1

Y el 6 de Octubre, el día que desperté la ira de Amanda:

hatemail2

Ja! (ignoren el hecho de que el 90% de las búsquedas restantes son de pulpos).

Ahora bien… con tanta investigación me he olvidado de los más importante: el contenido del mensaje de “Amanda”. Permítanme corregirme. Resaltaré la parte del mensaje que quiero comentar, parte por parte:

Me parece una perdida el tiempo empleado en escribir tanta idiotez,quiero aconsejarle a quien escribio esto, que simplemente se compre otro televisor, es la mejor solucion , asi no tendra q ver tv latina con su mama y seguramente saldra del terrible estado nervioso en el que se encuentra

Hmmm… Pérdida de tiempo… lo contrario a estar dejando comentarios estúpidos en blogs ajenos, empleando un pseudónimo. Porque eso sí que es aprovechar bien el tiempo. Cada quien tiene su “hobby”, supongo. El mío es escribir en un blog, aunque los temas sean tan estúpidos como opinar acerca de la charlatanería que venden en la TV. El de ella es, supongo, tratar de encontrar información acerca del Té Chino del Dr. Ming. GORDA!

Me parece una perdida el tiempo empleado en escribir tanta idiotez,quiero aconsejarle a quien escribio esto, que simplemente se compre otro televisor, es la mejor solucion , asi no tendra q ver tv latina con su mama y seguramente saldra del terrible estado nervioso en el que se encuentra

Por supuesto! Si me deshago de esta TV que tengo aquí, y me compro un flatscreen de 52 pulgadas, voy a poder ver canales diferentes!! Porque así funcionan las televisiones, cada una viene pre-cargada con canales distintos! Cómo no lo pensé antes?
Voy a ir a Future Shop, y voy a pedir una TV nueva, pero que tenga nadamas los canales que yo quiero ver. Se van a reir de mi, en mi cara, pero al final seré yo quien ría, armado con el consejo de Isabela/Amanda. No mas TV Latina!

Me parece una perdida el tiempo empleado en escribir tanta idiotez,quiero aconsejarle a quien escribio esto, que simplemente se compre otro televisor, es la mejor solucion , asi no tendra q ver tv latina con su mama y seguramente saldra del terrible estado nervioso en el que se encuentra

Uy, la última vez “q” vi tv latina con mi mamá fue unos días antes de que falleciera. Estábamos en su cuarto de hospital, y recuerdo que estábamos viendo “Hechos”, con Javier Alatorre. Pero me voy a hacer bien católico, y cuando me muera y me vaya al cielo, volveré a ver tv latina con mi mamá! Habrá Univisión en el cielo? O Telemundo?

Me parece una perdida el tiempo empleado en escribir tanta idiotez,quiero aconsejarle a quien escribio esto, que simplemente se compre otro televisor, es la mejor solucion , asi no tendra q ver tv latina con su mama y seguramente saldra del terrible estado nervioso en el que se encuentra

Amanda/Isabela… gracias por tu empatía, pero creo que no la necesito. El escribir que me cagan los comerciales de la tele no es síntoma de una crisis nerviosa. Por supuesto, tú no sabrías eso, crees en los milagros del Dr. Ming y no puedes crear un link correctamente… difícilmente creo que puedas saber algo acerca del estado mental de las personas que no conoces. Pero en agradecimiento a tu empatía, yo también tendré un poco:

Tienes dias buscando información acerca del Té Chino del Dr. Ming. Eso explica que eres incapaz de hacer una búsqueda correctamente en internet, pero peor aún, que tienes un problema de sobrepeso y que quieres tomar medidas al respecto. Bien por ti!
Mi mejor consejo es que no caigas en charlatanerías, en remedios “mágicos” para bajar de peso, sino que tomes medidas más drásticas.
Un poco de ejercicio jamás hace daño. Te diría que salieras a correr, pero desconozco tu grado de obesidad, no quiero que en tu primera salida a correr te vaya a dar un infarto. No quiero cargar con eso en mi consciencia. Camina, sube escalones… empieza tranquilo e incrementa el ejercicio gradualmente.
Bebe mucha agua. Deja de lado la coca, la coca de dieta, el té chino… El agua tiene, entre sus propiedades, 0 calorías y ayuda a eliminar lo que tu cuerpo no necesita (toda la grasa que andas arrastrando por la vida).
Aliméntate sanamente. En lugar de 4 hamburguesas con queso, cómete solo una, y pide una ensalada. Será difícil acostumbrarte, los primeros días serán un infierno, pero si te comprometes contigo misma, en cuestión de semanas podrás ver los resultados. Y con todo lo que te ahorres ahora que comes menos hamburguesas, te puedes comprar un guardarropa nuevo, con tu nueva talla! Eso te hará sentir mejor, y te convertirá en una mejor persona! Quien sabe, quizá pierdas un poco la amargura que te orilla a dejar comentarios mal redactados en blogs de gente que ni conoces!

Mis mejores deseos!

The Iceberg.


Lo que la gente busca en Google, parte 1

Octubre 5, 2009

Estaba viendo mis estadísticas, y me pregunté a mi mismo porqué la mayoría de la gente todavía llega a este blog buscando frases relacionadas al pulpo Manotas. Eso desencadenó un tren de ideas que me llevó a buscar en Google la frase “caricatura de un pulpo”, una de tantas variantes de esa búsqueda. Y oh sorpresa! Resulta que en busquedas Web estoy en tercer lugar. En búsqueda de imágenes, sin embargo, aparezco en primer lugar.

google1

Así que al darme cuenta de que juego un papel importante en la presencia web de un pulpo musical que dibujaron William Hanna y Joseph Barbera, me decepcioné de la gente una vez más. Decidí ver que otras búsquedas hace la gente hispanoparlante. Armado con la función de sugerencias de Google, me di a la tarea de poner una frase incompleta en cada ejemplo, viendo cuales eran las búsquedas mas comunes con esa frase. Los resultados no fueron sorprendentes. En verdad hay gente así.

google2

Explíquenme esa! Un millón de gente más escribió mal “Confucio”. Mientras tanto, dos millones y medio de personas se preguntan quién es más macho. Entre quien y quien?, pregúntome yo.

Luego, es impresionante el número de gente que no conoce sus propios órganos reproductivos, sus funciones y su interacción. No me creen?

google3

Ja! Pues no soy ningún experto en el tema, pero lo primero sería llegar a la pubertad. Y después, no estar embarazada. Así de fácil!

google4

Recuerdo cuando estaba en quinto de primaria. En mi libro de Ciencias Naturales venía un capítulo dedicado a la reproducción. Todos nos reíamos nerviosamente cuando la maestra decía “pene”, “vagina”, “útero”, “cigoto”, y mi favorita: “trompas de falopio”. Nos quedabamos viendo, maravillados, las monografías que la maestra nos pedía que compráramos en la papelería para pegar en el cuaderno. Lo importante de todo esto es que de alguna manera, puse atención en la escuela, y no tengo necesidad de hacer preguntas tan pendejas en Google. Gracias, Maestra de 5°!!

google5

Ay, ay, ay! Tantas preguntas!! A ver cuanto me tardo en contestarlas. 1. Con lo que usas para hacer pipí. 2. Conectando un cable entre las unidades. 3. Idealmente, con lo que usas para hacer pipí. 4. Agregando más comida, o agua, para que el volúmen de sal sea menor, en comparación a la cantidad de comida. 5. Mmm… mentiroso/mentirosa, dependiendo del sexo. 6. Eyaculación. 7. Feministas. 8. Con iTunes. 9. En Panel de Control de Windows. 10. Nuera.
2 minutos! y eso porque me tardé un minuto en inventar la frase “lo que usas para hacer pipí”, porque si la gente en verdad se pregunta eso, no creo que entienda tecnicismos.

google6

Hmmm…. ya cubrí este tema. Lo que me sorprendió de esa imagen es el número de gente que tiene dudas al respecto. Es el equivalente a casi todo el DF!!!

google7

Porqué la gente le pregunta cosas así a Google? En fin. La respuesta sería, porque son seres humanos. Mienten y son infieles, al igual que los hombres, porque como especie somos una porquería. Gimen y se mojan porque así expresan placer sexual. Qué tanto misterio puede haber?

Por supuesto, hay gente que va mas allá. Una persona común y corriente puede tener dudas acerca de su sexualidad, o la función de sus órganos. Pero se necesita ser una persona especial, o 261 mil de ellas, para tener cuestionamientos en lo que respecta a la sexualidad de otras especies.
Para que se den una idea de cuanta gente es 261,000… son dos Estadios Azteca, llenos de gente. Y todavía sobran.

google8

The Iceberg


Pendejazo! #2 – La Conclusión

Septiembre 29, 2009

Lunes. Por fin me quitaría la idea de la cabeza de que mi tarjeta aún estaría encima de mi locker. De una vez por todas, la esperanza moriría.

Mientras entro a la planta y me formo en la pequeña fila para poder registrar mi entrada al trabajo, uno de los compañeros del turno de la mañana llega a formarse, para registrar su salida.
Se me queda viendo, y me dice “la encontré”. Sin dar muchos detalles, como para saber si yo sabía de qué estaba hablando.
“Con madre!”, exclamo. Me dice que la vio arriba de mi locker, y asumió que era mía. Que se la había entregado al supervisor, para que me la diera.
El compañero checa su salida, y se sale. Yo me salgo también, porque me quedan 15 minutos antes de que comience mi turno, y como siempre, me voy a fumar un cigarro. Le doy las gracias a mi compañero una vez más, y me dice “si, no te preocupes. A mi no me gusta quitarle a los demás lo que no es mío. Tú te habías ganado esa tarjeta, y no sería justo que alguien más se quedara con ella”. Le recuerdo que técnicamente, ya no era mía porque la había extraviado. Nos despedimos, comienza mi turno, y me topo con el supervisor.
“No le entregó Kevin lo que dejé arriba de mi locker el miercoles?”, le pregunto. Se queda pensando, y me dice “ah, si!”, y me entrega mi tarjeta.

giftcard

Así que finalmente me pude reencontrar con mi mentada tarjetita. Acto seguido, me fui a mi locker y esta vez me aseguré de no dejarla arriba de él. La puse en mi mochila. Ya sería demasiado pendejo si dejara la mochila arriba del locker. No que no sea capaz… hace unas semanas había dejado mi iPod Shuffle en ese mismo lugar. Por suerte, al salir a la calle me percaté que me faltaba algo en los oídos, y me regresé por él. Aún estaba ahí.

Finalmente, son de esas anécdotas que te recuerdan que por más que saques generalizaciones absurdas acerca de que el mundo apesta, todavía hay gente honesta. A decir verdad, me sentí más chingón porque me habían echado la mano, que por lo que pueda tener de valor la tarjeta, que ya daba por perdida. Ahí luego le invito unas cheves al guey.

The Iceberg.